Manual de historia de Venezuela · Sección preliminar
INTRODUCCIÓN
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 36 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
INTRODUCCIÓN
Cristóbal Colón. -Los Reyes Catóücos. Descubrimiento de América
1 Era época de grandes y trasoeiidentales novedades para el mundo. La humanidad despertaba de un sueño de largos siglos a la magnífica alborada de útiles cuant9 inmortales conquistas en los dominios de la inteligencia.
2 La maravillosa imprenta, vehículo del pensamiento; el telescopio, revelador de mundos infinitos ; la brújula, índice que señala siempre el polo, y otros no metnos faímosos inventos dignos de memoria, fueron sucesos precursores del más preciado de todos : el hallazgo de América.
3 La gran visión de un nuevo mundo ignorado de todas las edades, saliendo a la voz del Creador de nunca vistas ni exploracías aguas, visitó largo tiempo la mente de tun hombre escogido por la Providencia para bienhechor y gloria del linaje humano.
4 Tal fué Cristóbal Colón, nacido en Genova de honrados y laboriosos padres, y que desde los catorce años se dio con ahinco a la arriesgada profesión náutica.
5 Lleno de espíritu divmo, él veía las cosas desde una eminencia vedada á los demias, y por eso su mirada
2 FELIPE TEJERA
.se fijaba en las tinieblas del horizonte donáb rayaba para él solio la grande aurora del porvenir; y por esoí su palabra parecía venida de lioi ^Itoi, llena de respilandor y de verdad.
6 Visitando una vez á Portugal, concibió la extraña idea de viajar á la India .tiaVegajndo siempre en el Atlántico con rumbo fijo lal Poniente.
7 Y puesto en ello el deseo, sometió: su plain primero á Juan II, ricy á la sazón de laquel país, quien le acogió con desabrimiento y lacaso con perfidia; visto lo cual del célebre geno vés, llevó' la lempresa á su patriaí.'
8 Menospreciado^ ^lí y apellidado por loco, salió para España, donde los famosos Reyes Católicos ponían entonces estrecho sitio á Granada.
9 No fue aquí mejor visto por el pronto: que cuando la verdad visita un icspáritu y Je lalza sobre la esfera ide lois otros, insensato aparece á los principios; viéndose luego el singular contraste de un hombre solo que tiene razón contra todo el universo.
10 ¡ Cuántas veces, pues habrá sido sacrificada la justicia en aras del erroír ó la Sg'norancia, causas, que en ocasiones son las que allegan más prosélitos!
11 Por largo tiempo creyó Colón mlalogrados sus anhelos; mas la constancia, miadre de la buena fortuna, y los desinteresados oficios del español Frai Juan Pérez de Marchena, llevarotn la fam|osa em[pre¡sa á punto de remlate.
12 Y como la reina Isabel de Castilla estuviese ya prevenida por Luis de 'San Ángel, que era es'cribanoi de raciones de la corona de Aragón, tomiói á pechos el asunto y se interesó en ello eon su corona y ricas joyas.
13 Con lo que decidida la temerosa aventura partió Colón del puerto de Palos al amianiecer del día 3 de agostp de 1492, mandando tres carabelas con ciento veinte tripulantes y el título de virrey de las tierras qjue llegase á descubrir. .(!•-)
14 Sigámoisle, piueis, €o;nio ¡al ienviado del Señor, por las procelosas corrientes de mares nunca hollados del hombre, hasta qUe rinda la más ínclita jornada que registran los anales del tiempp. Auras del porvenir hinchen en popa su vela, y navega con la brújula de la fe que, en el propio fondo de las tinieblas, mira siempre al cielo. '
15 Más feliz que Moisés, pondrá las tablas de la ley en los altares de la tierra priometida, coronando bu obra con las perpetuas biendiciones de la posteridad.
16 Arriba primero á las islas Canarias, donde por reparar sus naves se detiene ¡algún tiempo, y da de
(l.a) Al fin de la obra en la nota 1.^ véase la relación de los que acompañaron: á Colón en las tres carabelas.
'nuevo la vela el 6 'de septiembre con rujmlbio al Occidente.
17 Andadas no pocas leguas, un fenómieno ignorado hasta entonces de los marinos, puso temor á los tripulantes, y laun el tnismo alrnirante no las tuvo todas consigo: y fué qiue la aguja, de mia4*e,ar dejói de ver al Norte y declinaba al 'Noroeste conforme él se dirigía ;al Occidente.
18 ■ Tuviéronlo' de pronto á mará villa/ los ignoranteis pilotos y se juzgaron perdidos, mas avisado Colón de lo que pudiera ser, explicó el caso como miejor pudo, y aquéllos parecieron sosegados.
19 Navegadas llevaría cosa de 750 leguas al Oeste de las Canarias, ctiaindo repetidas ocasiones la tripulación avasallada de temor q puesta en asombro, luchaba por volver á España. Calmábala el almirante con benevolencia y le ofrecía seguro término^ a la obria, si no lera ya q'ue lel délo le abandonase en la mitla^' de su carrera.
20 Todo había desaparecido de la vista de aquellos atrevidos navegantes; el mismo volcán de Tenerife, días atrás, se había escondido como un gigante amena,ziador en el profundo seno de las aguas; rodeado el sol de- nubes sangrientas se precipitabia cada tarde en los inmensos abismios, como nna honda de fuego ^que iba á apagarse donde recogió Dios los mares del Diluvio.
21 Fuerza era ir bajo la legida del cielo para no retroceder deslumbrada la imaginación con el formidable esoenario de la naturaleza en su más grandioso espectáculo.
22 Así como rayaba el día 12 de octubre, un sevillano de noinbre Juan Rodríguez, vio el primiero la maravillosa tierra, y á su grito inesperado, volviéronse todos los; ojos contemplándola con admiración y gratitud. (1)
23 Magníficas costas sembradas de corpulentos árboles, bellísimos palmares, dulces y nemorosos arroyos, flores cuya fragancia recuerda las del Paraíso, auras embalsamadas que traen las alegrías del cielo; tal fué, fen <5ortas pialabras, lo primiero qiue se ofreció á la vista de los descubridores.
24 Ni fué menor el asoimbro de los perplejos indígenas, q'ue veían el impensado suceso como cosa de milagro. ¿ Qué hombres eran aquéllos velludos de rostros ? ¿De dónde venían tan extraños seres por medio de las aguas ?
25 El rayo y el trueno salían de sus manos como cuando sus dioses corrían por el cielo sobre aladas tempestades; ni erain míenos los caballos, q'ue divinidades maléficas les parecían.
26 Llegaron, pues, lois descubridores á tierra y, reConocido Colón por virrey, se tornó; posesión de la islal
(1) Véase la nota 2.^ al fin de la obra.
qtie nombraron de San Salvador por la corona de Castilla, sellando luego el descubrimiento con la sublime enseñaj de nuestra redención que, levantada de toscos maderos, extendió sus brazos, como para a-brazar los dos mundos.
Cristóbal Colón
27 Volvió después Colón á España en 1493. En SU tercer viaje descubrió el día 10 de agosto de 1498; leí continente (1) de la América Meridional que llamoi Maracapana, como oyó que lo nombraban los indígenas. (2) Tal la magna y heroica empresa acabada por el inmortal genovés que morirá bien pronto en Valladolid, (1506) después de recibir en premio de su obra la más negra ingratitud de los hombres. ¡
28 Un aventurero, Américo Vespucio, dará al nuevo mtindo su nombre; Colón, emipero, vivirá en la memoria de los venideros, len la cual será confundido coni los dioses. (3)
(1) Un año antes, Sebastián Cabot, había descubierto la América Setentrional el 24 de junio de 1497.
(2) Frai Pedro Simón. Noticias Historiales. Cap. XV.
(3) Creen algunos que la voz América no se deriva de ^Immco, sino de la frase de los Caribes "ir á Miracapana", que significa en su idioma: "ir á tierra de Alamca", con que ellos designaban la Tierrafirme. Y de aquí que los españoles dijeran primero, siguiendo el uso de aquellos: /r á Maraca, para indicar el Continente, y que después por corrupción, se dijese América; bien así como á la Verde Erín, se dio primero el nombre de Iraland {tiena. de hierro), que por fin ha venido á ser Ireland ó Irlanda.
Geografía de América
29 La América form^ tin \^a:stísimo continente que se extiende de Norte á Sur, y divide el océano Atlán^ tico del Pacífico, desde los 562 ¡at. S. hasta perderse en las latitudes boreales con el polo.
30 Ella forma el continente occidental de la tierra sieparado del oriental, al E. por el Atlántico, y al O. por tel Pacífico; y se divide en dos grandes partes que son: la América Meridional y la Setentrional, unidas por el istmo que decimios Darién ó Panamá.
Ql Por leí O. la atraviesa la altísima cordillera de los Andes que, arrancando desde la Patagonia al S. va costeando la marina, hasta terminar con el monte San Elias en lo qtie fué América rusa.
^ 32 Sus niás elevados picos son el nevado dé Sorata, (6487 mets.) el Illimam, (6445 mets.) el Antisana, (6000 fmets.^ el Chimiborazo, ,(6530 mets.) el Aconcagua, (7248 mets.) el Cotopaxi, (6500 mets.) el Pichinchla y el Popocatepel ó volcán de Puebla, (64IQ0 mets.)
33 Sus principales ríos son los mayores del m'undo": el Amazonas que nace en los Andes del Perú y va á desembocar en el Atlántico después d'e haber recorrido 1200 leguas; el Plata que tiene 900 leguas de curso; el Orinoioo', 426; y en la América Setentrionaal. el Missisipí qne desagua en el golfo de Méjico, 1400 leguas; el Macbenzie, 618, y el San Lorenzo, 414.
34 Sus goiflots ison: en la América Setentrionial el de Méjico, el de California, el de F.?:xi Lorenzo, los gol^ fos ó bahíajs de Hudsoln, y ide Baffin; y lein la Meridional, el de Darién, el de Guayaquil, el de Maracaibo' y el de Paria.
35 Multitud de archipiélagos rodean sus dilatadas costas: entre todos el más notable es el de las Indias Occidentales, llamiado lasí para diferenciaarlo: del de las Indias Orientales en Asia.
36 Este hermosísimio continente posee todas las la^- titudes y por consiguiente la mayor variedad de climas: y al par que ostenta los más grandes ríos y los volcanes más elevados del globo, ofrece a la vista dilatadísimas selvas y praderas, opulentas pampas y la más extraordinaria y pomposa vegietación.
37 No menos magnífico es en el reino mineral: sus minas de oro y plata son las tnjás copiosas de la tierra, y el cobre, el_ estaño, el hierro etc., se ofrecen a la industria con cierta' especie de prodigalidad providencial.
38 En la época del descubrimiiento no existían en
América laquellos cuadrúpedos que, domesticados, son de tantoi precio para el hombre.
39 Por iel contrario, era y fes iinfinita la variedad de aves, de reptiles y de insectos: el cÓBidor, águüa gigantesca, es perpetuo morador de los Aindes: enormes boas atraviesan las iinmensas llanuras; nubes de pequeñísimos insect'os piueblan las orillas de los ríos; y pintorescos enjambres de mjariposas de todos los colores, á la mianera de flores laladas, biaja'n de las naonta-. ñas y cúbrela coimio' una zoma eispléndida dülatiaadísiímais) praderías.
40 Estupendos* árboles, que cue'ntan millares de años, se levantan en medios de las selvas; el samán de Güere (en Venezuela) ha visto desaparecer razas enteras de aborígenes, y ¡auin ostenta su ya marchita copa bajo de la cual puede acampar tm regimieinto.
41 Debajo de las mismlas aguas se nace una prpdigiosa vegetacióin ; en lo interior del cointinente, se ven sabianas que hacfen horizonte, de flores silvestres que Diideain al soiplo de losi alisios como 'lin océano! de losi más preciosos colores.
- 42 Empero, si todo ' lo bello allí fes grande y sublime, tarnbién grandes y iespantosas se producen las catástrofes;: en sus archipiélagos soplan con furor los huracanes; iestupfendos volcanes revientan en los Andes y des quicbr ajan las montañas asordando con extraordinario fragor del continente; en pocos segundos un horrible tier remoto arruina inn'umierables pueblos y ciudades.
43 En invierno los ríos se desbordan é inundan las sábanas, y corrompidas por la influencia solar las aguas, producen fiebres, paludosas. Próviidia la naturaleza, pone allí tamibién la, quinina que es su preser:* vativo y su antídoto.
44 Pues este mundoi, desconocido en todas las edades y sieparado' aptenas deb Asia por el estrecho de Behring al N. O., estaba habitado, para la fecha d(el descubrimiento, por una raza isfemiejante a la malaya y que fué denominada india.
Origen, tradición, religión, costumbres, monumentos y civilización de l»s indios
45 Had'a 'qlu'é fechaj plasaron del viejo mundo al nuevo sus primeros pobladores, no ha: sido posible todavía á la histbriía averiguarlo.
46 Podría supionersie que despiuési de la dispersión de las razas len Babilolni'a, los mism,bs qiue poblaron laJ
parte oriiental del Asia, por lo qoe hoy i!esi estrec'lio de Behring- y que len lo' antig^uo fué segurarmente un istmo, vínieroln la lest'ablec'erse en lesta fecundísin^a parte de la tierra. ^
47 Los indios conservaban la tradición del Diluvio, y con variación de nombres y lugiares la de la torre de Babel : lesperaban también la vuelta por el Oriente de una raza de hombres superiores ; y contaban, como los chinos, millares de años de existencia.
48 Esta desconocida raza poblaba todo el continente de América, que se dividía en imperiois como los de Méjico y Perú, y repúblicas como la de Tlascala. Lo demás era habitado por tribus semisalvajes ó nó- ¡mlades, y había muchas de lantropóifagos que se hacían la guerra para devorarse: la más feroz era la de los caribes que reinaban bravios en todo .el archipiélago del mar que lleva su nombre.
49 En Méjico y Tlascala, que, como los del Perú eran los más civilizados, se adoraban espantosos ídolos de piedra en cuyos altares sacrificaban millares de víctirnas humanas, devorando luego los sangrientos despojos como una orgía de fieras.
50 La ciudad de Méjicoi era la capital del imperio, edificada sobre el lago Tezcuco, con magníficos palacios, templos y jardines. Ruinas de inmensas pirámides 11amaaas Iheocali demuestran, en lo antiguo, una civilización más ¡avanzada qlue la del tiempo dé Montezumia.
51 Mandaba este emperador sobre treinta caciques q'ue, al decir de algunos historiadores, podía cada nno presentarse á la cabeza de cien mil combatientes armados de flechas y manoplas de piedra, puesto que el uso del hierro no era conocido de los indios.
52 Con todo leso, • Hiernán Cortés, con 500 hombres redujo a fuerza de espiada aquellos indómitos aborígenes, que se aterrorizaban sin embargo con la detonación de los cañones y la vista de los caballos.
53 Cuentan los historiadores que en esta conquista sin antecedente en el 'mundo, se vieron hazañas milagrosas. En medio de un campo elevaron los cristianos una cruz de madera, y como luego los indios intentaron ponerle fuego, bajó una nube de lo alto á cobijarla, y cuando se acercaban losi idólatras les atemorizaba con rayos y truenos, defendiendo así la santa enseña por espacio de cuatro años.
54 En la batalla de Otumba militó en pro de los españoles la espada del Señor. Los indios vieron en varios reñidísimos combates una poderosa Señora que protegía desde i* as nubes á los cristiiajnos, y el apóstol Santiago, como el airado Marte, se n^ezclaba en aquellas luchas verdaderamente homéricas .
55 Los del Perú adoraban el sol con el nombre de
Pachacamac, y. sus reyes se ilamaban incas. Manco Ca.pac Que fué el primero, conquistó el país y le dio leyes y religión. Pasaba por hijo del sol. :
56 Por medio de cuerdas anudadas trasmitían los sucesos á la posteridad: dividían el año en trescientos. sesenta y cinco días, edifi cabían grandes monumentos, caminos portentosos como lel de Cuzco á Quito, trasmontando los Andes : pero el pueblo erí^ esclavo ée los incas.
57 Por medio de correos fijos de trecho en trecho, se comunicaban «s'us órdenes con suma celeridad. El monarca viajaba en :andas de oro llevado por las personas de más cuenta en el Estado.
58 Este opulento imperio fue conquistado por Pizarro. En los demás Estados americanos gobernaban caciques id e tribus, como se ha dicho, bárbaras, que vivían de la caza y la pesca. La agricultura estaba en sus principios, cultivaban el maíz, el algodón y otros frutos menores.
