No más mostrador, comedia original en cinco actos; representada por primera vez en el Teatro de la Cruz el dia 29 de abril de 1831 · Capítulo real 16 de 20
ACTO TERCERO
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 6 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
ACTO TERCERO.
Habitación de Carlos "V en Tuste. Pieza de paso. Una ventana abierta. Debajo de la ventana una tarima, donde duerme el novicio. £s de noche aun.
PABLO , indinado sobre la ventana,
Xjlega al suelo! Bueno! Arriba! Pille yo una noche oscura... y tú, escala mia, me sacarás del monasterio. Treinta escalones y en tierra: una vuelta de llave, y ancha es Castilla!
Car. {Desde adentro.) Pablo!
Pub. Fue su voz? Sí! La escala debajo de la tarima, y el novicio encima. Gritad ahora, enhorabuena!
Cúf. Pablo!
Pab. Estoy dormido I
CARLOS V, de monge, con una lámpara en la mano. PABLO, que finge dorif^r.
Car. Ahí Bienaventurado! En otro tiempo todo me era posible, menos dormir de esa suerte! {/arrastrándose de mueble en mueble hasta una mesa , donde coloca la lámpara.) Pobre mozo! Siempre á mi lado, y sin conocerme. Ningún religioso osaría con-
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travenir á mí orden revelándole quién soy, ó quién fui mas bien.
Pab. {Incorporándose.) Habla solo, pero tan bajo...
Car. Siempre padecer... sin tener con quien dolerse! {Levántase -, y va á sacudir del brazo á Pablo.) Arriba, novicio, arriba! La pereza, hermano, es gran pecado.
Pab. Sin duda {Bostezando.) el que inventó ese pecado debió de ser un santo varón á quien la gola desvelaba.
Car. O que sabia el precio del tiempo. Pero vos, no- • vicio, cuando no le perdéis del todo, empleáislo mal: siempre respondón, y curioso por demás.
Pab. Como si fuese yo el único en la casa!
Car. Qué queréis decir? Eso va conmigo?
Pab. Dios me libre, padre ; no, sino con el padre prior, que me anda siempre sacando las palabras del cuerpo.
Car. Y qué os pregunta?
Pab. {hiparte.) El padre i|P es curioso. Cuanto hace vuestra reverencia, y lo que dice, y lo que escribe.
Car. No mas? Y le respondéis...
Pab. Que hacéis relr^jes, que decis : Qué hora es^ y que escribís vuestras confesiones.
Car. Bien, por Dios! os tuve por maldiciente...
Pab. Yo, padre...
Car Si fuese cierro, fuerza sería separaros de mí, porque es hombre el padre prior de tomar á la letra vuestras palabras. Mas que hombre de Dios , es hombre del rey! Y, en cuanto á mí, sobre acechar mis acciones, de un grano de arena haría él de buen grado una montaña.
pab. {Aparte.) El padre no es maldiciente.
Car. Quiero mas biea la llaneza selvage del padre lector.
Pab. Del padre Loret\^o, mi tío!
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CÁr. imparte.) Su tío! Pobre mozo! Condenado á ser huérfano! Los monges no tienen nunca sino sobrinos.
Pab. No sé qué os diga. Hace dias que el padre prior se ha vuelto mas indulgente. Como la comunidad ha de reunirse hoy para la elección de prior nuevo, no dice ya mal de nadie. En vez que mi tio , el padre Lorenzo, dice mal de todo el mundo. Quiera el primero hacerse con votos para ser reelegido, y el segundo quitárselos á los demás.
Car. Y de mí dice mal también?
Piib. Como de costumbre : acuerdase de que fue marino, y todo es gritar, como á bordo: La obediencia! La subordinación! Y dice sobre eso que vuestra reverencia provoca la rebelión de los padres mozos contra los viejos.
Car. Yo que ando siempre concillando los bandos.
