Moral social · Unidad 2 de 55

Unidad 2 · FB^LOGO

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

FB^LOGO

Y por eso, después de mucho ureirme y de no poco contrariarme, consiguieron los jóvenes, á quienes se deberá, si vale algo y dice algo, que yo consintiera en la publicación de la Moral Social.

Sanio Domingo, Julio 24 de 18S8.

t* Google

INTUOIIUCCIÓN

El hombre es ya adulto de razón, y hasta ee le

Euede considerar adulto de conciencia. Al menos, asta cierto punto; hasta el punto mismo en que el desarrollo de la razón común ha contribuido al desarrollo de la conciencia colectiva.

Bien se ve á cada momento, en todas partes, contrariada esta afirmación por hechos tales, que denuncian una prepotencia incontrastable de instintos y pasiones sobre principios y deberes. Para que sean más dignos de consideración y de compulsa, esos hechos son tanto de origen mdividual como de origen colectivo. Individualidades representativas de su tiempo, colectividades representativas de la civilización histórica y actual, incurren á cada paso en irracionalidades tan contrarias á seres en progreso, y en inconciencias tan contradictorias del grado efectivo de desarrollo á que ha llegado la humanidad, que motivan la Honda tristeza de cuantos tienen idea suficiente ■del destino del hombre en el planeta.

Después de emancipada la razón, y cuando un método seguro la guia en el reconocimiento de la realidad y en el conocimiento de la verdad; después de emancipada la conciencia, y cuando tiene

por norma infalible la fe en sn propia virtud y 'potestad; después de emancipado el derecho, y cuando tiene en sus nuevas construcciones sociales la prueba experimental de su eficacia; desEués de la emancipación del trabajo, y cuando asta su reciente libertad para fabricar un nuevo mundo industrial que todos los días[ie renueva, surgiendo todos los díasele' la fecunda, la prolífica aplicación de las ciencias positivas, y cuando á la ciega fe en los poderes sobrenaturales ha sucedido \k fe reflexiva y previsora en la potencia indefinida de los esfuerzos -industriales, multiplicados por los esfuerzos7de'Ia mente; en suma, después de la conquista" de todas las fuerzas patentes de la naturaleza, y cuando nos creemos, y efectivamente estamos, en el primer florecimiento de la civilización más completa que ha alcanzado en la tierra el ser que dispone del destino de la tierra, la divergencia entre el llamado progreso material y el progreso moral es tan manifiesta, que tiene motivos la razón para dudar de la realidad de la civilización contemporánea. Verdad es que el estudio de las civilizaciones comparadas presenta al hombre de la civilización contemporánea en un grado de racionalidad mucho más elevado que el hombre de las civili-r zaciones precedentes; verdad es que el europeo contemporáneo puede más, porque sabe más, que el romano del Imperio; y que el americano digno de América vale más, porque tiene un derecho más orgánico, que el romano de la república; verdad es que los americanos y los europeos de nuestros días son mejores que íos jónicos y los dóricos de Solón y de Licurgo, porque son más humanos; verdad es que la fábrica social de Egipto antiguo, con ser tan admirable, es inferior á la fábrica so-