59 Infinito es el número de dialectos y lenguas que se hablaban ien todo el continente; y tal era el estado de la raza india cuando los españoles guiados por Colón, descubrieron y conquistaron para la civilización el Nusvo Mundo. (1)
(1) SUPERFICIE DE LAS AMÉRICAS
El cuadro siguiente demuestra casi exactamente la superficie en kilómetros cuadrados de los países de las tres Américas.
Kilómetros cuadrados
Estados Unidos , ' . . 9.212.300
Brasil , 8.361,350
Canadá 7.990.700
Argentina 3.027.088
Méjico. . . 1.987.063
Bolivia. . 1.334.200
Colombia , 1.203.100
Perú 1.137.000
Venezuela ■ 1.110.059
Chile 776.000
Ecuador 307.343
Paraguay 253.100
Guayana Inglesa 200.000
Uruguay 178.700
Guatemala 125.100
Nicaragua 123.950
Guayana Francesa ., 121.413
Honduras 119.820
Guayana Holandesa 119.321
Cuba 118.833
Costa Rica 54.070
Santo Domingo 48.350
Haití 28.900
Belize 21.475
San Salvador 21.070
!!E
DIVISIONES DE ESTA OBRA
60 El Manuial de Historia de Vemezuela se divide en dos partes: i
61 Comprende la primera, la Historia Antigua, qiue abarca un período' de 313 años, desde el descubrimiento; del continente, en 1498, hasta la declaración de Independencia, id 5 de julio de 1811.
62 La seg-unda trata de la Historia Moderna, que Comienza ten esta última fecha y se extiende hasta nuestros día^.
PRIMERA PARTE
HISTORIA ANTIGUA
Venezuela. —Primieiríis pobladores. — El padre Las Casas.— Nueva Toledo. -Civilización de España para lai época de la conquista
63 Alonso de Ojieda, compiañero idb Cristóbal Colóh en su seg^undo viaje, fue el v'pTimerO' qlue recorrió las, Costas de Vienezuela.
64 El visitó la isla de Margarita;, y costeando sienlpre al Occidente, remiointó el cabo de San Román,, y en üln golfo' que los naturales llamaban Coqaibacoa, vio lin p'ueblecito de indios levantiado isob're estacas en medio de las iaguas¡, y así al golfo como al puebla no'mbró de Vianecia., por la semejanza qlue con ella tenían. (1499) .' . >
65 Andaindo lel tiempio convirtióse laqiuel nombre en Venezuela, ooinqjue se llamó deispiuiés el vastOi territorio de la Capitanía general.
66 Por lo demás, interUmándolse Ojeda por la barra, descubrió el piuertoi y lago de Slan Bartolomé, que hoy decimos Mariacaibjoi ; y sin otro resultado para la conquista partió otra vez á la ¡Es pianola, no sin haber robado primuero ¡algunas indias de rara; belleza.
67 Siguió sus pasos Pier Alonso Niño que, recorriendo la costa, con gran acopio de perlas se volvió á España en 1500; y tras éste vino Roidrigo de Bastidas quiíen pudo internarse hasta el g^olfo de Darién.
68 Piero eran los mási de estos descubridores gente inmoral y aventurera, con lo que dicho se está que
FELIPE TEJERA 11
triajeron lal país dievastacióin y rapifia, llegando á tal punto quie traficlabian co|n lios indiois conxo íes clavos,
69 Hubo lemperpi ientre laqjuellos desnaturalizados espiañoles, un viarón de giran conciiencia y isaber que, movido á piedad por los mjansos naturales, tomó á pechos su causa, defiendiéndolps hastia riesgo de perderse.
Las Casas
70 Y fué éste el célebre padre Las Casas, después obispo de Chiapa, a quién al fin se debió la introducción de Inegrois esclavos, no sospechando en ello sino el bien que se propionía hacer á los indios^ que acost'umbraJdois a la holganza; de los nómades, apenas podían soportar los rudos trabiajos de minas, y los no mienos fatiguéis os' de agricultura.
71 Muy luego íatraídos los españoles con la pesca de perlas de laá islas de Cubagua y Margarita, piensaroin en fundar establecimientois, y fue el primero en emprenderlo el piérfido' y ratero Gonzalo de Ocampo, quien después de ¡ahortíar db sus entenas m'uchos indios q!ue atrajo de paz, asesinó a Gil Gpnzález, dacique de Máraííapiana, saqueó bu tierra, y cerca de la desembocadura del río Cumaná, fundó 'un piueblp con lel nombre de Nueva Toledp, (en 1520.
72 Mas exasperados los indígenas, dieron bien pronto sobre él y le destruyeroln, como ta'mbién .los trabajosi de col|Onizació|n de Lias Casas.
73 No lera, como se ve, apropiado el sistema de Espiaña para el buen éxito de la c,onquista; ni por otra parte ella, que jocupiabia entoncies el primer puesto entre las potencias europeas, podía jactarse de poseer los elementos especiales para tamiaña y trascendental empresa.
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74 También íos tiempos eran tumultuosos, inmoderados los instintos, agrias y encrespadas las costumbres; aun se conservaba mucho de las tradiciones feudales, y la misma religión más prosélitos granjeaba con la espada que por el ministerio de la palabra. Por^ tan'^o, fác í era] prever poco tino y ventura en la colonización española de tan vastas cuanto incultas regionies, separadas además por el océano de la metrópoli.
Esclavitud de lo« indios.- Fundación de Coro.— Los Belzares 6 Welseres.— Alfínger.— El Dorado
75 Un decreto de Carlos V, monarca a la sazón de España, concedió derecho para esclavizar los indios que se opusiesen a la conquista, y esto produjo tales excesos y extravíos, que hubo de intervenir la audiencia de Santo Domingo, reservando sólo a los conquistadores el uso de tan infame derecho. I
76 Con este motivo ¡envió a lia costa coriana a Juan de Ampies, qiue puesto en tratos con el cacique Manaure, y aunque sin autor-zación para poblar, fundó la ciudad de Santa Ana de Coro ten 1527, a dos leguas del puerto que decimos de la Vela.
77 Por entonces celebró Carlos V contrato sobre la provincia de Vienezuela con los Belzares de Auzburgo; que se obligaron á conquistar, fundar tres fortalezas y dos ciudades, gobernándola por medio de un adelantado.
78 Por tal vino el primero Ambrosio Alfínger (1529), siendo el principal suceso de su gobierno la expedición que condujo bástala laguna de Tamalameque, de donds envió 25 hombres conduciendo a Coro parte de su cuantioso botín; los cuales perdidos en la salvaje espesura, vinieron al extremo de comerse uno á uno los indios que llevaban; mas con excepción de un tal Francisco Martín, todos perecieron al riqror de la iate]nn.er-e y el hambre. El mismo Alfínger de allí á poco murió á manos de un indio en las inmediaciones de Pamplona (1532).
79 Sucedióle en el gobierno Juan Alemán (1533), mas descontentos de él los Belzares, le sustituyeron con Jorge Spira, quien trajo por teniente á Nicolás de Fedremán, fundó en 1534 la villa de Araure, expedicionó por cinco ,años á las tierras del Sur, y murió len 1540. (1)
(1) Según don Ángel Altolaguirre, Juan Alemán no gobernó á Venezuela como lo asientan los historiadores patrios, sino que á la muerte de Alfínger se apoderó Juan de Gallegos del gobierno, le sucedió interinamente Alonso Vázquez de Acuña y éste entregó el mando á Jorge Spira. (Relaciones geográficas de Venezuela, Madrid 1909.)
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80 Juan de Villegas, que le sucedió por corto tiempo, fue reemplazado interinamente por Don Rodrigo de Bastidas, primer obispa) de Coro, (1537).
81 Sedujeron á éste las noticias que corrían del Do-, rado, donde á la cuenta, había ríos de argentadas arenas, palacios como los de la Fama, de oro macizo, con pórticos y columnatas de diamante, lagos sonoros que convidaban con las perlas de sus trasparentes ondas, y grutas donde "inoraban las divinidades indias; por p'^^imo, un rey que de mañana y tarde se cubría el cuerpo con polvos de oro y se bañaba en preciosas resinas aromáticas.
82 Tal era la encantada comarca cuya conquista confió Bastidas al atrevido Felipe de Utre, (ó Hutten) el cual salió en 1541: y cuentan viejas historias, que ya muy internados, desde elevada montaña vieron á lo lejos una inmensa población toda de oro, cuyo gran resplandor teñía) por aquella parte el cielo con un color de aurora.
83 Todo allí era grandioso á maravilla: las torres gigantescas de alabastro, de pórfido los edificios y resplandecían las calles con un fulgor de esmeralda como si estuviesen empedradas -de ellas. . '
84 Pues esta especie de paraíso americano, con todos sus encantos y bellezas, no pasó de ser visto sino muy de lejos, y forjado en la imaginación de los avarientos conquistadores; con lo que el buen Utre ó Hutten volvió á Coro, donde un negro, instigado por un tal Carvajal, que ya se nos vendrá á las manos, le cortó la cabeza. (1546)
85 Variadas andaban en Coro las cosas para entonces, pues Bastidas, promovido á Obispo de Puerto Rico, dejó el gobierno á cargo del comendador Diego de Boica, (1542) á quien un año después sustituyó la Audiencia de Santo Domingo con Enrique Remboldt, factor de los Belzares, y éste, viendo que se despoblaba la comarca, envió por gente d,e Cumaná á Juan de Villegas y Diego I^os,ada. f ' ; < ,
Nueva Córdoba ó Cumaná. —Juan de Carvajal.— Fin del Gobierno de los Belzares
86 A po<ío ¡de la ruina de la Nueva Toledo, resolvieron las autoridades de Santo Domingo repoblar tanto en la isla de Cubagua como en el continente, y enviado para ello Jácome Castellone, fundó en la primera la Nueva Cádiz, y en éste, reedificó á Toledo con el nombre de Nueva Córdoba, hoy Cumaná.
87 Mas como pareciera este territorio comprendida ten el contrato de los Belzares, el comisionado Juan d^ Villegas tomó posesi(^n de él como justicia mayor, hizo
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reclutía áe hombries y caballiosi y se volviói á Corov •doinde laJndJaban las cpsas^ ttastorniaJíJas con la minearte de Remboldt.
88 Nombii^adid, pues, piara regir jel gobietno el licesiciíadb Frías, envió \&n su luglar á Juan de Carvajal,; mientras él desempeñaba lotras ciomlisic^nes en Cubiagua, y éste f'undói idn 1545 la ciudaid del TocuyiO.
89 Distinguíase Carvajal por sus ferocles instintos y depriedacionies : él fue quien mtodó asesinar al valeroso Felipe de Hut'teni; m^as en <íastígo niurió ahorcado del mismo árbol que le había servido para colgar á muchos infelices. • -
90 Así vino' á tal extremioi leí (descolntento dé los habitantes, biajo la d|onii|nación de lois; Bel zares, que un grito general los lac'usó ante el fcnonarca.
91 La respetiaMe voz del padre Cajsas tronó indignadla comtra ellos, hizo patentes las latrocidades de sus mandatarios, y tniovido Ciarlos V de senté jantes razones', declarói terminado lal pu'nto! el contrato qlue con ellos existía. (1545) ' > , t
92 De este moido cesaron en ¡el gobierno los Belzares. Su historiía, cotao la de lai rnlayor parte de aquellos donquistadoresi, quedó' escrita co|n la sangre que derramaron en los desolados Campos.
93 La Américla, en verdad, Ino era: otra cosa que «refugio y anlplar;0 ide los diesesperados de España, iglesia de los alzadoisi, salvo iconjducto de los homicidas, pala y cubierta de los jugadores, añagaza general de mujeres libres, engañO' domún 'de 'mluchos y remedio p'articular de pocos.» (Cervanteis).
El Licenciado Tolcsa— Juan de Villegas.— Borburata.— Nueva Segovla. El Rey Miguel.— Valencia
94 Destituidos los Belzares, fue (nombrado Capitán General di licenciíado Juan Pérez de Tolosa, quien en 1547 envió desdé el Toic'uyo una expedición á cargo de su hermano Aliolnso Pérez, que se internó hasta el nuevo reino de GraJnada^ y volviió á Coro len 1549.
95 Aquel tnisrrfco año dondujo Juain; de Villegas otra que llegó hasta Borburata dn la marina, donde pensói fundar xm pueblof; mas, llan^ado á Coro por la muerte de Tolosa, á quien sustituyó como interino, no pudo verificarlo hasta el iaño| de 1549.
96 Constituyó, pues, esta ciudad de Borb¡urata el cuarto Ayuntamiento de Venezuela, sin lograr nunca feliz éxito, viéndose lacometida ñe filibusteros que infestaban estonces nuestras costas, . '
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97 El mismlo gob'erHaJdor Villegas f lindó en 1552 la ciudad die Nuievia Segjoivia, mas las vicisitudes que experimentaroín sus mionadores por aausa de los indígenas, les hizo trasladarla ladonde les hoy Barqjuisimeto. (1)
98 A 'esta sazón lograbiaín grande auge las minas de 'San Felipe de Buriía, qne los españoles laboraban con más de ochenta íiegrios y muy pocos indios.
99 Pues Budédió qlule runo de aquellos, de nombre Miguel, mal hallado oon lel trato de sus amos, allegó hasta veintie qompañenoiá, y daindo por sorpresa tma noche en los reales, aprisiiotnói algunos, mató otros y se hizo duefío del campo,
100 Aun fué ,más adelante su osiadía, pues echándola de noble i^n lides, envió \lem}isiario;S á la 'dudad á. pre\^emrlos de su ¡aoomietida.
101 El tal Miguel lera, hombire de bríos, y queriendo llegar con la manjo ladonde alcanzaba la vista, ipiensió también f ornear um nueViO Estado: proclamiósie rfey, tuvo por reina á su mujier Guiíornlaír, y por príncipe á su hijo: á otro negro hizo obispo, y así constituido su gobiterno, partió en son de conquista sobre la Nueva Segovia.
102 Volvióle jdmpero su <iana la fortuna, y el nuevo rey, perseguido por el Capitán Diego de Losadia, que Venía del Tocuyo, hubo de venir m|al su gtado á tiietfal loon su imperio, muriiendo heroicamente como le cumplía len tamaña cotntingíencia. (1553) i
103 PernicioiS;0 fue, y sobradamieinte, su ejemplo, pues los esclavos y los indios j ir ¿harás, movieron después ci^uda guerra por espado de setenta años.
104 Sustituyó á Villegas el Ledo. Villa cinda, qiuleii len 1554 etnvió á Alonso Díaz Moneno don encargo de fundar una ciudad cerca del lago Tacarigaa, y el año de 1555 fué erigida poír este Vale^ncia, en paraje fértil, lamieno y deleitoso.
Trujillo.— Fajardo.— Hato de San Francisco.— Rodríguez Suárez.- Villa de San Francisco.— Introducción de negros esclavos
105 Muerto Villacinda leín 1556, rigieron el gobierno los alcaldes del Tocuyo y fundó García Paredes (2)
Q) Los Villegas eran oriundos de las montañas de Burgos, familia de las más noblts y antiguas del país (hijos dalgos de solar conocido). Descendían de los godos. Pedro Fernández de Villegas contribuyó á la victoria de las Navas de Tolosa. El primer Villegas que pasó á las Indias fué don Juan de Villegas. Descendiente de éste fué don Juan de Bolívar Villegas, que fundó en 1722 la Villa de Cura. Y de los Bolívares de Villegas desciende el Libertador Simón Bolívar. (Les origines Vénézuéliennes par Jule Humbert.)
(2) Era hijo natural del famoso capitán que tanto ilustró su apellido en las campañas de Italia, se distinguió en la conquista del Perú, desde donde pasó á Venezuela disgustado por las discusiones que allí existían entre Pizarro y Almagro.. (Relaciones geográficas de Venezuela de don A. Altolaguirre.)
16 ' HISTORIA DE VENEZUELA
lia ciudad de Trujillo q'iie, ún año después, repobló el Gobernador Gutiérrez de la Peña.
106 Sustituyó á éste en 1559 Pablo Collado, y fue entonces cuando Francisco Fajardo, de extirpe indiana, organizó varias expediciones, en una de las> cuales llegó hasta Valencia, siguió por los Valles de Ara^ua, y en 1560 fundó el hato de San Francisco en tierras de los Caracas.
107 De allí partió á la costa, donde fundó' en Caravalle da la villa del Colladb, y volviendo por el territorio de los Teques, halló minas de oro muy preciado.
108 Cuando el Gobernador lo supo, le retiró los poderes y jenvió en su lugíar á Pedro Miranda, que le puso preso por bu cuentía y lo remitió al superior.
109 Después, el mismo Miranda abandonó las minas, y, puesto en libertad Fajardo, volvió como Justicia mayor del Collado. ,
110 A las minas fué Juan Rodríguez Suárez con dos hijos pequen uelos ; mas para su desgracia ^ velaba en acecho Guaicaipuro, terrible señor de los Teques, y como lo vio alejado de lellas, cayó una noche d'e sobresalto, mató los mineros y también á los niños.
