Moral social · Unidad 3 de 55
Unidad 3 · IITTmODDCClÓN II
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IITTmODDCClÓN II
cial del mundo europeo y americano, con ser tan rudimentaria; verdad es que la savia vital de nuestros pueblos es máe poderosa, por ser más sana, que la de esa maravillosa socieaad fúsil, que después de cincuenta sig-los de existencia se conserva á los pies de los Altai, con la misma fuerza de inercia con que en las profundidades de los terrenos cuaternarios, los testimonios mudos de la mil veces secular antigüedad del hombre primitivo; verdad, en fin, que, pava ser superior i toda otra, basta á la civilización occidental el ser la suma de todos los esfuerzos de las humanidades extinguidas. Mas, á pesar de todo eso, y precisamente por todos esos méritos, duele en la con- ' ciencia la incapacidad de la civilización contem-
Soránea, para hacer omnilateral el progreso de i humanidad de nuestros días, y para hacer paralelos y correspondientes su desarrollo psíquico y su desarrollo físico.
Del uno al otro hay un abismo. Hay, comparando lo máximo á lo mínimo, el mismo abismo que arredra en muchas personalidades históricas del pasado y del presente: admirablemente dotadas para rcaHzar el bien, pero siniestramente desviadas de él, todo lo que tuvieren de superiores á su tiempo, lo tienen de inferiores á su destino.
Asi la civilización occidental, cuanto tiene de superior á todas las civilizaciones antepasadas, tanto tiene de inferior al destino esencial de la civilización .
Civilización es racionalización, y no se racionaliza una humanidad, como la actual, que por una parte lleva el juicio hasta una concepción tan exacta de su destino como la hoy intuitiva en todas las generaciones que se levantan á recibir el legado del pensar contemporáneo, y por otra
ISTBODDCCION
parte lleva la locura hasta no poderse guiar en la vida real ó práctica ó concreta por la noción de su destino.
Civilización es más que racionalización: es consci/acción (^), porque todo proceder de la razón de menos á más, es proceder de menos conciencia i más conciencia, j en vez de hacerse más consciente á medida que se hace más racional, el hombre de nuestra civilización se hace más malo cuanto más conoce el mal, ó se hace menos bueno cuanto más conoce el bien, ó se hace más indiferente al bien cuanto mejor sabe que el destino final de los seres de razón consciente es practicar el bien para armonizar los medios con los fines de su vida.
Ni el hombre individual, ni el hombre colectivo de nuestro tiempo, acaricia ese ideal. Hay quienes lo tienen, claro está, y esos, para estará la altura de su ideal, ó viven mártires^e él, ó son "^ sus^ víctimas. Pero esos mártires ó vtetimas del ideal humano, del destino ideal del ser humano, del verdadero, del sumo ideal, del que consiste en realizar ó sustentar todos los ñnes del ser, armonizándolos, han podido vivir y han existido en civilizaciones interiores, y los que existen en el seno de la civilización coetánea, aunque más que sus precursores, son muy pocos. Los demás, lejos de mortificarse en el afán del ideal, se atemperan á la civilización anormal que contribuyen con la
(') Sirva de excusa á estos dos neoloeismos la necesidad de expresar la idea que contienen. Tal vez para expresar et esfuerzo de hacerse cada vez más racional (ractonalitación), y el conjunto de actos voluntarios para hacerse más consciente (eonaetfaeeión); habríi vocablos más eufónicos, pero no los he encontrado.