Pab. Sí , mas parece hecho adrede: en cuanto los conciliais, pésiamí si se enti^ujden.
Car. Di mas bien que la próxima elección Jos sacó á todos de quicio.
Pab. Hasta al padre Timoteo.
Car. Un hombre tan humilde!
Pab. Mucho: asi perora él humildemente por lo bajo, y tiene á su devoción mas de veinte padres... por su parte, el padre lector, mió tio, dispone de otros tantos^ de suerte que se andan quitando los votos y la buena fama... Oh! y le aborrecen...!! Es una bendición.
Car. Sabéis por quién votará el padre Timoteo?
Pab. Por el padre procurador tal vez. Como es el amigo del padre despensero... Pero alguien conozco yo , por quien votarla él de harto mejor gana.
Car. Por quién?
Pab. Por vuestra reverencia.
Car. Tengo yo por ventura pretensiones?
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Fab. Ayer me decía: "Nuestro venerable padre... esa lumbrera de la comunidad, á quien tienes la dicha de ver á todas horas, goza de gran favor con el rey: si él quisiera, tendria yo la honra de predicar esta cuaresma en presencia de la corte."
Car. Como si estuviera alli Dios mas bien que en otra parte. Y no añadió nada acerca de Carlos V?
Pnb. Carlos V! no le conozco.
CÁr. (SonricnJose.) O gloria humana! {Dejándose caer en el sitial.) Ay! solo el dolor es real en este mundo.
Pab. Ah! Hablaba vuestra reverencia de ese emperador á quien nadie veía, que ha rrmerto aqui recientemente, y cuyas honras han de celebrarse dentro de tres dias? •
Car. Si; dentro de tres dias. {/íparte.) Diéronme gusto acreditando ese rumor, que ha de ahorrarme tantas molestias.
Pab. Oh! cuando habla de ese emperador, se santigua y se inclina, y mas cuando pronuncia: "S. M. imperial y real, que santa glori^ haya."
Car. Bueno está, bueno! Vuestra locuacidad, PabJo, me divertía hasta ahora, pero á la larga...
Pab. Todo cansa. Hé ahí previamente el efecto que me produce el monasterio.
Car. Qué es eso, Pablo 1 Pasad á mi celda; dad un vistazo á mis relojes. Creo que el número 4 atrasa.
Pab. Voy , reverendo padre ; pero por mas que yo mueva el minutero, el tiempo no ha de pasar por eso mas de prisa.
C^r. Si me levanto y os alcanzo, Pablo...
Pab. {Sa¡e saltando.) Si, sí, con la gotaí
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ESCENA ni.
CARLOS V.
Dices bien! vida sedentaria y enojosa, mas que un libro que se sabe de coro^ sin que os saquen de esta nada sino las picaduras de estos insectos del claustro. Ese padre Lorenzo , por ejemplo. Abl cuando veo un viejo severo , intolerante por demás con los pocos años , me digo para mi conciencia que ha de haber sido también indulgente- por demás consigo propio. Tablo se ha quejado recientemente á su madre del rigor de su tio ! Ha venido á verme la buena muger, se ha echado á mis plantas, me lo ha confesado todo, rogándome que ablande al tio en favor del novicio. Oh! he de hablarle, es ya un deber. Padre Lorenzo , padre Lorenzo , hace diez y seis afios... Pero qué digo? Es él por ventura el único que sofoca la voz de la naturaleza por respetos humanos? Yo mismo, yo...! {Levantándose.) Qué suplicio! no tener nada que hacer, nada con que adormir la conciencia! Por dicha hé aquí el alba, {^cercándose á la ventana.) Llanura de Yuste ! paréceme que ha envejecido como yo. Cuan lozana me pareció cuando la crucé en medio de la pompa de mi gloria para venir á morir en ella. Y hace dos dias no morí ya en vida para el mundo? La camparía ya. Vamos á coro, á cantar alabanzas al Señor; yo, yo, que en otro tiempo me hallaba estrecho en mis estados, donde nunca se ponía el sol, que decidía con la vista de la suerte de los imperios , que conmovia la Europa con un fruncir de cejas... y ahora uno de los acontecimientos de mi vida es cantar en el coro!