111 Por otra parte, Paramaconi, cacique de los taraimas, redujo á cenizas el hato y caserío de San Francisco,' donde el díes graciado Rodríguez levantó 'sobre las ruinas la villa del núsmo^ nombre, y luchó cuerpo ^ cuerpo con el valiente indio, saliendo dte resultas levemente herido.
112 Por esta mismia fecha, 1560, se con cedió libre introducción de 200 negros esclavos, y Vino á Coro, electo obispo, Frai Pedro Agreda.
Lope de Agukre
113 Este Atila de Venezuela, natural de la villa de Oñate, salió del Perú en una expedición al mandoi de Pedro Ursúa, con el intento de conquistar el fabuloso Dorado. ' .il
114 Su persona, dice Oviedo, «era muy despreciable por ser mal encarado, muy pequeño de cuerpo, flaco db carnes, grande hablador, bullicioso y charlatán.»
115 Pues sucedió que entrados ya en el río Marañón, subvertiendo la tropa, mató Aguirre al Gobannador, puso al compañero Fernajndo con título de príncipe, y días después, con una mujer y el capellán del ejército, les ,dió también la muerte. Vt.
116 Así adueñado de la expedición, vino hasta Margarita en 1561; púsola á isaco, y querieindo seguir por
FELIPE TEJERA 17
Venezuela camino hacia el Perú, hizo otro tanto en Borburata.
117 Luego en Valencia se robó la mujer y una hija del Justicia, y por último: el 22 de octubre del mismo año entró á Barquisimeto con banderas desplegadas.
118 Allí co:m,o en todas partes saquea, viola, miata; mas por suerte sus esbirros recogieron de las calles algunas cédulas doinde se les perdonaba la vida con tal que dejara;n al tirano, como ya le llamaban, y así lo hicieron muclios.
119 De esta manera llegó á verse Ag-uirre casi solo, y ya rodeado die enemigos, presintiendo acaso su fm, le arrebata de súbito la ira, le ciega la soberbia, y en el colmo de la locura cae á puñaladas sobre su propia; hija exclamando: «Muere, infeliz, que no quiero que te llamen la hija de un traidor.»
l20 Y saliendo fuera de la casa el parricida, y aprisionado por las fuerzas de García de Paredes que le venía al lencuentro, murió^ allí al punto arcabuceado. (27 de octubre de 1561). (1)
. 121 Su ^horrible no^mbre ha quedado en la memoria de los pueblos, bien así como se graba en los anales; -del tiempo, con caracteres indelebles, la no menos espantosa de una gran catástrofe.
Guaícaípuro. -Muerte de Fa.'ardo.— Don Pedro Ponce de León,— Losa da. — Fundación de Caracas.— Muerte de Guaícaípuro
122 El valor, la constancia, el patriotismo : hé aquí las principales doties del cacique Guaicaipuro.
123 El cayó sobre Rodríguez en ocasión que se dirigía á Valencia, llamado por la invasión de Lope de Aguirre, y le destruyó casi por completo; llegada la noche, le cercó de hogueras como al tigre, y al día siguiente, le sacrificó á su furor con todos sus compañeros.
124 En 1562 y bajo la primera gobernación de Ledo. Bernaldez, atacó al Ledo. Narváez que venía de Barquisimeto con 100 hombres, y sólo tres escaparon en la rota: los dos llevaron la nueva á Fajardo, el otro se tiró por un despeñadero y fué á darla al Gobernador.
125 Vista la destreza y furor del indio, dejó la tierra Fajardo para caer luego á manos de peores enemigos.
(1) Paredes regresó á España y fué nombrado gobernador de Popagar. En viaje para su destino en 1563 al recabar el pueblo de Catia desembarcó con otros compañeros, y acometidos por los indioj perecieron. Fray Pedro Simón asegura, que sólo García de Paredes mató más de ochenta indios.
IM HISTORIA DE VENEZUELA
126 Con efecto : el feroz Alonso Cobos, como le vio llegar, le dio muerte injuriosa; mas indignados del crimen los tnargari teños, le castigaron atándole á la cola de un caballo, después de ajusticiado.
127 Entre tanto falleció Don Alonso Manzanedo, nombrado para sustituir en propiedad á Collado, y se encargó por segunda vez del Gobierno Bernáldez, quien oon Gutiérrez de la Peña, qiuie á la larga vino á ser Mariscal, emprendió de nuevo la conquista de Caracas.
128 El único resultado que obtuvieron fue dejar el nombre de Valle del miedo á aquél de donde se volvieron, por el gran terror que les hizo dejar allí la comenzada empresa.
129 Con órdenes de continuarla vino Don Padro Ponce de León en 1564, y confirmó á Diego Losada los poderes que para ello tenía de su antecesor.
130 Partió, pues, éste con 200 hombres, tuvo encuentros con los indios, quedó algunos días en el Valle de la Pascua, y fué ¡luego á .fundar, á lo que se cxé^. en 1567, una ciudad con el nombre de Santiago de León de Caracas, la que en definitiva sólo conservó el último.
131 Llamaron seriamente la atención de Guaicaipuro los progresos de la nueva ciudad, y con objeto de destruirla, concertó una gran conjuraxión de caciques.
132 Sobre ella debía caer por asalto im ejército de 10.000 indios (1568); pero malas inteligencias malograron la conjuración, y acobardado Losada, resolvió asesinar á Guaicaipuro, encargando del hecho á un tal Francisco Infante.
133 Era de noche: Guaicaipuro, con 22 de los suyos, reposaba tranquilo en su choza a la falda del empinado monte. Súbito lel estampido de las armas resuena en derredor; una muralla de ballonetas le rodea, está al frente de 100 forajidos, ¿qué hacer?
134 En su mano brilla el estoque que había sido de Juan Rodríguez ; la cólera del salvaje sombrea su semblante; ruge como el toro que se prepara á embestir y parte luego como él: hiere, mata, destroza y vuelve á ocupar su puesto.
135 Es el tigre que lucha con una jauría; mas el contrario acobardado pone fuego á la choza. Entonces del fondo de las llamas sale de nuevo Guaicaipuro poderoso y terriblie como el incendio : empero traspasado de heridas, invocando la cólera de sus dioses, cae y exhala con gran clamor el espíritu. Los ecos repitieron su gemido como el último adiós del genio de la América que se despedía para siempre. A su lado murieron sus .22 compañeros.
136 Poco después, en 1569, encausados por conspiradores, fueron muertos 26 caciques más. tal era la justicia de aquellos que se- decían amigos de la religión y de la humanidad.
FELIPE TEJERA 19
137 Sucedió á Losada, Francisco^ Ponce de^ León, hijo 'del Goberinador, y lel fundador de Caracas faéí á miorir poco después (en el Tocuyo.
CAPITULO VIII
Maracaibo. — Carara. — Tamaitaco;. — Sorocaima. — Camaco. — Apacuama. Garci González.— La Guaira.— Drake.—Guanar«
138 Por 'muerte de Ponce de León, (1568) vino de Gobernador provisional Juan de Chaves, y en el año de 1571 se fundó la ciudad de Maracaibo.
139 En el de 1572 llegó á Coro Don Diego Mazariego, Gobernador en propiedad, y se procedió á fundar la ciudad de „Carora, obteniendo la tenencia de Caracas Francisco Calderón, que hizo guerra á los Mariches. (1)
140 En ella perdió el cacique Tamanaco contra el español Pedro AJoniso, lia célebre batalla del Guaire; y hecho prisionero murió en estrecho circo, despedazado por un dogo feroz, pero miucho menos feroz que el infame vencedor que con tal escena se recreaba.
141 Vióse entonces el eminente heroísmo del indio Sorocaima, digno por cierto de entallarse en bronce en los fastos americanos.
142 Y fue que hechoi prisionero por Garci- Gonzalo de Silva, teniente de Calderón, después de reñida contienda, para domar su natural coraje, cortáronle una toano; mas puesto en libertad, corriói á los suyos y arrojándoles al frente el mutilado mrlembro, convidóles de nuevo á la guerra ó á la muerte.
143 Corría así con gran boga la horrible celebridad de Calderón, aunque no le iba en zaga Francisco Carrillo, que vinel á sncederlie y dio garrote vil al cacique Araguare con 35 de los suyos, y al no 'menos infortunado Camaco, que se le presentó de paz, hizo cortar las orejas y narices para hacer luego befa miserable de su fealdad.
144 Poco después, en 1577, la india Apacuama alzó en guerra muchas tribus y sorprendió á Garci- González,, que á duras penas pudo^ escaparse.
145 También Valencia fué amenazaca de los Caribes á quienes el mismo Garci- González dispersó á las márgenes de Guárico.
146 Y en reemplazo' de Mazariego vino á fines del
(1) Después del año 1S74 asoló a Caracas una p1a?a de langostas. Invocada la protección de San Mauricio se edificó una iglesia bajo su advocación, la cual se <juemó en 1579, y habiendo por esta causa colocado la efigie de San Mauricio en la ermita de San Sebastián que había sido edificada por Losada, de .de la fundación de Caracas, quedó ésta desde luego con el nomb.e de San Mauricio. Hoy existe en su lugar la Santa Capilla.
20 HISTORIA DE VENEZUELA
¡año Don Juan de Pimentel, que en el siguiente,. (1578) trasladó a Caracas la capital, arregló la administracián y envió á Garci- González para fundar un pueblo en tierras de los Quiriquires, lo que no tuvo efecto.
147 En el de 1580 una peste de viruelas asoló la provincia, y atribuida su desaparición al Apóstol San Pablo, se le erigió en Caracas un templo que llevaba su nombre.
(1) En el siguiente, Fray Juan Manzanillo, Obispo de Coro, trasladó su . residencia á Caracas, y, dos años después, vino por Gobernador Don Luis de Rojas, bajo el cual (1584)' se fundó San Sebastián de los Reyes y La Guaira (1586). En este mismo año los vecinos de Carávalleda, no queriendo somieterse á los alcaldes que les había impuesto el Gobernador, por ser prerrogativa exclusivamente suya el nombramiento de aquéllos, resolvieron ahandonar la población y avecindarse en otros pueblos.
148 Sucedióle Diego Osorio en 1587, y durante los diez años de su Gobierno, se fundó Guanare (1593)
(2) y el pirata inglés Amyas Preston saqueó á Caracas (1595). (3) Sustituyóle Gonzalo Pina Lidueña que fcidó en 1599 el pueblo de Gibraltar y murió en 1600, año en que se co,menzaron á abrir cañerías de agua limpia en Caracas. — Aquí termina la guerra de conquista española en Venezuela; durante la cual fue gobernada por 23 Gobernadores, que son: Alfínger, Juan Alemán, Spira, Juan de Villegas, Rodrigo de Bastidas, Diego Bo'ca', Enrique Remboldt, el Ledo. Frías, Pérez de Tolisa, Juan de Villegas, Villacmda, Gutiérrez de la Peña, P.^blo Collado, Bernáldez, Manzanedo, Bernáldez, reelecto, Ponce de León, Juan de Chaves, Mazariego, Juan Piment'el, Luis de Rojas, Diego Osorio y Pina Lidueña.
CAPITULO IX
•Glo'b'emadores y Capitanes Generales de Venezuela en los siglos XVII y XVIII
149 Para sustituir á Pina Lidueña, nombró la audiencia de Santo Domingo á Alonso Arias Bac^, hijo del Doctor Bernáldez.
(1) Este templo fué derruido en 1876 y en su lugar se construyó el Teatro que decimos hoy Municipal.
(2> Este Gobernador repartió las tieiras por encomiendas; señaló ejidos á la ciudad; determinó las rentas del común; creó archivos; formó ordenanzas municipales y sustrajo á los indios de la dirección de los encomenderos, continuó las fortalezns de la Guaira.
(3) Contra esta piíata (no Drake) como dicen Oviedo y Baños y otros historiadores, salieron Garci-Gon/álPZ y Francisco Rebolledo; pero aquél los burló y entró á Caracas á saco y lue^o se retiró á sus naves. (Véa^e Leyendas-históricas de Venezuela, por A. Rojas.— Drake y los historiadores de Venezuela.)
FELIPE TEJERA 21
150 En 1601 le sucedió Sancho de Alquiza, capitán, de Infantería, que gobernó por diez años. Vino en sustitución Don Martín de Robles Villafañate, tenido por muy acertado hasta su muerte.
151 Le sustituyó Don Francisco de la Hoz Berrío, bajo el cual la ciudad de Tomé de Guayana, fundada desde 1591 por Antonio Berrío, fué saqueada y destruida en 1618 por los ingleses al mando de Walter Raleigh, por cuyo delito lo decapitaron luego en Inglaterra.
152 Un año ¡antes (1617), se había fundado la nueva Barcelona, y vinieron muchos mis'oneros á predicar el Evangelio : santa tarea que da en toda parte preciosos resultados, los cuales nunca conocieron los que llevaban la conquista con terror á punta de espada.
153 En 1621 se prohibió por real pragmática que se confiriesen cargos públicos á las personas de color.
154 A La Hoz, que se ahogó volviendo á España, sucedió Don Francisco Núñez Meleán que gobernó desde 1622 hasta 1632, sin que la historia haya conservado, en estos diez años, ningún suceso digno de memoria.
155 A sucederle vino Don Ruiz Fernández de Fuenímayor, bajo el cual se trasladó á Caracas la Silla Metropolitana de Coro en 1637; se estableció el papel sellado en 1638 en que terminó sú Gobierno, y se edificó en Caracas la iglesia de las Mercedes.
156 Sucedióle Don Marcos Gelder de Calatayud. En su período comenzó el Obispo Fray Mauro da Tovar la fábrica del Colegio Semanario y un terremoto (1641) destruyó muchos edificios, entre ellos la Catedral.
157 Muerto Gelder de Calatavud en 1644, v"no á sucederle Don Pedro_ León de Villarroel, que gobernó hasta 1649. Fue sustituido por Don Martín de Robles^ en cuyo tiempo los franceses atacaron á Cu maná saliendo ^derrotados; y ejerció el poder hasta 1654.
158 Don Pedro de Porras y Toledo entró á go bernar -en 1660; y sucesivamente el Almirante Don Felipe González de León (1664); Don P^ernando de Villearas (1666); y Don Francisco Dávila Orejón (1672). Bajo la gobernación de éste el pirata Morgan saqueó á Maracaibo en 1669.
159 Le siguieron: Don Francisco de Alverro (1677); Don Diego Meló Maldonado (1682), durante el cual los franceses, al mando del pirata Francisco Gramont, sacnearon á La Guaira y la costa de los Caracas en 1680; fl) el marones del Casal (1688); el Maestre de CimnO Don Francisco Berroterán (1693); el ídem Don Nicolás de Ponte (1699); (2) el miarqués del Valle de Santiago
(t) Rojas. — "Leyendas-históricas". Jnles Hnmbert. Les Documents des archives de Guipüzcoa relatives á la colonizatión Espa^nole eti Amerique.
(1) En 1696 se edificó en Caracas la iglesia de Santa Posalía de Palermo. En 1697 la Corte española hace hidalgos á los descendientes de los Caaques.
22 HISTORIA DE VENEZUELA
(1705); Don Fernando, de Rojas (1706); Don AntonTijq Alvarez de Abreu, marqués de la Regalía, que gobemp hasta 1716. Se edjificó en su tiempo, la iglesia de Nuestra Señora de la Candelada de Caracas. Don Diego Portales, que sostuvo reqia porfía con el Virrey de Nueva Granada, y fue puesto, en prisión y se le embargaron los bienes, hasta que, por reales cédulas, se le devolvip la libertad y lel libre 'uso^ de tsus propiedades (172%
160 Durante su gobáierno, se creó la Compañía Guipuzcoana por real cédula de 25 de Septiembre de 1728.
161 Don Sebastián García de la Torre, coronal de ¡infantería, que ejerció el Gobierno de 1730 á 1733: en su gobierno fue creada la Capitanía General de Venezuela en 1731 ; Don Martín Sardizábal, alcalde del crimen de la real audiencia de Aragón, que vino destinado á oír las quejas contra la Compañía Guipuzcoana. En 1735, Fray Juan Moro fundó la Villa de Aragua de Baroelona.
162 El Mariscal de Campo Don Gabriel de Zuloaga, Conde de Torre Alta, bajo el cual atacaron los inglese^ á La Guaira en 1739, y á Angostura en 1740, con fracaso- para ellos; gobernó hasta 1742.
