Misterio · Unidad 79 de 196
Unidad 79 · EX- IXTCBISTIDIO
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
EX- IXTCBISTIDIO
El ansioso afán con que leía el marqués de Brezé se había duplicado al llegar á este j)árrafo, relacionado con su predilecta, donde aparecía el nombre siempre dulce para un enamorado. Sin embargo, el mismo movimiento que reveló su interés y la involuntaria pausa que hizo para concentrar la atención lé obligaron a darse cuent^i de que la habitación, positivamente, se encontraba llena de humo, y la luz do la lámpara ya no era suficiente á permitirle descifrar con rapidez el manuscrito. La humareda crecía, espesa, acre, insufrible; Kenato tosió, se llevó la mano á la garganta. Un calor intenso le molestaba, y alar-
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maclo se levantó, á tiempo que por el hueco de la chimenea entraron lenguas de llama y el espejo colocado sobre la repisk de la misma estufa hízose pedazos con estallido formidable. Yi en el pasillo se oía tropel y alboroto de gente y resonaban voces asustadas. Fué todo ello tan repentino, tan pronto, que no tuvo lugar Renato sino para recoger el manuscrito, enrollarlo, deslazarlo en el estuche de cuero y meterlo en el i)echo, abrochandí> su levitón; precauciones en armonía con la importancia de aquellos papeles. Síibitamente la puerta se abrió pegando tremendo castañetazo, y un hombre rechoncho, de patillas rojas, vestido como los ayudas de cámara, asomó gritando con todas sus fuerzas:
— jFuego! ;A1 fuego! ¡Socorro!
A estas voces, Renato se lanzó precipitadamente fuera de su cuarto. Encontróse entre el grupo azorado de simentes y huéspedes del Hotel Douglas^ camareros, marmitones, el cocinero, atlético mozo, y también gente desconocida que acudía de la calle para prestar ayuda, pues el humo se veía ya por las ventanas y el barrio se había alborotado. Empezaban á subir de la cocina cubos de agua, y en medio del desorden muchos hablaban de correr á avisar á los bomberos de la villa, cuerpo recientemente organizado en Londres; pero no existían entonces los rápidos medios de comunicación que hoy poseemos, y alguien dijo que si el hotel no se remediaba á sí mismo, cuando los bomberos llegasen sería un montón de cenizas.
— Calma — advirtió Renato al aparecer en el pasillo, imponiéndose.— Nada de precipitación. El fuego no ha tomado gran incremento. ¡Xo asustarse, no aturdirse! Cerrar las ventanas.