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CARLOS V. PABLO.
Pah. Vienen á buscar á vuestra reverencia para los oficios.
Car. Siempre los mismos versículos, y cantados siempre en el mismo tono. No importa , tengo placee en escucharme. Y vos, hermano Pablo?
Pnb. Vaya, padre! no he de tener? (hiparte.) Desentona. No olvide vuestra reverencia al padre Timoteo. Predica tan bien! Sus sermones son los únicos que puedo yo oir sin dormirme. ,
Car. Dormis, pues, vos, en el sermón?
Pab. Vuestra reverencia no me deja dormir de noche. Y vos mismo el domingo...
Car. Eh?
Pab. No tuve que tirar del hábito á su reverencia?
Car. Silencio! Bachiller! ^
Pab. ( aparte. ) Bachiller. El padre comete todos loT pecados que me echa en cara.
DICHOS. BL PAORB LoksNZO. EL PADRE TIMOTEO.
Lor. (Bruscamente.) Dios guarde á su reverencial Car. Haga el Sefior igual merced á las vuestras, padre Lorenzo y padre Timoteo. Lor. Parece que la gota atormenta siempre á su reverencia? Es fuerza acostumbrarnos á vivir con nuestro enemigo, como soliamos decir á bordo de las galeras de S. M. cuando venia la marejada. Tengo buenas nuevas que dar á su reverencia. Esta noche ha llegado al monasterio un joven mancebo, que
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ha sido recibido en vista de una orden de S. M. Y como su reverencia ha pedido al padre prior otro novicio á quien instruir en sus ratos de ocio, nuestro superior os le va á enviar...
Car. De buena gana, padre, y lo mas presto será lo mejor. Pablo, os dispenso hoy de los oficios; quedaos en la celda para recibir al recien venido.
Pab. {Inclínase.) {yaparte.) Dispensación de oficios y una cara nueva! No empieza mal el dia.
Car. [jí^l padre Lorenzo.) Tenga su reverencia piedad de un enfermo, padre lector, y acórteme el camino conduciéndome por la escalera privada.
Lor. Bien quisiera , pero Dios sabe dónde para mi llave maestra.
Pab. (.aparte.) Y yo también lo sé.
Car. Paciencia ! {Tomando el brazo del padre Timoteo.) Vamos, pues. Prestadme apoyo.
Tim. {Por lo bajo.) Osaré decir á vuestra reverencia; Hoy por tí .^ mañana por mí'i
I^r. { Buscando en sus faltriqueras y mangas. ) Ser4 fuerza buscarla.
PABLO.
Busca, busca. El dia en que, después de haberme predicado sobra el pecado de la ira, me disteis un golpe con ella sobre los dedos, pasó de vuestra manga á la mia. Hela aqui: a"bre todas las puertas, hasta la del jardín. Y la habia de encontrar vuestra reverencia? No, sino colgaréia yo á los pies de nuestra Señora del Amparo si me abre las puertas de vuestro monasterio. A la manga. He visto á mi compañero. Parece triste.
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ESCENA Vn.
PABLO, rxíij juAv. VN NOVICIO, que deja un hábito so-* bre un sitial^ y sale.
yuan. {Sin vfr á Pablo.) Desarmarme! Arrancarme de sus brazos, á pesar de sus lágrimas ! Que no pudiese vengarme: Para siempre separado de ella I
Pab. Santa Maria!_habla de irna muger.
j^uan. Para siempre enterrado en este monasterio! Estas paredes me ahogan. Me volverán impío queriendo convertirme por fuerza. {Cayendo en un sitial^ Desventurado!