163 El Mariscal de Campo Don Luis de Castellanos* en su tiempo los ingleses atacaron á La Guaira y á Puerto Cabello (1743) con igual resultado; y Juan Francisco León amenazó á Caracas con 6.000 hombres, el 20 de abril de 1749, pidiendo la supresión y expulsión de los factores de la Compañía Guipuzcoana. Mas el Capitán General que, con el obieto de aplacar la revuelta, ofreció cumplir lo que aquéllos exigían, se fué á La Guaira y se embarcó para la Península,, sin llevar á cabo su promesa (1749).
¡164 Fray Julián Arriaga y Ribera Bailío, jefe de la escuadra real, que fue promovido á presidente de la Contratación (1752); Don Felipe Ricardos (1760); Don Felipe Ramírez de Estenor (1763); Don José Solano (1771), bajo el cual siendo Gobernador de Guayana Don Joaquín Moreno de Mendoza en 1764, se mandó trasladar la ciudad de Santo Tomás al lugar que ocuo-a hoy Ciudad Bolívar; y se introdujo en Venezuela la inoculación, por Juan Perdomo, en 1769. Tres años antes unU pragmática prohibió contraer matrimonio e^tre la gente blanca y la de color, y sie sancionó que las mujeres de estia última oondición no podían usar joyas de oro ni diaman- •tes, ni trajes de seda y chales, ni arro.chllarse sobre alr fombras en el templo, ni educarse en las escuelas.
165 El margues de La Torre (1772) que fue oromovido al Gobierno de La Habana; Don José Carlos de Agüaro, ten cuvo tiempo (1777) una real cédula sep-^ró del Virreinato de Nueva Granada las provincias de Maraca^bo, Cum,aná y Guayana, y las agregó con las is'as de Margáis) En el año siguiente, vino don Lope Carrillo á sustituirle.
FELIPE TEJERA 23
rita y TrMidad, á la capitanía general de Venezuela; (1) se creó el Obispado^ de Mérida (1777), y ujn reglamento de comercio libre, anuló' las prerrogativas de la Compañía; Guipuzcoana (1778); sustituyéndola otra que se llamó de Filipinas, la cual cesó en 1780, siendo Capitán Gsneral Don Luis U;nzaca y Amezaga, que gobernó hasta 1784, En estos días (1783) visitó á Caracas el Conde de Seg^ur.
166 Don Manuel González, interino, a quien sustituyó el Coronel Don Juan Guillelmi (1786 a 1792). Durante su gobiermo' se llamaron intendentes los Gobernadores de Provincia y se estableció en Caracas la Real aud.encla y Cancillería de Venezuela que ngió el primero Don Antonio López de Quintana, y se creó (1790) el Obispado^ de Guayana].
167 Veremos en seguida con más detención los sucesos políticos acaecidos bajo el Gobierno de Don Pedro Carbonell, len cuyo tiempo (1797) fue ocupada la isla de Trinidad por los ingleses; y los que le subsiguieron en tiempos de Guevara Vasconcelos, Don Juan de Casas y Vicente Emparan, últimos Capitanes Generales de Venezuela, hasta el 19 de abril de 1810.
CAPITULO X
R>eivoIuici6n ds Gual y España
168 Era á la sazón Gobernador de Venezuela Don Pedro Carboniell. Un profundo y sordo rumor comenzaba a resonar en las lentrañas de la sociedad', dejándose oír a intervalos en medio» del silencio de la colonia!. ^_,169 Los ánimos parecían despertar de un largo estupor al destello de grandes claridades, y la humanidad entera emiprender de nuevo su marcha titánica hacia los desInm^bradores confines del destino.
170 La revolución francesa había roto con los diques de las sociedades antiguas, y a la cabeza de los pueblos parecía guiarles a una nueva tierra prometida.
171 No lera emlpiero aquella libertad cubierta de sangre la que inspiraba en Venezuela ideas regeneradoras; era, sí, el sentimiento de la dignidad nacional que germinaba en su seno, la sublime idea de la independencia, acariciada de todos los pueblos.
.172 Ya en la noche del 4 de junio de 1797, se habíaín fugaido de las prisiones de La Guaira, Picornell, Cam^oímanes y Anidrés, primeros reos para España, de esta noble cruzada.
(1) La Capitanía General de Venezuela la constituía anteriormente la provina de Caracas.
24 HISTORIA DE VENEZUELA
, 173 Y por último, entre los vecimcs ide Caracas! y La Guaira se tramaba la famosa conspiración republicana de que eran principales corifeos Don Ma.nuel Gual y Don José María España; pero delatada el 13 de julio por dos eclesiásticos, fueron vivamente perseguidos sus autores : logró el primero escapar y el segundo, como muchos de los comprometidos, fue luego ajusticiado en la horca (1799).
174 Cuando subió' al patíbulo «el pueblo humano, sencillo, no acostumbrado á hacer un espectáculo de la miuerte, quedó por algún tiempo atónito,, iamoble: los niños espantados se apretaban unos . á otros alrededor de sus maestros». (Biografía de José Félix Ribas, por J. V. G.)
175 En presencia del cadáver tomió el sacerdote la palabra: «Dejadme llorar, dijo, como David, al nuevo Absalón que ha perecidoi colgado de este árbol funesto. Absalon fili miy>.
176 ¿«Qué importa la manera conque murió al que está en el cielo? Quizá aun á los ojos del mundo, en estos mjalqs días en que la sangre de los reyes mancha las manos del verdugo, el patíbulo venga á ser un título de gloria Mi fe es de 'ni!i rey; dejadme mis lágrimas para :mis
amúgos»
177 De en 'medio de la multitud conmovida á estas palabras, se vio salir un joven de gallarda estatura, pálido el semblante, y recorrer len su caballo como el espíritu de la venganza las solitarias calles. Este joven era José Félix Ribas.
178 Desde la altura de aquel cadalso vería España el primer albor del siglo iXIX, y oiría quizá ^el formidable grito de independencia conque iba á despertarse la América. Su espíritu subió al cielo: saludando los horizontes del miundo que rayaban ya con la albíoborada de un nuevo sol: la libertad.
179 Sucedió esto bajo la domnación dte Don Manuel Guevara Vasconcelos : y así con el suplicio de España y otros miás, y la expatriación de no pocos, terminó esta primera y desgraciada tentativa.
CAPITULO XI
Invasiones de Miraníía.-'Muerte de Vasconcelos. -Sucesos de España. —Don Vicente Emparan
180 Preparábanse los sucesos para un rompimiento inminente. Francisco Miranda, protegido de los ingleses, invadió por Ocumare el 25 de marzo de 1806 ; mas prevenido Vasconcelos, le obligó á huir con pérdida de dos buques á la isla de Trinidad.
FELIPE TEJERA 25
181 Su retrato fue quemado en público por mano del verdugo y puesta á talla su cabeza por (30.000) treint4 mil pesos. Con todo eso, invadió de nuevo Miranda por Coro el 2 de .agosto, pero tuvo que reembarcarse otra vez.
182 Murió luego Vascoincelos en 1807, (1) y ya para el siguiente, se agravaron en extremO' los males de la Península. Carlos IV había renunciado la Coroiía el 19 de marzo en favor de su hijo Fernando, príncipe de Asturias; más el emperador Napoleón, negándose á reconocer el hecho, cobróla para sí y la puso en las sienes de su hermano José. -
183 Reaccionada muy en breve aquella altiva nación se crearon Juntas de Gobierno que reconocían al legítimo monarca Fernando VII; y se alió á Inglaterra parai derrocar al usurpador. -
184 Tan desastrosas nuevas vinieron aún más abuliadas á Venezuela (1808), y con ellas unos comisionados de Murat, lugar-teniente del reino, para hacerle reconocer por tal en esta parte de América.
185 Era Capitán General interino Don Juan Casas, que al conferenciar con ellos hizo un misterio del asunto; mas revelóisi3 al fin al verdadero estado de las cosas y los franceses tuvieron que irse á hurtadillas ante la actitud que tomó el pueblo victoreando á Fernando VII.
186 Visto lo cual por Casas, que no hallaba qué proceder adoptar en tamaña coyuntura, convocó las personas más notables de Caracas para oír su opinión.
187 Y tenida la Junta el 17 de julioi, propusieron muchos quedase constituida comxO las dle España, mientras se restablecía en el trono el legítimo mionarca. Al cab[o se pensó de otro modo y se convino un miomento eni obedecer los despachos del real y supremo consejo de Indias; luego dejar las cosas como estaban.
188 Así en vacilaciones y tardanzas se estuvo Casas hasta que, venidos el 5 de agosto comisionados de la Junta de Sevilla, le prestó obediencia á la suprema autoridad de España.
189 Y gobernada en su nombre quedó Venezuela hasta el 13 de enero^ de 1809, que fue reconocida Ja ,so/ beranía de la Junta Central.
190 En tiempo de Casas se estableció la imprenta en Caracas, y la primera Gaceta se publicó el 2^ de octubre de 1808, por Mateo GaFagher y Jaime Lamb, ingleses venidos de la isla de Trinidad. Le sucedió el miariscal de campo Don Vicente Emparan (19 de mayo de 1809).
(1) Bajo su gobernación, se erigió en Metropolitano el Obispado de ""aracas, quedando bajo la dependencia de éste los Obispados de Coro, de Mi^ida y de Guayana, que dependían antes, el seguudo, dé Santa Fe y, el tercero, del Arzobispado de Santo Domingo.
26 HISTORIA DE VENEZUELA
CAPITULO XII
. 19 áe abril de 1810
191 Con la míuerte del inforturiado España y el fracaso de su obna, parecieron por el pronto acallarse los conatos revolucio!narios : á lo menos podía decirse que andabia todavía rebozada la idea de la independencia.
192 Ello es qfue bajo el gobierno de Emparan tomaron otro sesgo las cosas y la opinión excitada (í^iuizá por la suerte de los reyes católicos, se mostraba dondequiera mny á su favor, tanto como pudiera en la Península.
193 Femando VII, sea. dicho en verdad, era t^ querido entonces de los pueblos, como aborrecido fue después. Errores é impolítica de los gobernantes y más que toido de la propia madre patria, serán la causa inmediata de lo demás.
194 Los horribles episodios de la antigua colonia, la crasa ignorancia á que ise quería reducir los puebltos, cuantos abusos cometiera aquella mala administración, olvidábanlo estos buenos vasallos . si se trataba de la independencia de la Metrópoli y de la desgracia de sus reyes. ^
195 No liabíia distinción de venezolanos, que todos eran españoles y debían contribuir con vida y fortuna; al restablecimiento', de aquella gloriosa monarquía.
196 Así en efectos Venezuela había protestado contra la invasión trancesa, y enviado^ á las Juntas españolas copiosos recursos monetarios.
197 Y contribuyó muchos á la caída de Emparan, el creerle adicto á los frajnceses; con lo que, llegadas el 19 de abril noticias que, con excepción de Cádiz, daban por perdida la Península, apresuróse el desenlace de la tramia que fue el mismoi 19. „ '
198 Y sucedió que, convocado el Cabildo para asistir en la mañana de este día á J{as ceremonias del Judve-sj Santo en la Metropolitana, estuvo sin embargo á pique de abortar el proyecto, puesto que Emparan, calmando los temores del Cabildo, satisfizo además cumplidamente las interpelaciones que le hicieron sobre las cosas de España. i
199 Mas ya en camino de la^ iglesia el patriota Francisco Saldas, acompañado del capitán Arévalo, toma por el brazo á Emparan y, dando voz de alarma, hace que vuelvan todos á la sala capitular.
200 Dado así el primer paso, los demás la secundaron, el pueblo se amotina y grita, la tropa sugestipnada depone las armas y se 'mezcla con los conjurados.
FELIPE TEJERA 27
201 Llegados á la sala capitular, acepta Emparan la formación de una Junta Suprema propuesta por los 'doctores Juan Germán Roscio y Félix Sosa; pero éstos á su vez le reconocen como su presidente.
202 Por suerte el canónigo Madariaga (chileno) que lo supo, voló al lugar y dándose como representlante del clero, restableció con irresistible elocuencia el éxito de la conjuración.
203 Visto lo cual "de Emparan, quiso apelar al pueblo que se hallaba reunido en la calle, y saHdo al balcón, en tanto que hacía su pregunta, el astuto Madariaga á sus espaldas con señas indicaba la respuesta; y el pueblo contestó: no lo queremos.
204 Yo tampoco quiero mandó, dijo con despecho Emparan; y estas palabras se pusieron como su renuncia en el acta que le despojó del poder.— Tal fué la memorable conjuración del 19 de abril de 1810, que con el l.Q •de agosto de 1498, constituyen las dos fechas más notables de la América Española. El l.e de agosto de 1498 se descubre el continente meridional del Nuevo mundo ; y su corolario natural fue la dominación de España desde la Patagonia hasta el imperio de los Aztecas : el 19 de abril de 1810 se despoja en Caracas de la suprema autoridaid al Capitán General Emparan; y corolario de ésta empresa fue la emancipación definitiva y absoluta del Nuevoi Mundo de la dominación española.
CAPITULO XIII
Primeros resultados del 19 de abril
205 El primer acto del Ayuntamiento fue constituir un gobierno que ejerciese la soberanía en nombra de Femando VII, que se hallaba cautivo del emperador de los franceses.
206 Este nuevo Gobierno (que fue el propio Ayuntamiento), expulsó al Capitán General con otros empleados más; organizó la administración pública; envió comisionados á las provincias para que reconocieran el becho consumado en Caracas y una misiva á los Ayuntamientos de las capitales suramericanas convidándolas con su ejemplo.
207 Concedió recompensas á los militares, encargó el mando de las tropas al Marqués del Toro, y pasando á materias de no menor importancia, libertó del derecho de alcabala los artículos de primera necesidad, abolió el infame tributo de los indios, prohibió la introducción de esclavos (14 de agosto), y creó por último, la Academia de matemáticas.
208 Todas las provincias, si se exceptúa á Coro
28 HISTORIA DE VENEZUEI^A
y Maracaibo, aplaudiendo lo sucedido, enviaron diputa^ 'dos á la Junta. Guayana poco después se desdijo, ry mandó presas á, Puerto Rico á los que habían tomado parte en el primer acuerdo:.
209 Por su parte Don José Ceballos, desde Coro, exhortaba á la rebelióm los otros pueblos; y contra él fueron tropas al mando del ya citado Marqués del Toro, que puso su cuartel general en Cárora.
210 La Junta, entre tanto, participaba á la regencia cómo, usando de los mismos derechos de los españoles, se había procedido en Venezuela á aquellas novedades, y que asumía la soberanía de estas provincias, mientras no se estableciese en la Península <el legítimo gobierno.
211 JMo bien hubo llegado esto á sus oídos, cuando el l.Q de agosto, declaró vasallos rebeldes á los venezolanos y en estado de bloqueo la provincia.
212 Así las cosas, un hecho incalificable vino á romper defi!nitivan±ent€ los lazos de la colonia: el asesinato de los americanos en Quito (2 de agosto de 1810).
213 A la infanda noticia, bandas de pueblo tumultuaban por las calles protestando contra aquel horroroso asesinato : era la primera onda de la revolución que bi-en pronto iba á dar por tierra con el antiguo régimen español. * ^
. 214 Caracas vistió de lutO' por sus hermanos degollados en Quito, mientras que la guerra civil estallaba, en Coro, en Maracaibo, en Guayana, y el Marqués del Toro, desavisado en el arte de la guerra, se volvía dejando vencedor al enemigo.
215 Faltaba, pues, un general, en ocasión que Francisco Miranda, no obstante la prohibición de qiue desembarcase (para parecer así consecuente el Gobierno con sus primeros propósitos), lo hizo en La Guaira con grande aplauso de la gente (5 de diciembre de 1810).
216 La necesidad y el prestigio de su nombre hicieron lo demás. Miranda fue nombradlo Teniente General y puesto al frente del ejército.
217 Mas un suceso esperado de todos con viva ansia, importantísimo y extraordinario en la insurrecta colonia, absorbió por completo la atención pública: y fue la instalación del prim'er Congreso de Venezuela, el día 2 de marzo de 1811. ' '^
218 Al llegar aquí, un nuevo horizonte se descorre en nuestra historia, nuevos cielos se divisan, ^ hay algo Q'ue sobrecoge y maravilla: es la resurrección de un pueblo á la vida de la independencia ; es la cqron(a| de la libertad que vaj á, oolocar el Creador sobre las, sienes •de un mundo.
FELIPE TEJERA 29
CAPITULO XIV
Los hombres del Congreso »
219 Las elecciones practicadas con aquel candor y rectitud que se observa en los primeros instintos de los pueblos no avezados, á los 'arnaños de las revueltas, ni envilecidos por las dscorc^i^s c'viles, trajeron al congreso los hombres eminentes del país en todos ramos.
