Moral social · Unidad 22 de 55
Unidad 22 · D,-....,V^.OOi^lC
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porque no nos presenta más que una faz ó aspecto ■ de la idea; pues súutilidad es k propiedad de lo que podemos aprovechar para nuestro egoísmo, es también la propiedad de lo que no debe apro - vechar sino cuando beneficia por igual al ind.ividúo y á la sociedad de que forma parte, ó al grupo social en que funciona. Dicho de otra manera: la noción vulgar de utilidad es incompleta, porque nos presenta lo útil como si nosotros fuéramos los únicos que debiéramos aprovecharlo, cuando la realidad es que no hay egoísmo tan exclusivo que pueda por si sólo aprovechar para sí sólo aquello que anhela por ser útil.
La idea de lo útil es exclusiva, en el concepto vulgar, porque excluye todo motivo social que se oponga al personal, todo instinto genérico que se oponga al instinto grosero, todo altruismo que se oponga á nuestro egoísmo, todo derecho que se oponga á nuestro provecho.
Esa idea vulgar de lo útil no es tan inexacta, cuanto exclusiva. Si ha de ser completamente exacta, ha de incluir lo que no incluiré el vulgo. Para el vulgo, lo útil es lo que conviene á cada cual, y ese es un error. La verdad es la que nos suministran las ciencias económicas, cuando nos hacen ver la correlación que hay entre lo provechoso para el individuo y lo provechoso para la sociedad. Según las ciencias económicas, las cosas más útiles son aquellas que empiezan por aprovechar á la sociedad para, por medio de ella, aprovechar al individuo. De tal modo es así que, en resumen , no hay verdadera utilidad sino en la combinación inteligente de los intereses públicos con los privados, de los intereses generales con los particulares.
Pues bien, si la noción de utilidad, que sólo es
completa cuando combina el concepto de! vulgocon el de la lógica, y el del egoísmo con el de fesciencias económicas; si la noción de utilidad nos da, por una parte, la ¡dea de un provecho personal, y por otra parte, la de un provecho social del que es inseparable el otro, es evidente que todolo que sea útil para el individuo habrá por fuerza de ser antes útil á la sociedad general y á cada uno de los grupos sociales en particular.
Sea un ejemplo, para esclarecer por completólo dicho y lo por decir. De las dos obras notablespor su trascendencia que se hacen actualmente eu nuestra América, la una es de utilidad exclusivamente privada, y es mala, perniciosa, abominable, y menos productiva de lo que pudiera, si el que k utiliza tuviera una noción un poco menos torpe de lo útil. La otra obra, por el contrario, esbuena, benéfica, laudable, porque es de utilidad principalmente social y uaiversal.
En la una empresa, el empresario es un explotador que ni siquiera saca de su empresa infametodo el partido que pudiera. En la otra obra, junto con los beneficios universales que la humanidad obtendrá de ella los empresarios y millares y centenares de millares de individuos, obtienen ua beneficio cien y mil veces mayor del que hubieran obtenido si la utilidad de la empresa hubiera sida menos extensa y menos social.
La obra mala es la que realiza en Venezuela el usurpador de los derecnos de esa sociedad, el consumador de la inmoralidad pública en su patria, el aprovechador del despotismo en beneficio pro-
510. Allí, un déspota y unos cuantos cómplices: el déspota obtienen una utilidad negativa, en tanto que la sociedad sufre los perjuicios económicos, morales ó intelectuales, políticos y sociales.
que resultan de la brutal explotación de todos por un hombre.
La obra buena es el Canal de Panamá. Es una empresa económica, que no tiene pretensiones de otra cosa, y que no se ha intentado con otro objeto inmediata) que el de favorecer la utilidad del ■comercio universal. Y, sin embargo, el simple hecho de beneficiar al mundo Mitero ha hecho de ella, para hoy y principalmente para lo futuro, la más útil de cuantas empresas hubiera podido intentar y conseguir el eo:oismo. Y como útil no es sólo aquello que redunda en provecho de uno ó muchos, sino todo lo que sirve para ñnes humanos, ya sean materiales ó morales, ya sociales ó educacionales, la empresa del Canal está produciendo, cada vez producirá más beneficios, y más inapreciables, al presente y al porvenir de la civilización humana. En cierto modo, se puede aseg-urar que esa empresa es necesaria para la civilización universal, pürque la ha provisto del medio más pronto y mas seguro para comunicar los pueblos de Occidente con los pueblos de Orieate, los intereses, las ideas, las instituciones, los progresos materiales y morales de los occidentales ■con la vieja sabiduría de los orientales.
El ejemplo que acabamos de presentar patentiza lo que es la verdadera utilidad, y cómo, de la reciprocidad del provecho particular sobre el g^eiLeral, y viceversa, es de donde se obtiene la mayor utilidad posible. Pero como todavía no hemos visto cómo esa misma utilidad así entendida se convierte para el individuo en uno de los deberes sociales más austeros, vamos á presentarla funcionando en la familia y determinando el deber ■de sacrificio.
Sacrificio es la consagración de una idea ó un
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sentimiento con un acto de suprema utilidad para otro, aunque sea un esfuerzo supremo para quien lo hace. Sacrificarse es hacer sagradof'jflcn-/<íí^*''*/' un acto concienzudo que tiene por móvi! un interés ilimitadamente superior á nuestro egoísmo.
Entre todos los grupos sociales, el que más con-* tinuamente impone al individuo mayor cantidad de sacrificio, hasta el punto de que puede asegurarse que la verdadera vida de famifia es vida de ■comunes y continuos sacrificios, es el primer gru- 3)0 social.
Ya hemos visto que la familia, lejos de excluir, incluye de una manera-perentoria el instinto, el sentimiento, la idea y aun la necesidad de la utilidad. Hasta tal punto que, á no ser por ella, probablemente no podría subsistir la noble institución del matrimonio monogámico. Si éste es posible como institución conservadora y ordenadora del primer grupo social, se debe en mucha. parte á la reciproca utilidad que de ella reportan de continuo todos y cada uno de los miembros de ese grupo social. Pues bien, precisamente por ser la utilidad uno de los medios de conservación y subsistencia de la familia, es por lo que el sacrificio se convierte alli en deber. He aquí cómo:
Para ningún miembro de la faúailia que tenga de ella y de la noción de utilidad un concepto exacto y positivo, puede haber provecho en nada que aproveche aisladamente á su egoísmo solo y que no redunde en bien de los otros.
Ahora, como que éste realiza su propósito, que ■es principalmente el de dar entidades virtuosas, y tan cultas como sea posible, á la sociedad general y á todos los gruMS superiores á la familia, cada uno de los miembros de ésta, principalmente los miembros directivos, encamina toda su acti-^