Pab. Dame lástima. -Hermano?
yuan. {[Solviéndose.) Quién soisí
Pab. Pablo, vuestro compañero.
yuan. Qué queréis?
Pab. Haceros servicio.
Juan. Sí? qué convento es este?
Pab. El monasterio de Yuste.
Juan. {Levaniándose.) Yuste? donde se ha retirado Carlos V ?
Pab. Todos hablan de Carlos V.
Juan. El tomará mi demanda.- Puedo verle?
Pab. Ha tres <lias que murió.
Juan. {Cayendo de nuevo en el sitial.) Y mi esperanza con él.
Pab. {yaparte. ) He de decirle..* qué riesgo corro? Aquí no conoce á nadie: y me ha de ayudar. {Misteriosamente.) No os aflijáis: yo os proteja
Juan. Vos? Pobre mozo!
Pab. Sed sumiso á las órdenes del reverendo ¿ cuyo cargo venis.
Juan. Yo á su cargo! Mil diablos antes, el infierno todo...
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Pab. Cómo jural
yuan. Jamas. Dije que no he de ser fraile: no he de serlo.
Pab. Pero hablad mas bajo: en el monasterio no se dice cuanto se piensa, y lo que se dice, se dice por lo bajo.
7«íi«. {Echando mano al hábito.) Primero haré pedazos este hábito con los pies.
Pab. {Conteniéndolo.) Qué hacéis? Aqui se rabia cuanto se quiere debajo del hábito, pero desgarrarle...! se vería ! ( Aparte. ) Hay que enseñarle desde el Cristus.
Juan. Qué queréis, pues?
Pah. Escuchad: tengo ocasión de libertaros 5 pero es fuerza disimular.
Juan, Podré?
Pab. Si la noche es oscura...
Juan. Qué?
Pab. Con esta llave...
Juan. Acabad.
Pab. Silencio! hé aqui al padre.
Juan. Está visto: no lo sabré.
Pab. {Canta á media voz un villancico.) ;;•
ESCENA VIH.
DICHOS. CARLOS V.
Car. Hermano Pablo, id á cantar vuestros villancico»
á mi huerta. Pab. {Aparte.) Le diré dos palabras á sus naranjas.
Obedezco. {A don Juan., poniendo el dedo en la boca.)
Hermano, hasta luego. Car. Ea! andad. ,
Pab. Como no se le escape la verdad! El que no sabe
los usos de la casa.
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CARLOS V, DON JUAM.
Car. Llegad.
Juan, {aparte.) Le aborrezco ya.
Car. {/4parte.) Hay algo en él que me llega al corazón.
Juan. Reverendo padre... {Aparte.) Buen aspecto!
Car. Pensáis pronunciar vuestros votos en esta casa?
Juan. Nunca supe mentir. Estoy en ella mal mi grado.
Car, Cómo?
Juan. Por fuerza se apoderaron de mí , y por fuerza me trajeron.
Car. No teníais, pues, ningún protector?
Juan. Uno tuve : veinte afios me trató como á hijo. Cometí faltas, es verdad. Pero por ellas debia ser cómplice de una felonía él mismo , don Rodrigo Quesada?
Car. Don Rodrigo Quesada! Vos fuisteis confiado á don Rodrigo?
Juan. Al mismo.
Car. Os llamáis don Juan ?
Juan. Cierto.
Car. (yípar/e.) Él es! Mi hijo! Es posible? Vos, don Juan, vos desdichado, y junto á mí? Vos forzado en este claustro?
Juan. Y para siempre. Mas qué tenéis?
Car. Oh! nada, nada. La compasión... el... {hiparte.)
Sea yo dueño de mí propio. Juan. Sabíais mi nombre?
Car. No acaban de decírmelo? (yíparíe.) Gentil presencia ! gallardo continente ! Y no he de abrazarle?
Juan. Pero... conocíais á don Rodrigo?