220 Allí había algo del antiguo areópago de Atenas, grandes inteligencias y á la par severas v'rtudes: el anciano próvido en sanos consejos, el joven émnlo del progreso y de las ideas generosas; y en el fondo de todos, el más puro amor á la patria, y el más santo respeto á la libertad y al porvenir que ya alboreaban.
221 Allí estaban Roscio, gran pensador del partido republicano; Francisco Javier Yanes, rico de estudios y de prendas; Javier Ustáriz, que hablaba poco, pero cuyo silencio, según la expresión de J. V. González, estaba lleno de pensamientos.
222 El elocuente Manuel del Palacio; Martín Tovar, de porte grave y severo ; Manuel V. - Maya, sacerdote! rico de fe y de virtudes; Juan Nepomuceno Quintana, varón de grandes méritos en la Iglesia.
223 Estaba allí, con ellos, el abogado Antonio Nicolás Briceño, que no parecía tan bien en medio de aquellas lumbreras: cegábale oidi;0 implacable á la raza de sus mayores.
' 224 Y entre niüchos otros no menos dignos de buen recuerdo, estaba el General Miranda cuya vida vamos pronto á conocer; elocuente en el discurso, fino de porte, agradable de maneras.
225 Qué tnagnífico concurso de aptitudes, d^ talentos, de hombres, en fin, que parecía traer á la memoria el antiguo Senado de los dioses !.... Cuan pocos años los separan de nosotros, y, sin embargo, esos hombres, con sus ideas, sus virtudes, su gran amor á la patria, nos parecen mitos. Son como los primitivos patriarcas que se confunden con las divinidades entre las brumas de los tiempos.
226 El primer acto de este memorable Congreso fue nombrar una comisión que ejerciese el Poder Ejecutivo, compuesto de tres miembros, que fueron : Baltazar Padrón, Juan Escalona y el abogado Cristóbal Mendoza.
227 Ganaba por entonces gran prestigio la Junta Patriótica que presidía Miranda, y que era propiamente el fpco de la revolución: ella reunía en su seno hombres| de acción y de palabra; y era, por decirlo así, la fragua donde se elaboraba el porvenir.
30 HISTORIA DE VENEZUELA
228 Reunida para conmemorar el 19 de abril, parece levantarse como un gigante de poderosas fuerzas y dar el grito de alarma á la patria. Pero cedamos un momento la palabra al Titoi Livioi Venezolano.
CAPITULO XV
La Junta PatríMica
229 «I Qué tempestad de gritos, de aplausos, de acliamaciones! Es la voz unísona del océano formada del ruido de todas las ondlas. Miranda preside; notad &u figura dramática, Imponente. Enciende aquí la llama que agita en el Congreso.»
230 ^Pero ¿quién es ese joven de admirable ma^ durez, de tan militar apostura que se adivina, al mirarlle su osadía y valor?». ■;
231 «Ojos azules y color blanco que ennegrecerán los riayos de la g-uerra, músculos de acero, mirada soberbiial y terrible, las formas elegantes y varoniles del dios db las batallas. Le llaman Simón Bolívar». (1)
232 «Se habla. Es Muñoz Tébar.... ¿Quién enseñó el arte de conmover y persuadir á ese niño que aun no ha dejado las aulas?... ¿Cómo ha caído esa abeja de Helicón en el cáliz de ajenjo de los partidos ?».
233 «Hoy les, di>0', el natalicio de la revolución. Termina un año perdido en sueños de amor por el esclava die Bonaparte. i Que principie ya el año primero de la indiependencia y de la libertad.»
234 «Un hombre se levanta y usurpa la palabra; pero no es un hombre ese cíclope con dos agujeros por ojos, afeado por la viruela, de cabeza enorme cubierta de erizadas cerdas, de ideas febriles servidas por una voz de trueno.»
235 «La anarquía, exclama, esa es la libertad cuando para herir la tiranía desata el cinto y desanuda la cabellera ondosa.» (
236 «La anarquía! Cuando los dio_ses de los débiles, la desconfianza y el pavor la fmaldice|n, yo caig-o (d'e) rodillas á su presencia.» '
237 «Señores! que la anarquía con la antorcha de las furias en la mano» nios guíe al Congreso para que sui humo embriague á los facciosos del orden y la sigan por las calles y plazas gritando libertad.»
(1) Juan Vicente González conoció al Libertador el año de 27, cuando ya éste tenia los ojÓ3 ne^iOs; pero por la tradición de los que le conocieron de niño y de joven y por el t-stimonio de sus parientis más allegados, sabía que, como casi todos los d2 su familia, tambiin Bolívar los tenía azules; por eso dice "o]os azules que ennegrecerán los rayos de la guerra".
FELIPE TEJERA 31
238 Para reajnimar el mJar muerto del Congresoí estamos aquí, estamios laquí, en la alta montaña de la sanitia| demiagogia.»
239 «Cuando ésta haya destruido lo presente y espectros ¡sangrientos hayan venido por nosotros, sobre el campo que haya labradío la guerra se alzará la libertad...» (Biografía de José Félix Ribas por J. V. G.)
240 H abríase ereído' oír á Dantón sobre la tribuna de la revolución francesa evocando las furias de los pueblos.
241 Aquel tremendo orador era Coto Paúl: especie de hombre pavoroso y siniestro como los arcángeles) del apocalipsiis. Su palabra suena sobre la cabeza de la colonia, con algo extraordinario y fatídico parecido al rumor de una catástrofe.
242 Por su parte Simón Bolívar había dicho: «La Junta patriótica- respeta como' debe al Congreso de la Nación, pero el Congreso debe oír á la Junta Patriótica centro de luces y de toidos los intereses ravoluciona-i rios.
243 «Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana : vacilar es perdernos. Que una comisión del senO' de este cuerpo lleve al soberano Congreso estos sentimientos.»
244 He aquí el hombre del porvenir: su voz tiene un sonido misterioso y recóndito como la palabra de los .aintiguos profetas ; él es también un enviado del Señor.
245 Coto Paúl, Francisco Carabaño y Javier Yanes, van á desempeñar aquella Comisión. Es una nube que lleva comprimido el trueno.
CAPITULO xvr
Declaración de independencia
246 El Congreso^ se halla reunido.
247_ Aquellos severos dipiutados vestidos de negro,, en actitud solemne y pensativa, parecen abstraídos ante una suprema visión: la gran visión de la conciencia.
248 En efecto, si se nos permite decirlo, aquel Congreso era la conciencia de Venezuela ilum'nada entonce;si con las claridades del cielo, y en presencia de un Juez inexorable y terrible: la posteridad.
249 Estaban á la orilla del Rubicón, y la imagen de la Patria, levantándose del sen(o de las aguas, les decía, 3 no pasaréis á la otra encantada margen sin que me llevéis á cuestas; si mi peso os agobia, si la corriente os arrasa tra, no temáis : soy, como el Cristo, la esperanza.
250 El silencio era profundo, solemne, religioso: cada
32 HISTORIA DE VENEZUELA
•uno podía contar los latidos d'e su pecho y el zumbidoj •extraño de las ideas en su cabeza.
251 ¿Qué pasaba entonces por la .tnente de aquellos severos ancianos? ¿Qué grandioso relámpago encendía el cerebro de los jóvenes? ¿Quien lo sabe? ¿Quién podía descifrarlo ? Aquella era la hora suprema del dest'no. .
252 El Coingreso parecía inclinado á la orilla de un abismo; su vista estaba fija en las profundidades, y el zumbido de una mosca sobre su cabeza habría resonado como el vuelo del arcángel bíblico pronunciandjo al oído de los ncLuertos el Surgíte )de Jehová.
253 Pues este inisteriosoí vuelo, este zumbido, esta gran voz del cielo>, saliói de la Junta Patriótica.
254 Y en efecto, ellos se agitaban rebramando en torno del Congreso, como las olas del mar cuando azotan impetuosas los altos promontorios.
255 Esa es la multitud que llena las barras, que amenaza €on los puños airados, que grita y retumba como el trueno de una tempestad.
256 No parece sino' que sobre ellos brillan extrañas sombras, visiones aladas: son los manes de Guaicaipuro y Tamanaco que agitan el aire sus arcos irritados ; es la libertad ciue los cobija bajo sus alas; ella ha dado ya el grito de independencia desde la cumbre de los AndesL «Levantaos, les ha dicho', sed al fin hombres.»;
257 ¿ Qué hace entre tanto el Congreso ? Medita, piensa: su eabeza está llena de maravillas; vamos á asistir á im nuevo génesis, á la creación política de un mundo.
258 Todos se ponen de pie: va á pronunciarse un juTamento: la conciencia se entreabre, se ilumina Silencio Dios baja á la tierral
259 «En el nombre de Dios Todopoderoso. Nosotros los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Baroelona, Mérida y Trujillo, que forman la confederación amiericana de Venezuela, en el continente meridional, reunidos en Congreso y eonsiderando la plena y absoluta posesión de nuestros derechos que recobramos justa y legítimamente desde el 19 de Abril de 1810, etc.
260 «Poniendo por testigo al Ser Supremo de la justicia de nuestro proceder y de la rectitud de nuestras Intenciones; implorando sus divinos y celestiales auxilios, y ratificándole en el momento que engacemos á la dignidad que su providencia nois restituye, el deseo de vivir y de morir libres, creyendoi y defendiendo la santa, católica y apostólica religión de Jesucristo.»
261 «Nosotros, pues, á nombre y con la voluntad y autoridad que t-enemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo : que sus Provincias Unidas son: y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos é independientes »
FELIPE TEJERA 33
262 «Que cduío tal Estado Ibre é "ndeFendiente, teñe un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea
conforme á la voluntad de los pueblos »
265 «Dada en el Palacio Federal de Caracas, firmada de nuestra mano, sellada con el gran sello provisional de la confederación y refrendada por el Secretario del Congreso, á cinco días del mes de julio del año 1811, primero de nuestra independencia.»
264 Cerrei.ios, pues, aquí, la puerta de la Historia Antigua; esta iiimortal acta nos ha abierto la del porvenir.
265 Tras de aquélla se esconderá la colonia con su ignorancia, sus cadenas, su pena de muerte; se esconderán todas las afrentas, las miserias, los espectros de la con- <;uista, y aquella raza inocente que sorprenQÍ5 Colón, muelle, adormecida, voluptuosa, suspirando á la orilla de los grandes ríos, adorando el sol á la sombra de las montañas, sobre los altares de los Andes.
266 Dentro de la otra aparece la República ceñida de laureles, la libertad sobre sus trofeos, la gloria en el corazón de los liéroes, y esa muchedumbre prodigiosa que tremola las banderas del progreso, que mata al verdugo, derriba los cadalsos y proclama la inviolabilidad de la vida, es decir: el pueblo, el género humano. '
267 Entremos, pues, por ella como el pueblo escogido en la tierra de promisión. (1)
(1) El historiador Torrente, español y enemigo implacable de los suramericanos, habla de Caracha y del carácter di los hombies de la Revolución de Venezuela en lOo siguientes térininos:
"La Cipital de las Piovincias da Venezuela, Caracas, ha sido la f/agua principal de la inourrecCíón americana. Su cLmi vivificador ha producido loi hombrea más políticoj y Ooadoó, Ioj mái emprendedores y esforzadoj, Ioj mis ViCOoOs é int/igante3, y lo3 mái diá intuidos por el piecoz desarrollo de sus facultades intelectuales. La viveza de estos iiacuialeá compite con su voluptuosidad, fl geiiO con la travesura, el disimulo con la astucia, el vi^or d¿ su pluma con la precisión de sus conceptos! los estímulos de la gloria con la ambición de mando y la sagacidad con la mal.c.a. Con tales elem.-ntos no es de ext/añar que este país haya sido el más "marcado en todos los anales de la revolución moderna.»
APÉNDICE
L!teraiturai.j — C(¡eaiiciais. — Artes. — Inidustrias. — Caminos. — Camecdo y poblaidfiín durante la Colonia
268 Allá (ein los principiíoe, cincuenta años después de la conquista, comienzo á rayar para Venezuela una vislumlbre de educación. El Obispo Don Diego de Baños fundó en Caracas en 1696 el Seminario de Santa Rosa, dondei empezó á estudianse latinidad, teología, cánones, filosofía aristotélica y música llana; pero aquí sólo estudiaban los jóvenes que seguían la carrera eclesiástica.
269 Los demás que podían hacerlo, iban á las Universidades de Santo Pomingo, Méjico, ó Santa Fe de Bogotá.
270 Dicho Semin,ario quedó convertido en Universidad real por cédula de Felipe V'el año 1721, aumentíá^- dose las clases, con un curso de medicina y otro de derecho civil.
271 Mérida pidió una gracia semejante para su Seminario, y le fué negada: «porque S. M. no consideraba! conveniente lel que se hiciese general la ilustración en América.»
272 Así que, la generalidad dJel pueblo no sabía leer, otros ni hablar sabían, y pocos habrían oído en su vida el Padre Nuestro.
273 Cuando acertabia á existir algún maestro en un pueblo, lo era el sacristán de la parroquia que enseñaba cosas divertidas. Nadie por otra parte estaba obligado á saber más que su maestro: que había brujas y duendes, que nuestra señora de la Copacabana era más milagrosa
FELIPE TEJERA 38
que nuestra señorra die Cor o moto : que S. M. el rey de España 'era hijo úniooi del Padre Eterno. (1)
274 ^ Por lo demtás, no había run profiesor de física, ^li ée matemáticas, ni de histooria, ni de mecánica, ni por último, de la leng-ua castellana.
275 El profesorado era visto como ocupación de gente óe 'menos valer; la única, carrera que no^ desdoraba era la del sacerdote; ser miódüco', poseer un oficio, vivir, en fin), de algún trabajo personal, argüía baja alcurnia, poca nobleza ó corrupción de costumíbres.
276 Bajo Carlos III se logró algún respiro en la enseñanza y se introdujo en América el arte de la tipografía. Bogotá tuvo im observatorio, Méjico un jardín Botánico; pero Venezuela quedó en sus misiraas tinieblas.
277 Apiesar de todo, hao'ian grandes esfuerzos los hijos del país para ilustrarla, y fueron sus principales lumbreras Don Pedro Sojo, sacerdote que inició en Caracas el ¡arte divino de la música; los cléricos Rafael Escalona y Alejandro Echezuría, que leyeron las primeras lecciones de filosofía moderna, y el sabio dbctor José Antonio Montenegro, vicerrector del colegio de Santa Rosa. v
278 «Enttie todos ellos por su elevada capacidad, tanto como por los servicios que hizo á su patria, descollaba el Ldo. Sianz, honor del foro venezolano era
jurisconsulto, literato, filólogo, economista y poeta; tenía lo que es mejor qne lei saber, la honradez, y en grado superior aquel don precioso del cielo sin el cual valen poco para la felicidad de la vida la ciencia del sabio y el ingenio del poeta, es á saber, el don de gentes.»
279 El promovió «la formación y organización del colegio de abogados, con el fin de dar á su profesión (elí lustre que tiene en todas las naciones: consiguiendo la erección de una clase de derecho público.... arreglando los pesos y medidas.... redactando con general aceptación y aplauso las ordenanzas municipales de Caracas y en fin, consagrando todos sus desvelos y trabajios, todos sus pensamientos y escritos al fin que se había propuesto de miejorar en su patria la ilustración primaria y la académica.» /
280 «Tal lera Sanz, á quien más adelante encontraremos otra vez, noi ya bajo la forma de un literato laborit)iSío, promovedor de las artesi de la paz, sino bajo la de un patriota lanzadO' en medio de las revueltas: populares.».
(1) La religión es la ley de la conciencia. Toda ley sobre ella la anula, porque imponiendo la necesidad al deber, quita el mérito á la fe, que es la base de la Religión. Los preceptos y los dogmas sagrados son útiles, luminosos y de evidencia metafísica; todos debemos profesarlos, más este deber es moral, no político. Por otro lado ¿cuáles son los derechos del hombre hacia la religión? 'Estos están en el Cielo; allá el tribunal recompensa el mérito y hace justicia según el Código que ha dictado el Legislador^ Siendo esto de jurisdicción divina, me parece á primera vista sacrilego mezclar nuestras ordenanzas con los mandamientos del Señor. (Discurso de Bolívar al Congreso de Bolivia.)
281 «Acabamos de co'ntemplarle ilustrando á su país con -el ejemplo y la doctrina: lue^o le veremos deíenfdiéndolo con la pluma, -el consejo y la esr^ada; siempre cumpliendo las más grandes y nobles obligaciones del Jiombre sobre la tierra: la de engrandecer á su patria y libertarla.» (Baralt y Díaz).
282 Hemos vistO' el triste y desalentador estado de la enseñanza pública bajo el régimen colonial; pues no lo era menos el de las industrias. !
283 Al principio de la oonqu'sta repartiéronse por •encomiendas las tierras entre los conquistadores, pe^o la agricultura no tomó algún incremento has la el siglo XVII en Qiie los holandeses de Curazao, introdujeron próvidamente c\ cultivo del cacao, primer fruto que se exportó de Venezuela.
284 Esta pobre colonia no llamaba en ninguna manera la a:ención de su metrópoli, como que era escasa de metales preciosos ; única y deslumbradora producción que atraía ix)r entonces sus miradas, de suerte que de 1700 á 1723 sólo cinco navios vinieron á ella, y de 1706 á 1721, no fué de aquí ni uno solo para España.
285 A fines del siglo XVIII se introdujo el cultivo del añil, y bien pronto los ricos valles de Aragua fueron, el emporio de esta industria, prosperando á su sombn'í La Victoria, Turmero, Maracay, Cagua, Guacara y otros pueblos comarcanos.
286 El algodón, que había sido cultivado por los indios desde tiempo inmemorial, vino á ser, en 1782, nuevo y pingüe ramo de exportación, extendiéndo<Sie su cultivo por las provincias de Aragua, Barquisimeto, Maracaibo, Cumaná y Harinas.
287 En 1783, Don Antonio Mohedano introdujo en Chacao el del café, siendo tal su propagación que compitiói en breve ventajosamente con los otros frutos exportables, y fué tenido en país extranjero, casi en tanto precio com.o el de Arabia.
288 Cultivóse también por entonces, no como objeto de exportación, la caña de azúcar: lo misrno el tabaco, que restringido odiosamente por el monopolio de la compañía guipuzcoana, daba poco sobrante para el comercio extenor.
289 Era por lo demás fecundo el país en todos los frutos de la zona tórrida ; el maíz, el plátano,, la papa, el trigo en Trujillo y en otras provincias el olivo, la vid, el ¡nopal, la quina, h? zarzaparrilla, etc.
FELIPE TEJERA 37
290 La cría no lo' era menos: inmensas llanuras coronadas ^-e pastos se poblaban de toda suerte de ganados; numerosos rebaños atronaban con melancólico balido los desiertos; el mugido de los toros se perdía resonando en la profundidad de las sabanas, donde el potro salvaje, como len el Asia, salva de un salto un ancho río. ,' ^ '
291 Las costas eran ricas de salinas; Margarita de perlas y corales; Maracaibo de minas de carbón de piedra y asfalto; Barcelona daba azufre; Cumaná era fecunda en azabaches y en guano qué se extrae de la portentosa Cueva del Guácharo-, Caracas lo era de cristales de roca, pizarra, mármol, granito, yeso, y en los tiempos de la conquista daba oro.
292 Así, pues, la tierra era rica y privilegiada de la naturaleza; pero la mala política colonial, las trabas que tenía toda industria y, lo íque es más todavía, la gran despoblación de tan vasto país, le manteinían en un estado de languidez y atraso sumos.
293 En cuanto al com.ercio, era casi nulo ; como qne estaba restringido á sólo el de la metrópoli. NingunJíl otra nación podía traer sus mercaderías ni llevarse en cambio nuestras proiducciones : Venezuela era como un estanco de España.
294 Con respjecto á poblacicn, prohibida como estaba la inmigración extranjera, debía ser muy escasa. Para 1811 Venezuela, según los censos de la época, tenía • 800.000 habitantes que se dividían en españoles, criollos, gentes de color libres, esclavos é iadios. De los primjeros se contaban 12.000; de los segundos, blancos hispano-americarLOS, 200.000; de los terceros 430.400; de esclavos negros 52.000; indios de raza pura 120.000.
295 Había cuatro puertos de mar bien fortificados: Puerto Cabello, La Guaira, Maracaibo y Cumaná. En el interior se veían algunos castillejos aislados, el principal en La Cabrera, á orillas de la laguna de Tacarijua.
296 Ni era menor el atraso en cuanto á vías de comimicación : sólo uno que otro cammo de recuas se había hecho, ninguna carretera: entre Caracas y La Guaira tramontaba uno de aquellos la serranía del Avila, y otro comunicaba á Valencia con Puerto Cabello. Caracas tenía algunos buenos puentes como el de A^nauco, un acueducto público, y entre pocos edilicios de regular construcción, el cuartel de San Carlos y el palacio de San Lázaro, habitación de los Capitanes Generales.
297 Con lo que, si se exceptúa la religión católica, la hermosa habla castellana y alguna otra cosa de menor importancia, en su larga dominación de tres siglos, no nos legó España otro presente que moviese nuestra gratitud.
298 Sin prensa, sin teatros, ni relaciones con el resto del nnindoi; la ignorancia más ciega, la esclavitud, mezcla*
38 ■ HISTORIA DE VENEZUELA
de todas las razas, latrasoí lem las industrias, monopolio len lel -coniercio, el tornuento en las cárceles, la horrible pena de muerte, y la espattxtosa condición de los parias en la India; he ahí el testamento de la madtre patria cuandlo la inación se levantó como tm hombre qiuie se emandpal y pide c'ueintas á sus guardadores.
299 Coín tbdo, fuerza es convenir 'en que tales errores mo eran iexclusivos¡ del Gobliierno español, representanta para lentonoes de la primera Potencia Europea; sino que lo eran de la época en gienieral y del espíritu dte conquistttai y de represión que isie habiía enseñoreado del m'unído'. En cambio, la Es]pafia dejaba civilizado el Nuevo Continente.
300 Y debiemJo® agregar con un escritor venezolano: «La América tuvo virreyes probos que fueron á mendigar á España despuési de haber mandado sobre opulentOisi pueblos; gobernadores bondadosos que tomaron el partido de las qoloniasi contra el gobiemoi de las indias ; prelajdos sabios y virtuosos cuya memoria debe florecer entre tnosotros; oidores incorruptibles que honraron la mlagistratura.» (J. V. Qoinzále^, Historia del Poder civil).»
DE LA
HIJ^TO^IA ANTIGPUA
AÑOS
1492 12 de octubre. Cristóbal Golfín descubre las Indias Occidentales. Se funda la primera población en la Española con el nombre de la Navidad (28 de diciembre).
Los Reyes Católicos totaan á Granada, con lo cual queda establecida la unidad política de España.
1498 1.0 de agosto. Cristóbal Colón, en su tercer viaje, descubre el continente de América.
Descubrimiento de las islas de Trinidad y Margarita. Se imprimen por primera vez las obras de Aristóteles. Revolución mercantil en el Viejo Mundo.
1500 Per Alonso Niño, que siguió los pasos de Ojeda, después de recorrer las costas de Venezuela, vuelve á España.
Descubrimiento del Brasil por Pedro Alvarez Cabra!. Invención del primer reloj de faltriquera. Arte de hacer el alambre.
(*) Se encarece á los profesores el ejercicio de estos Sincronismos, en la clase, pues, la concordancia de fechas es de mucho auxilio para fijar la memoria de los hechos.
1520 Gonzalo de Ocampo funda la ciudad de Cumaná con el nombre de Nueva Toledo, primera población de Venezuela.
El Papa León X fulmina bula de excomunión contra Martín Lulero, autor de la Reforma. Hernán Cortés prosigue la conquista de Mé.ico. El Consejo de Castilla propone al Emperador Carlos V que se de á las Indias Occidentales el nombre de Colón, y así la resolvió el monarca sin éxito plausible.
1527 Ampies funda la ciúdacl de Santa Ana de Coro. Carlos V arrienda á Ips Belzares ce Auzburgo la provincia de Venezuela.
La Dinamarca suprime los tribunales eclesiásticos y abraza la Reforma. El condestable de Borbón Imuere en el primer asalto á Roma. Nace en Valladolid Felipe II.
1528 Ambrosio Alfínger viene de primer Gobernador de los Belzares.
La Suecia abraza la Reforma. Expedición de Francia para tomar á Nápolcs. Andrés Doria deserta de las armas francesas.
1534 Jorge Spira funda la villa de Araure.
En este año el ejército francés, mandado por Bonivet, fué derrotado en Biaguas, y perdió al famoso caballero Bayard, que, según es fama, él sólo valía por un ejército.
1540 Muere Jorge Spira.
Ignacio de Loyola funda la Compañía de Jesús (Ponti'icado de Paulo III) para oponerse á la Reforma.
1541 Sale Felipe de Utre á coníjuistar el Dorado.
El conquistador Bizarro muere asesinado en Lima por los partidarios de Almagro.
1545 Fundación del Tocuyo por Juan de Carvajal. Destitución de los Belzares,
Los delegados de Paulo 1 11 abren las sesiones del Concilio ecuménico de Trento,
1647 El Licenciado Juan Pérez de Tolosa, Gobernador, envía una expedición que se interna hasta Nueva Granada.
Erección de la Capitanía General de Nueva Granada, que fué luego virreinato. Muere Hernán Cortés en Sevilla de 63 años. Muerte de Francisco I Rey de Francia.
1549 Juan de Villegas funda la ciudad de Borburata.
El Protestantismo se establece en la mayor parte de Inglaterra.
1552 El mismo funda la Nueva Segovia, hoy Barquisimeto.
Caupolicán I, el Grande, se apresta á atacar la fortaleza de Tucapel que destruye un año después.
1555 Alonso Díaz Moreno funda la ciudad de Valencia.
Fundación del puerto de Arcángel en el mar Blanco. Abdicación del emperador Carlos V. Le sucede en el trono de Alemania Fernando I.
.556 García Paredes funda la ciudad de TruJ-lo.
Sucede á Carlos V en el trono de España Felipe IL En tiempo de este monarca se i.ii^ió el proyecto de abiir el Canal de Panamá; proyecto que fué abandonado por lo diacil de la empresa para aquellos tismpos.
1559 Sale Fajardo con una expedición para el interior.
Sube al pontificado Pío IV. Paz. de España, Ftancia é Inglaterra^ por el tratado de Chateau Cambresis.
1560 Funda el" mismo el hato de
San Francisco. Lo destruye
Guaicaipuro. Se concede la
introducción de 200 negros
esclavos. Viene Fray Pedro
Agreda electo Obispo de Coro.
Ruptura de la antigua alianza en- ;' tre Francia y Escocia. Pío IV reúne de nuevo el Concilio de Trento. Felipe II traslada su corte á Madrid. Muere A. Doria en Genova.
1561 Invasión de Lope de Aguirre.
El Rey Erick XIV, hijo de Gustavo Vasa, introduce en Suecia los títulos de nobleza.
1562 Guaicaipuro derrota y truye á Narváez.
des- Guerra de religión en Francia. Santa Teresa de Jesús, reforma la orden de Frailes Carmelitas.
1564 Viene de Gobernador Ponce de León,
Nace en Pisa el insigne Galileo y muere Miguel Ángel.
1567 Diego de Losada funda la ciudad de Santiago de León de Caracas.
Felipe II declara guerra á los mariscos de Granada.
1568 Asesinato de Guaicaipuro. Muerte de Ponce de León, á quisn sustituye en el Gobierno Juan de Chaves.
Concluye en Francia la segunda gueírra de religión. El duque de Alba penetra con un ejército en los Países Bajos.
1569 Enjuiciamiento y muerte de - 20 caciques por conspiradores.
1571 Fundación de Maracaibo.
Muerte de Luis de Conde en la' batalla de Jarnac contra los católicos.
Don Juan de Austria gana la batalla de Lepanto, que libra á Europa del poder otomano.
1572 Fundación de Carora. Guerra de los Mariches. Muerte de Tamanaco. Heroísmo de Sorocaima.
Sube al Pontificado Gregorio XIII autor de la reforma del calenda,- rio llamada Gregoriana. Matanza en la San Bartolomé, producida en París por las guerras religiosas. Descubrimiento de la Siberia.
1577 La india Apacuama subleva muchas tribus.
Enrique III firtna la paz de Poitiers.
1578 El Gobernador Juan de Pimentel traslada á Caracas la capital.
Don Juan de Austria combate sin. éxito por dohiinar la revolución de independencia en los Países
Bajos.
1580 Una peste de viruela asuela la provincia. Erección del templo de San Pablo en Caracas.
Enrique de Navarra sitia á Cahors. Felipe II conquista el Portugal.
1581 Fray Juan Manzanillo, Obispo de Coro, traslada su residencia á Caracas.
Muere Fray Luis de León.
1586 Fundación de La Guaira.
El Rey de Francia firma con la Liga el tratado de Nemours.
1587 Rige el gobierno Diego Osorio.
María Stuardo muere decapitada en Londres.
1591 Antonio Berrío funda la ciudad de Santo Tomé de Guayan a.
Gregorio XIV fulmina anatema contra Enrique IV.
1593 Fundación de Guanare.
Enrique IV sitia á París, después de abrazar la religión católica.
1617 Fundación de Barcelona.
Estalla en Francia la guerra civil siendo Ministro de Luis XIII el cardenal Richelieu.
1618 Los ingleses saquean á Guayana.
Estalla en Alemania la guerra de Treinta años. El Brandeburgo se une á la Prusia Oriental.
1637 Se traslada á Caracas la Igle- La compañía portuguesa de Occisia Metropolitana de Coro. dente queda adueñada del Brasil.
1638 Se establece el papel sellado. Sublevación de Escocia para sostener el culto presbiteriano.
1641 Terremoto en Caracas.
V.enecia eínpieza contra los turcos una guerra que duró treinta años.
1848 Viene de Gobernador don Pedro L. de Villarroel.
Paz de Wesfalia. Fin de la guerra de 30 años.
1680 Los franceses saquean la costa de los Caracas.
Se decreta en Inglaterra el Habeos corpas. Abálese la censura y se decreta la libertad de imprenta.
1696 El Obispo Don Diego de Baños fimda en Caracas el Seminario de Santa Rosa.
Las potencias coligadas de Europa, por el tratado de Turíh, firman, la paz con Luis XIV, Rey de Francia.
1721 Felipe V erige la Universidad Central de .Caracas.
Pedro el Grande, emperador de Rusia, por la paz de Neptad, llega al apogeo de su poder. Invención de las bombas para apagar los incendios.
1728 Contrato con la Compañía Guipuzcoana.
Se comienzan á nombrar las calles de las ciudades en Europa.
1731 Se crea la Capitanía General de Venezuela.
El ¡médico Renaudot publica la Gaceta de Francia, primer periódico ^ que se da al público.
1735 Fray Juan Moro funda la villa de Aragua de Barcelona.
Don Jorge Juan y don Antonio de Ulloa salen de Cádiz para Cartagena de Indias, á practicar observaciones astronómicas para la ¡medición del meridiano terrestre.
1739 Los ingleses atacan La Guaira y salen vencidos.
El Abate Lacaille, empleado en la comprobación del meridiano, deImuestra que los grados crecen desde el ecuador al polo.
1743 Con igual resultado atacan los mismos á La Guaira y á Puerto Cabello.
Muere el Ministro Fleury dejando á Francia comprometida en guerra peligrosa. Luis XV se pone á la cabeza del ejército.
1778 Un reglamento de comercio libre anula las prerrogativas de la Compañía Guipuzcoana.
Se funda el virreinato de Buenos Aires. Alianza de Francia con las colonias inglesas dé América contra la Gran Bretaña. Los ingleses son derrotados por los norteamericanos en la batalla naval de Ouessant. Muerte de Voltaire y de Rousseau.
1783 Nace Simón Bolívar en Caracas, 24 de julio.
La Gran Bretaña reconoce la Independencia de los Estados Unidos de la Améiica del Norte.
1787 Se establece en Caracas la Real Audiencia de Venezuela.
El Congreso de los Estados Unidos decreta en Filadelfia una nueva Constitución.
1797 13 de ju'io. Dos eclesiásticos delatan la revolución de Gual y España.
Napoleón Bonaparte triunfa de los cnemijos de la Francia en la batalla de Rívoli y termina la campaña de Jta"ii. Jenner, naturalista inglés, después de veinte años de observaciones, publica el descubrimiento de la inoculación de la vacuna, que había hecho tlesde 1776.
1806 Mi"anda invade por Ocumare el 25 de marzo. Repite su ataque el 2 de agosto, también sin resultado.
El Emperador Napoleón vence en Jena los ejércitos de la cuarta coalición y entra á Berlín. Concluye el imperio germánico que había fundado Otón el Grande.
1807 Muerte del Capitán General Don Manuel Guevara Vasconcelos.
El Rey Don Juan de Portugal se traslada con su corte á Río Janeiro. Roberto Fulton hace el primer ensayo de navegación i>or el vapor en el Río Hudson.
1808 Llega^i á Venezuela los comisionados de Mu at, Lugarteniente de España.
El emperador Napoleón usurpa la corona de España y la da á su hermano José Bonaparte.
1809 Se reconoce en Venezuela la soberanía de la Junta Central y viene de C.i| i . • ral Don Vímiut i
Los peruanos triunfan de los españoles en la ciudad de la Paz. Los franceses ocupan á Zaragoza (España) .