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Car. Hele visto en otro tiempo. El acaudillaba á los que os trajeron?
^uan. El fue quien me puso la mano encima; él fue mi carcelero. Ni hablarle quise, ni mirarle. Con todo, cuando llegábamos á las puertas aun tuvo la osadía de decirme al oido: "" Agradecadme que os conduzca á este monasterio: tenia orden de llevaros á otro." Aun he de estarle agradecido!!!
Car. {aparte.) Reconozco á mi antiguo consejero. Mas de quién fue esa orden?
yuan. Del rey.
Car. {jiparte.) Su propio hermano! Del rey, decis?
^uan. Sorprendida tal vez por un cobarde caballero que quiso mas bien deshonrarse, encerrándome, que cruzar su espada con la mia.
Car. Pero... y vuestro padre? ^
Juan, En su nombre me persiguen. El es, dicen , quien me condenó á vivir, ó á morir mas bien en esta cárcel.
Car. {Con viveza.) Es falso... quiero decir, es imposible. Que vuestro padre, por motivos que acaso él solo sepa, hubiese deseado veros abrazar una vida retirada, lo comprendo; pero autorizar él propio tal violencia! un padre!! don Juan, es imposible.
Juan. Fue nunca padre para mi?
Car. Sabéis si pudo serlo ?
Juan. Ah! reverendo padre, me abrió los ojos mi desventura Me dicen q,ue es muerto. Pero quién sabe si vive todavía? Dios sabe si es algún procer de esa corte devota, donde el que fue frágil en su juventud se vuelve hipócrita en su vejez. El cielo sabe si acaso persigue en mí un recuerdo molesto, un testigo acusador, y si fui fruto de alguna flaqueza humana, de que siente mas vergüenza que remordimientos.
Car. {Aparte. ) Dios mió, cuan cruelmente rae castigas!
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^uan. Tales son esos grandes de la tierra. Por borrar la huella de un yerro venden su propia sangre, entregándola en manos estrañas, arrojan un desdichado á la merced del hazar, y ampárele quien quiera. Sepultanle vivo en una tumba para que espíe con sus austeridades un nacimiento de que ellos solos fueron culpables, y fiando su salvación de la penitencia de otro, viven en paz consigo propios, gozando tal vez de una opinión sirt tacha. Por encubrir un yer-» ro cometen un crimen; y el mundo los honra H!
Car. Basta , mancebo , basta. No teméis ser injusto coa vuestro padre?
^uun. Decis bien. Tal vez lo sea. Mi desdicha me arrastró. Quién fue ese padre? Quién? Díganmelo en fin, y á pesar de cuanto oísteis, señor, daré el ser que de él recibí por vengar su honra puesta en duda , ó su memoria ultrajada. Ah ! Si dejó de existir, le lloro; si vive, le perdono.
Car. Bien, don Juan , bien. Me acabáis de probar que sois digno de mejor suerte.
yuan. Qué decis? Habré encontrado un amigo donde solo esperé hallar perseguidores? Ah! Por qué murió tan presto Carlos V? Hubiérale hablado acaso por vuestra mediación.
Cúr. Qué le hubierais dicho?
Juan. Vos me lo preguntáis? Hubiera besado sus plantas. Hubiérale dicho: "Tengo valor, señor; tengo ambición de gloria, y quieren sepultar mi porvenir
, en la estrechez de un claustro. No tengo sino veinte años, y se tuercen las leyes divinas para imponerme una esclavitud sin término: soy, señor, subdito vuestro, y me oprimen con mengua de las leyes himianas. Fuisteis harto grande para no ser bueno y justo, y debéis lanzaros entre el opresor y el desdichado." Pensáis que no le hubiera persuadido?
Car. Mas, doo Juao: hubiéraisle arrancado lágrimas!
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Juan. El me hubiera devuelto al mundo; no es verdad?