1810 Se desconoce la autoridad de Emparan y S3 establece un gobierno que e.erza la soberanía en nombre de Fernando Vil (19 de abii.).
El cura Hidalgo entra en la ciudad de ValladoIiJ (Méjco) y á la cabeza de 60,000 hombres, derrota á los españoles.
1811 Reunión del primer Congreso de Venezuela en Caracas (2 de marzo). Declaracijn de la Indepence.itia de Venezuela (5 de julio).
Quito se declara independiente y lo miimo hace Buenos Aires, bajo la iliección del General San Martín. El Congreso de Chile prohibe la introducción de esclavos y declara libres los que nazcan en su territorio.
MANUAL DE HISTORIA DE VENEZUELA
División» di esta obra
301 La Historia Moderna de Venezuela se divida en seis épocas.
302 La prim-era se extiende desde el 5 de julio de 1811, en que se declaró la independencia, hasta el 17 de diciembre de 1819, que se constituyó la gran república d€ Colombia.
303 Se extiende la segunda desde esta fecha hasta; que se disolvió Colombia en tres nacionalidades sobera,- nas, el año de 1830.
304 La tercera, desde este año hasta el de 1842, en que se decreta la traslación de los restos del Libera 'tador.
305 La cuarta desde 1842 hasta 1864, que S3 constituye la República federal; la quinta que corre desda 1864 hasta la promulgacióai de la nueva Carta federal en 1881 ; y la sexta, desde esta fecha hasta, finalizar fú siglo XIX, / /
INTRODUCCIÓN
GEOGRA^FIA DE VENEZUELA.
306 La República de Veinezuela, for miada de las provincias^ que oonstituyeron bajo el dominio español la Capitaníia General, abarca un territorio de 35.951 leguas cuadradas de 20 lal grado; oomprendido entre los 612 733 de loingitud occidental: y los IQ 8' y 12^ 16" de latitud boreal. Esta vasta extensión se divide en 151 leguas d!e páramos; 8.934 de serranías; 1.530 de mesas; 22.OI8V2 de llanuras; 722 de lagos; 180 de ciénagas; 2.36OV2 de tierras anegadizas y 55 de islas. (1)
307 Linda por lel norte, con el océano Atlántico y el toar de Colóin ó de las Antillas; por el Sur, con la República del Brasil, de qiue la separa la gran sierra de Pariraa; por el Este, con el mismo océano Atlántico y la Guayama inglesa; por el Oeste con la Nueva Granada, hoy República de Nueva Colombia.
308 Este inmiensoí territorio se divide en tres zonas Intiy marcadas: la primera, de las mointañas, formada por el ramal derecho de los Andes que, internánidoso por el Táchira y Trujillo, va costeando la marina hasta la península de Paria: la segunda, la forman las llanuras que S3 extienden hasta las márgenes del Orinoco; y la tercera, la de las selvas, que se dilatan desde la orillla derecha del Orinoco hasta los confines con el Brasil.
309 Ein la primera de estas zonas hay todos los cUmas, desde el glacial de la Sierra Nevada, hasta el más benigno y templado de las colinas; y exceptuando la costa, que es enfermiza y cáhda, el resto de ella, que forma la gran faja agríicola, es sano, da todos los frutos de Europa: la manzana, la pera, el trigo, en fin, todas las produc coinés de las tierras frías.
(1) El territorio de la República ha sido después disminuido, por virtud de los laudos que sellaron la cuestión de límites con Nueva Colombia y la Guayana inglesa.
FELIPE TEjERA 47
QIO En' la 'd|e las llan'uiiais, cuyO' climla es cálidoi, son abim'dantes lo|s paJstjqs. Allí sie cría tqd'a suerte ée ganados 3 el vacuno, id lanar, el cabrío, el "de cerda, cabiallois', millas, ajsnos, y una infinita viarieidad die aves aoniiésti<2asi. Vense en esta zona, á trechiOiS, sabanas inmiensias id'e flores silvestres, 16 pobladas de innumera^bles pájaros q'ue ostentan maravillosos plunuajes de mil var'iados colores. , ♦
311 En la de las selvas hay toda clase de maderas die oonstrucciión y de tinte, plantas medicinalesi, etc., y se ven aves gigantescas, enormes cocodrilos, boas comió las del Asia. Su clim¡a, por lo! gen,eral, es cálido^ y mal sano. L
312 En todo el país abundan los rniamíferos, los principales son: el monoi, el oso, el jaguar, la pantera, la. onza, el león, lel perros de agiua, el Obigüire, el mjanat;í,( jel venado y (miuclhos otros.
•313 Se cuentan en Venezuela 1047 ríos,^ sin incluir los que vienen de la Nueva Colombria; el principal es el Orinoco, die los rnayores del Imundlo. nace en la zona de lias selvas y, por medio del braizo! \Casiquiare, se une con el río NegrO', que cae en lel Amjazonas; corre luég^o jal Norte, después lai Este, y va á desaguar por ochenta] bocas len el océano Atlántico. Su curso es de 426 leguas. (2.130 kilómetros).
1314 Este c^audaloBO río, descubierto por Vicente Yáñetz Pinzón y visitado primero por Ordaz, es capirichosioi é imponente en su cjarrera: precii^ita á veces su caudal en prodigiosa catarata, cuyo solemne rumor es la música de las selvas; hunde otras su álveo por entre enorm'eS farallones, azotándolos con encrespadas olas que parecen bramar desde las entrañas die la tierra; ya fo^rmia pintorescas cascadas de vistosos colores, ahora corre en raudales que sólo el indio salvaje puede atravesar á nado, ó, se interna majestuoSiO y profundo por bajo de estupendos árboles que, entretejiendo sus ramasi, le forman al parecer gigantescas cúpulas y pórticos, como las catedrales que la naturaleza levantara allí al dios de las aguas.
315 Y laconteoe ver alzarse del seno del río unía; verde colina que parece bogar sobre las solitarias ondas, ooimo una encantada nave cuyas velas son de primorosas flores, rodeada la proa de argentadas espumas.
316 Sus márgenes son otros tantos panoramas: aves de rico plumaje bajan á las arenas, cantan, revoltean y forman la música eterna del desierto; lia onza salta un iancho caño»; el jaguar bi^amja con horror sobre la puntai de un peñascoi, y el cocodrilo falaz llora, oomo' la yosola, en su profunda cueva. Tal es el grande Orinoco : su delt[al tiene 60 leguas de ancho..
317 Los otros ríos principales son: el Apure, el Meta, el Cuyuní, el Guaviare, el Arauoa, el Guárico, el Oaura, el Puruní, etc.
48 HISTORIA DE VENEZUELA
318 Hay 'en Venezuela dos grandes lagos: el de Maracaíbo y 'el de Valencia; 204 lagunas, entre las cuales se cuentan la de Tacarigua, cerca de Río Chico, la de Sinamaica y la de Guasaconíca. Tres son sus principales golfos : el de Maracaibo, el Triste (*) y el de Paria,
319 Los picos más elevados de la cordillera son la Sierra Nevada, que tiene 16.437 pies de altura, el de Naiguatá coin 10.500, «el de Maraguatá con 9.000.
320 E:n Venezuela no hay volcanes. Suelen, sí, versa en el cerro del Duida grandes metéoros luminosos que) parecen emanaciones volcánicas.
321 En la gruta Cuchivano también se observan fenómenos análogos que espantan á los viajeros; en el lago de Maracaibo brilla perpetuo un 'inmenso relámpago que ilumjna de noche las aguas como un grandioso faro; y así le llaman les navegantes; en la cueva de Monay se ven emanaciones inflamables y se oyen ruidos sordos como lejanos truenos,
322 Hay también aguas termjalcs. Las más notables; son las de las Trincheras en Cárabo bo, las de Caiva en Coro y las de Guárame en el Guárico.;
323 Existen minas de cobre en Aroa, de oro en Mérida, de carbón de piedra en Coro, Barcelona y Marai caibo, de mene en Cumaná; salinas en la costa de Barcelona, Carabobo, Margarita y Maracaibo; últimamente se han descubierto riquísimas minas de oro en Guayana (1) y de asfalto en el Oriente.
324 En Maturín, se ostenta la enorme cueva del Guá-
(*) Este golfo, que no debe confundirse con el de Paria, se extiende desde el Cabo Codera hasta Punta de lanza ó Chichiriviche.
(1) Há aquí las minas existentes en Venezuela, casi todas ellas por explotar para el año 1894.
Distrito Federal: 1 de amatiste, 1 de antimonio, 1 de caliza 2 de granate, 1 de plata, una de plomo. Total 7.
Los Andes: 1 de almagre, 5 de alquit.án, 2 de alumbre, 1 de asfalto, 3 de azufre, 9 de carbón, I de cobre, 2 de cristal de loca, 1 de gailussita, 2 de granate, 4 de hierro, 1 de magneiia, 1 de oro, 2 de petróleo, 2 de pizarra, 2 de plata, 1 de plomo, 1 de salitre, 1 di talco, 1 da troma y urao, 1 de yeso, 2 de mármol.— Total 46.
Bermúiez: 4 de azafre, 3 de ca.bón, I de carbonato de cal, 1 de cristal de roca,
1 de hierro, 1 de magneiia, 1 de oro, 1 de petróleo, 1 de piedra de siUeiía, 1 de plata.— Toral 15.
Bol' jar: 1 de asfalto, 1 de cristal de roca, 1 de fosfato, 1 de guano, 2 de mercurio. 41 de oro, 1 de sal gema.— Total 51.
Carabobo: 4 de oro, 1 de cobre, 1 de fosfato, 1 de plomo.— Total 7.
Falcan: 1 de asfalto, 1 de b*ea, 4 de carbón, 2 de cobre, 1 de o/o, 1 de plata, 2 de hierro.- Total 12. '
Lara: 1 de ámbar amarillo, 1 de cal sulfurada, 6 de cobre, 1 de estaño, 1 de oro,
2 de plata, 2 de platino, 4 de plomo, 1 de talco.— Tofal 19.
Miranda: 1 d¿ caparroja, 1 de áspero i, 2 de azabache, 4 de carbón, 1 de cristal de roca, 1 de cuarzo, 1 de diamante, 1 de estaño, 1 de fosfato, 1 de gran to. 2 de hierro, 2 de kaolín, 1 de majnes a, 3 de mármol, 1 de oc.e, 8 de oro, 1 de óxido de hierro, 1 de plata, 1 de sfeno, 2 de yeso, 1 de carbonato de Cdl, 4 de cobre.— Total 41.
Zamora: 1 de caparrosa, 2 de alumbre, 2 de brea, 1 de colombina, 1 de cristal de roca, 1 de cianíto, 1 de hierro. 1 de ópalo, 2 de oro, 1 de petróleo, 1 de pizarra 1 de pla'a, 2 de saht.e, 1 de talco, 1 de yeso.— Total 19. *
Zulla: 1 de ámbar amarillo, 3 de asfalto, 4 de ca;bón, 1 de petróleo.— Total 9.
Del año Citado á la fecha, son innumerables las acusaciones de minas que se han hecho.
charo, ¡qiue se ttóne por la 'rruás; estupenda miaravilla de la naturaleza ; en lel llanoi se ven laltísirnias rodas aisladas que tienen en la cimia gerioglífioos indios, cabezas de dioses ya olvidados.
325 Soin los teistigos del exterminio de una raza que se levantan para impoiner silencio^ en aquellas soledades. Especie de ConvidadoSi de Piedra que aparecen en miedio de (nuestra civilizacióin, marcada la frente, así con las catástrofes de los tiempos, como con las atrocidades de los hombres.
DE 1811 A 1819
Tentativas reaccionarias.— 1811
326 La declanaciótti formial de la Indiependencia tuvo desde luego contrastes. El primiero fue de los canarios, ^or prendios en mial coincertada conjuración la noche del 11 de juliiO'.
327 «Estabian, dice el historiador Baralt, cabialleros en mjulas, armados de trablucois y de sables ; el pecho llevaban algunos defendido con hojais de lata y tremolaban entre ufanos y medrosos una bandera en que estaban pintados la Virgen del Rosario y el .Rey Fernando VIL»
328 Lios más fueron allí al punto aprisionados y rindieron poco después la vida en el patíbulo; desplegando» len esta ocasión el gobierno una energía que rayó en crueldad, visto que todo aquello, más que otra cosa, pa- '•ecía una aventura quijotesca.
329 De 'mayor trasceindencia y peligro fue la que dirigieron en Valencia los agentes de Cortabarría, enviado de España para bloquear á Venezuela y f o mental* la reacción, pues que se ladueñaron de la ciudad y proclamaron á Fernando VIL
330 Contra ellos marchó lel general Toro, mas con suceso desgraciado, y al peligro tuvo que acorrer el general Miranda, hiaciéndolos capitular el 13 de julio.
331 Por falta de precaución inconcebible en un capitán experto como éste, quedaron los rendidos con sus ar-
FELIPE TEJERA 51
[mas ; ¡y isalrdnido ünia inoche de cuarteles, dieron sobre los patriotas y los derrotaron ;
332 No hubiera parado laqluí <el desastre si, rebecho iaceleradamieinlie Miranda, nO' toimiara con empeño la ofensiva, obligá:ndoles de nuevo á capituliar el 13 de agosto. ; 333 A iniuerte los coindenaron los tribunales, pero el íCoingreso les conmutói la pena; resaltando así aún más el rigor de qiue se había us¡ado> para con los canarios, cuyo iaturdimjieinto no era comparable á la contumacia de esotros.
334 Debelados, pues, estos conatos, y sancioinada por el Coingreso la Constituciótn Federal el 20 de diciembre, creyóse por el pirplnto isereinado el país ; |no obstantie qiue tes provincias de Coro, Maracaibo y Guayáná, se miántuvierá|n e'n actitud amienazadora.
335 En la primiera, sobre todo, se preparaba á tomar vuelo un monstruo de torpeza que, por una de tantas inexplicables aberraciones de la naturaleza, iba de siúbito á cambiarse en un niionstruo de fortuna: era Monteverde.
Terreinoto de Caracas.— Guerra Civíí.— 1812
336 «El 26 de marzo era Jueves Santo: todos los tem^ píos se hallaban henchidos de gente qiue acudía según costumbre á las poímposas ceremonias del culto católico.»
337 «El día estaba puroi y serenoi: una luz brillantlQ hacía más qiue nunca hermosiOi el cielo no siempre alegre de Caracas »í
338 «A las 4 y 7 minutos de la tarde se estremece repen^tinamente la tierra con nna violencia espantosa: p'ocos segundos después los templos, los edifidios públicos más importantes crujen, se desquebrajan y caen con fragor teImeroso sepultando debajo de sus ruinas millares de habitantes.»!
339 »Fue aquelloi como lel efecto del rayo pronto, terrible, inevitable La Guaira, Barquisimeto y Méri-
da, no ofrecían á la vista sino lun montón de escombrois y despojos humanos.» (Baralt y Díaz i v.)
340 Un hoimbre de mirada torva, demiudaido el sentblante temblorosa la voz,se levanta comiO el espiritu de la catástrofe de en medio de nn montón de ruinas, y •dntre una nuve de piolvO' suena su palabra semejante al eco pavoroso de 'una voz de otro mundo.
341 La multitud estupefacta escucha sus palabras: «5/ se opone la naturaleza, lacharemos contra ella y haremos que nos obedezca.»
342 sY llena de terror se desbandiaba sombría y
52 HISTORIA DE VENEZUELA
sileUciiOBia por las derruidas calles. Aquel hombre era Simón Bolívar. r
243 Los faínáticois. sacerdotes sacabian por otra: parte todo 'el partido que podían de aquella catástrofe, viéndola como un castigo del cielo por la rebelión de la colonia que por una coincidencia extraña, había acaecido el mismo día, doisi años antes.
344 Doce niil personas perecieron en Caracas sola:- tmiente; y en tan triste coyuntura vinieron á rematar su infortunio funestas nuevas del Occidente.
345 L;a guerra civil había estallado con furia: reforzado en Coro Ceballos por Don Manuel Cajigal, meando entre otros á Domingo Monteverde, que era capitán de fragata, con 250 hombres piara recorrer parte de la provincia; miás éste, vanidoiso en ¡extremo, insubiordiniaidb; y loco de ambición, ise internoi por su cuenta y riesgo, y de lallí i^n adelante sonrióle la fortuna.
346 'Después de algunos encuentros con los patriotas ise entró á Barquisimetoi, obtuvo prestigio y armJas, y traído en alas de la victoria, vino el astuto canario^ hiastál San Carlos. \
347 Tan afort'unado era que las tropasi que le iban al encuentro de Caracas, ya 'en caimino de Valencia, pyeron recias y estupendas descargas y, teimiend'o fuese ün bo;mbardeo á Lia Guaira, se volvieron: era un volcán qtie reventaba en la isla de San Vicente.
G48 A ieste tieniipoi siguieron la causa del canario Mérida y Trujillo, y, vistoi ¡el peligro de la situación por leí Congreso que estaba reunido en Valencia, y había ya sustituido los prinneros 'miiembros del Ejecutivo con los ciudadanos Fiernando Toro, Fnancisco Javier Uztáriz y Francisco Conde; autorizóles con facultades extraordinarias y sie disolvió .
349 El Ejedutivo por su parte delegó aqjuellos poderes en el marqués del Toro, y do'mio éste no aceptasie, con*^ firieron la Dictadura lal General Miranda con el título de Generalísimo. Tiemlpo es, pues, de haóer una breve reseña biográfica de tan célebre como desgraciado venezolano. V
Miranda
350 Nació Francisco Miranda ien Caracas el año de 1750, de padi^es acoimbdados ; y desde su témt)rawaj juventud fué miuy ,amigO' de las armas.
351 Su vida ti^ene desde entonces algo romlanoesco. Visitó primero la Peníns 'la, militó como oficial español en
la guerra de independ'enlcia niorteamíericana, y más después en Cuba. ^
352 Pi'asíói á Jlnglaterrla] ; y Íaim¿g0i Idje viajeisi y aventuras', necorriQ Casi toida Europa tratando con reyeis.
353 Galán de persona y culto de maneras, cautivaba con su trato á cuantos le conocían : «era de figura distinguida, de facciones regulares y animadas, de presenci/^ autorizada y gallarda, de voz enfática y sonora.» (Biografía de José Félix Ribas J. V. G.).
Miranda
354 Seducido por las ideas del siglo, sirvió á la causa de la Revolución francesa, militando con grado 'eminente al lado^ del célebre Dumiouriez; más no fué lafort uñado len la guerra, y se le imtpntó mialamente la derrota de Nervinide.
355 Denunciado luégoi como cómiplice de la traición de Dumiouriez, cotmlpareció ante el excecrable tribunal revolucionario: su palabra elocuente y serena desarmJó la injusta acusación, y, cosa extrañísima en aquellojs) tidmpos y com lac^uellos ho'mjbres: Miranda fué absueltol...
356 Pensó entonces seriamente en la independencia de su patria, y auxiliadoi de Inglaterra, tentói en 1806 las dos expediciones de qiue se habla en el capí. XI d^e la H,. A,.
357 Después le hemos visto llegar á su patria á despecho de las órdenes del propio Gobierno, y ahora le veremos regirla como Dictador^ La suerte le abandonará, domo siempre, al principio de su carrlera; la patria morirá -en sus brazos, y él, cargad oi de ¡años y de pesarle'S!,^ solo y desencantado de la vida, terminará sus días, como insigne nialhechor en los calabozos de la Carraca.
54 HISTORIA DE VENEZUELA
Dictadura de Miranda.— 1812
3'58 Por lel prointb 'el Generalísimo puso su cuarltél Geineral len Maracai. Uztáriz fué no'mbradoi Gobernador db Valencia.
'359 Lia situación eria en extremo critica: mienospreciábase el papel moineida decretlaldíÓ! por el Congneso, y el •soldado (siin racionesi diesertiabia de Valencia;, cuando;, laproximándosie Monteverde, la ocupió^ isin riesistencia el 3 de miayoi. ■ ' i
360 Coin todo, tal era el entusiasimo de la provincia de Caracas, qlue en, breve íse hallói Miilanda: al frentleí' de '5.000 hoímbres, tropa 'mjás qjue suficiente paria anonadar 'al contrariioi, que apenas tenía 3.000.
361 Mas no se sabie qjué pusiilanimiidad incomprensible, qjué misteriosoí tensor le obligaba á ponerse á la defeinsjiva, no obistante c^ue hubiera logrado algunos aisla:- dos triunfois qjue, aunque no de miucha imiportancia en general, sí la tenían müradolsi colmio ensayos.
362 Pnes leti eistia situación, en esta profunda inactividad, ajeína por otra piarte' diel caráctier- de Miranda, vino á cqlrnjar su lestupior y descoínfianza; la sublevación del Castillo de Puerto! Cabello(, á despecho de los esfuerzíos^ Que hiciera su jefe el corprnel Simón Bolívar ; perdiendcr así el graln parque de reserva y la miás importante pla,zía] estratégica de Veneizuela.
363 Con lo qiue desconcertado Miranda, anduvo desde eíntonces comío a ciegaJsi; toido era dudas, temlor, irresoi'Vición, in,movihdad. Más qiue enérgico mostróse cruel ajusticiaindo á los presbíteros Don Martín González y N'. López, coln una mera apariencia de juicio.
364 Ni ¡acertó tampocoi eln lo demás : descontentó, á los agricultores, cotn siu rara ley de enganche, y autorizó medidas radicales inconsultas y, niás qiue todo, desastrosas.
365 Quería ejércitos;, pero no era eso lo qiue le faltaba, sino decisión, actividad, concierto, en fin, nn pensamiento recto, nn programiai qlue seguir. Miranda, como Ajníbal, se detuvo^ don no sé qiué temor supersticioso', y qomlo él debía perderse.
366 Coniducta tan indecisa y timiorata, acabó de arrebatarle la confianza de sus compañeros y amigos; y hubo de s^aborsar la horrible amlargurá de parecer traidor á la patria, aunque realmente fuese ella el objeto más caro de sus pansamientois.'
367 Otro golpe decisivo debía consumar su perdición : los negros ,de Barlovento se sublevan, cometen tropelías y ponen en ¡inminente riesgo á Caracas.
FELIPE TEJERA 55
368 Para tales iociasiolnes suele haber hombres que nada temen, todiO' lo arrostran y, ó perecen en la contienda, ó se miagniftcian con el triunfo. Miranda no era die esois hombres: había nacido desgracia do.
369 Así teste célebre Gdneralísimo, poderoso en armas, alabiado por la fania, recibe del imbécil Monteverde órdenes apremiantes; ide rendirse en 24 horas.
370 Y sin ¡arrliesgar una batalla, sin haber sido^ derrotado, delante d'e un enemigo osado sí, pero escaso de fuerzas, Miranda doblegó laTaltiva frente. El corpulento samán sie iabatíia á la vo^ de la t)ruga miserable.
371 La República, co^mlO' virgdn púdica qiue se ha dormido len la confianza de su guardador y despierta entre los brazos lascivos de espantoso hotentote, despertó tamibién en el regazO' de ün 'mlojnstruo, porcjue no era ptra cosa Mionte verde,
372 Selláronse las capitulaciones el 12 de julio, quedando bajo la fe del vencedor la inviolabilidad de los pactos y las ;ga:rajntías de los sometidos. Bien pronto el mismno Miranda, como muchos otros, será encerrado en un calabozo de la Carraca ; mas la corona del míair^ tirio salvará ^su memoria de las; sombras que pudierain disputarle las bendiciones de la posteridad.
373 Perdonemos al 'venerable anciano su error de entendimiento, ya "ique fue presa de mala ventura, yi honremos las 'canasi de aquel que tuvo un corazón bneno y patriota. A las veces, los grandes hombres son como los árboles : no' se conoce su verdadero tamaño sino cuandb están ;c¡aídos, (1)
UltJnfos días del año de 1812
374 Este año, 'fatídico para la República, iba á terminar cornio 'había comenzado.
375 (Dominado el occidente y el centro por las armas del Pacificador, como se. decía Monteverde, lo fue también el sur donde volaba ya en alas de la fama la liorrible celebridad de Antoñanza.
376 Qué especie de demonio presidiera los pensamientos de este hombre, no es fácil apuntarlo : el incendio, la devastaciión, el roboi y la sangre seguían sus pasos : caminaba como! las catástrofes.
377 Pero si t;al hombre devastaba las provincias del
(1) Miranda padeció seis prisiones: la Conserjería y la Forcé en París, las fortalezas de la Guaira y Puerto Cabello en Venezuela; la del Morro en Puerto Rico, y la prisión de la Carraca en España. (Rojas, Leyendas Históricas).
56 HISTORIA DE VENEZUELA
Sur, no .menos feroices que Sel, , s-e levantaron otros len el Oriente, presididois por el mismo Monte ver de.
378 Y por lo qiue hace á este vanidoso y afortunado^ canario, torpe y avieso de miras, que escribía como á sus iguales á lord Wellington, y otros personaje^ célebres de Europa, uisurpó' como era de esperarse el irni'ajndo ¡de Capitán General que corresponidía en propiedad á Millares; y España, tan atinada para errar aprobó su conducta nomibrándole por tal en Venezuela.
379 ¿ Cuál fue lentonces su política ? ¿ Debería él cumplir los pactos firmadosi en la capiitulación de Miranda? ¿Tenían derecho á ello' los venezolanos? Cuestiones fueron éstas que él resolvió como Alejandro, con un tajo de sable.
380 Según su parecer, no podía existir tratos ni obligaciones con Vasallos rebeldes, y por tanto, todo lo hecho ,y dicho en este particular era de rimgún valor. De aquí que al terminar el año, las cárceles estuviesen llenas de personas estimables, y su voluntad imperara lomnipotente como la Ide un Júpiter Tonante.
381 «Nio habían pasaído 24 horas del sometimiento de Caracas (30 de julio), idice el mismo A'ntoñanza, cuando al paso ide proclamiar Beguridad se llenaban de luto las principales famiilias conduciendo á las bóvedas padres, hijos y esposos cargados de grillos».
382 «En el país de los cafres, escribía Don José Costa Gali, Fiscal de la Audiencia, no podrían tratarse los hombres co:n ímiás desprecio y vilipendio».
383 «Hallábanse allí (en las cárceles) reos sin causa; otros cuya procedencia se ignoraba; otros que no se sabía quién los mandó lá prender; y otros que el que los prendió no^ sabía dar razón del motivo de su prisión». (Biografía de J. F. Ribas, por J. V. González).
384 Otra voz salida de las tinieblas, triste y amarga como la de la virtud .menospreciada, se levanta» ba también para acusar á aquellos hombres : era la del espectro de la Carraca: era la moribunda voz de Miranda resonando |al compás de sus cadenas.
385 «He visto con espanto, decía, repetirse en Venezuela las imisraas escenas de que mis ojos fueron testigos en Francia».
386 «Vi llegar á La Guaira recuas de hombres de los más ilustres y distinguidos, tratados como unos facinerosos : los vi sepultar junto conmigo en aquellas horribles miazmorras... y perecer casi repentmamente».
387 Al llegar aquí la pluma se detiene como poseída de vértigo: estamos asistiendo á las tragedias del Dante... Pero ¿qué ruido es éste que viene de los Andes? ¿Será acaso el ángel del Señor que conduce ala tierra sus ejércitos?... Es Bolívar, agitando sobre su volador caballo las tempestades de la libertad! ¿Qué será de Monteverde en presencia de este nuevo Macabeo ?
FELIPE TEJERA 57
Causas principales d'e la pérdida de la República el año de 1812
388 El coroinel Simón Bolívar, que después de la capitulacióin de Mirianda había logrado salir ds Caracas, por lois buenos oficios de un español ^migo suyo, trataindo sobre el particular se expresa desde Nueva Grama da en estos términos.
389 «Los códigos que consultaron nuestros magistrados, tUiO eran los que podían eíiseñarles la ciencia práctica del gobierino, sino los que han formado ciertos buenos visi|Onarios qiue imaginándose repúblicas aéreas han procuraido ;alcanzar lá perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano».
390 «Por 'manera que tuvimos filósofos por jefes, filantropía por legislación, dialéctica por táctica y sofistas por soldados».
^391 «Decíase que Grecia, Roma, Venecia, Genova, 'Suiza, Holanda... vencieron á sus contraríos sin el auxilio de tropas...» ;
' '392 «Ellas íes verdad que no pagaban ejércitos perimanentes; mas era porque en la antigüedad no los había y sólo confiaban la salvación y gloría de los Estados en sus virtudes políticas, costumbres severas y carácter militar, cualidades q!ue nosotros estamos muy distantes de poseer».
'393 «El resultado probo severaniente á Venezuela el error de su cálculo; pues los milicianos que salieron al encuentro del enemigo^, ignorando hasta el míanejo del arma... fueron arrollados...»
394 «El soldado bisoño lo cree todo perdido, desde que es derrotado nna vez; porque la experiencia no le ha probado que el valor, la habilidaid y la co'nst(an'cl;ai corrigen la míala fortuna».
395 «Pero lo que debilitó: más al gobierno de Venezuela fue la forma federal que adopto...»
396 «El sistema federal, bien que sea el miás perfecto, y más capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad, es noi obstante iel más opuesto á los intereses de nuestros nacientes Estados».
397 «El terremoto de 26 de marzo trastornó ciertamente tanto loi físico corrto lo moral, y puede llamarse propiamiente la Causa in'mediata de la ruina de Venezuela».
398 Recopilando, pues, tendremos que la pérdida de la República provino en primier término: de la naturaleza de la Co:nstitución ; en segundo : del esparitu de filantropía 'que se apoderó de nuestros gobernan-
Simón rolivar
FELIPE TEJERA 59
tes ; eín teroeroi : de la jo posición al establecimiento da un cuerpo 'militar, y por ultimo : del terremoto acomñado del fanatismo; c|ue logró sacar de este fenó'meno los tnás importantes resultados.
Bolívar
399 Simón Bolívar ^ació en Caracas el día 24 de julio de 1783. Fueroin sus padres Don Juan Vioentlei Bolívar y Doña María de la Concepción Palacio, Sojo y Elanco.
400 Su primier maestro fué Doin Simlón Rodríg'uez. A los 15 años, ya huérfano, le envió á España su tutor Doín Carlos Palacio.
401 ;Die paso 'visitó á Méjico, la Habana y otras ciudades americanas; y llegado! á Madrid, se conexiona en la corte de la reina María Luisa, dond'e jugando una) ocasión al volante con el príncipe Femado, le dio un golpe en la cabeza derribándole la gorra, presagio de q^ue, andando el tiempoi, le quitaría también la corona de las Américas.
402 Pasó después^ á Francia, y de vuelta contrajo matrim^oniíO len Madrid con la señorita Teresa Toro y Alaysa; con lo^ que volvióse á Venezuela á fines del año de 1801, y len 1804 enviudó quediando sin Sucesión, y tornó a España.
403 Hallábase en Francia, donde presenció la coronación de Napoleón I : trató con Humboldt y en 1805, se fué á Italia atravesando . á pie los Alpes. "Allí vio la huella que había dejado Aníbal.
404 Ávido de 'impresiones, visitó casi todo este país y nutrió su espíritu con los grandes recuerdos de la Señora del mundo. En Roma, musa de todos los siglos, contempló el grandioso espectáculo del mundo antiguo que ocultaba la frente entre las ruinas del giganteseo, Coliseo, y el mundo moderno levantándola con la cruz del eristianismoi sobre la imponente basílica de San Pedro.
405 Sobre el ,Monte Sacro jura la independencia de su patria que era América, y -pareció^ que al eco de su voz resonando en iel fondo d'e aquellas^ tumbas gloriosas, despertaron los antiguos héroes, y saludándole con respeto se dijeron : «Ahí va el hombre de la posteridad». .' ^
406 Con efecto, él llevará á cabo «el acontecimiento más insigne 'de los tiempos modernos : la independencia de la América Meridional». (César Cantú. Cien años).
407 «Sus maneras eran vivas y resueltas : sus ojos
60 HISTORIA DE VENEZUELA
rasgados : su mirada eléctrica y penetrante : su frente levantada, reveladora 'de un espíritu superior: el habla presta: la voz aguda: el color tostado por la intemperie y los trabajos de la guerra... el cuello derecho: el andar pronto: el aspecto franco y de un ascendiente irresisti-» ble». (Vida del Libertador Simón Bolívar, por F. Larrazábal vol. l.Q).
408 Era orador elocuentísimo, literato, político profundo, guerrero incomparable, legislador y poeta: amigo de la libertad; pero no de aquella de que alardean: tanto los modernos demagogos, sino de aquel principio santo, incorruptible, emanación piura del cielo, suprema dispensación :q'ue á los ¡mortales plugo hkcer la providencia. A esa libertad, hija del cristianis'mjoi, rendía él sus homenajes, tributaba honores, y ella encendía sus ideas, vibrabia en sus palabras y rieílejaba en su espada.
409 Al eco de su voz, como de un acento venidlo de lo alto, van á despertarse los pueblos. Asistamos, pues, á la riesurrección de este nuevo mundo, grandioso mito de las edadtes paganas, pasmiO' de la presenitie, gloria y ladmiración de la posteridad.