á la gloria, á aquel conttinto, en fin, cuyo recuerdo
me mata lejos de ella. Car. Lejos de ella! Qué decis? Juan. Perdón , si os muestro mi corazón todo entero.
Hay una muger en la tierra que era mi vida, la
mitad de mí mismo... Car. {hiparte.) Pudiera yo en eso ver un crimen ? Juan. A punto ya de unirnos, nos separaron para
siempre. Car. No me culpéis de indiscreto: me interesasteis, don
Juan: os quiero servir, y he menester saberlo todo.
Su nombre. Juan. Doria Florinda Sandoval. Car. Sandoval! Cristianos* nuevos! si no me engafio... Juan. Qué importa? Car. Para el mundo, mucho; pero ante Dios, decis
bien: no es la fé mejor la mas antigua, sino la mas
pura. Juan. Sois monge y habláis asi? Car. Don Juan , sois joven. Mucho os queda que ver.
Conozco esQs Sandovales. Prestóme el padre de
doña Florinda un servicio que mal pudiera olvidar:
acuerdóme ademas de haber visto muy niña á doña
Florinda. Juan. La visteis? Belleza sin igual! Cúr. Prometía serlo. {/ípartándose de don Juan para
encubrir su conmoción.) Qué fuego, qué ternura en
el mir.ir! Asi era su madre. Donde sois idos j mis
dias de gloria y de ventura? Juan. Hablasteis de mi madre? La conocisteis pot
ventura? Car. Yo! Juun. Oh! sí; la habéis conocido: nombrádmela, por
\ piedad. Haced que yo la vea ! <íÜr. Por qué suponéis que debo de haberla conocido?
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Juan, {Despechado.) Está visto: jamas hallaré reipuesta á esa pregunta.
Car. Vuestra desdicha, don Juan, rae interesa. Es un deber religioso en mi el oponerme á una violencia que Dios condena. Saldréis de aqui.
Juan. Es posible? por piedad, hoy mismo!
Car. Lo espero i no os respondo asi de ese enlace que anheláis.
Juan. Ah! Véame yo libre ahora, libre no mas!
Car. Lo seréis : tengo alguna influencia en el monasterio: la emplearé.
JiMn. {Besándole las manos.) Padre mío!
Car. {Enternecido.) Su padre! {Inclinado sobre don Juan , que se ha estado á sus pies , y á quien tiene abrazado.) Hijo mió! dulce me hubiera sido hallar en vos un compañero, un amigo, y entregar mi alma al Señor sobre ese corazón que me hubiera amado... pero no temáis: sabré sacrificar mi dicha á la vuestra.
Juan. Hacedlo, y mi vida entera será poco para agradecer...
Car. {aparte.) No es hijo de una reina, pero vale mas que el rey don Felipe.
DICHOS. BL PAORB PRIOR. PABLO.
Pri. ( Trae á Pablo de una oreja. ) Vengo, reverendo padre, á denunciaros un reo sorprendido en el acto de cobrar el diezmo de vuestras hermosas narajas...
Car. Hermano Pablo! No os tengo prohibido...?
Pab. No soy el primero, reverendo padre, que se ha dejado tentar por el fruto prohibido.
Pri. Ni seréis el primero tampoco en quien se castigue severamente el haber cedido ¿ la teotacion.
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Pié. (/f parte.) Pluguiera á Dios que me echaran de
este paraíso! Cúr. Mas tarde ventilaremos eso, hermano Pablo. Por
ahora, don Juan, llevaos á ese mozo á mi celda, y
reprendedle... me entendéis? y-uan. Corre de mi cuenta , reverendo padre. Pri. {/í don Jium.) Podéis vestir el hábito, hijo mió.
Es la regla. Juan. Yo? Car. Es la regla. {Don Juan toma despechado el há'
bita , y sale con el novicio. )
ESCENA XL
CARLOS V. BL PADRE PRIOR. DeSpUCS bON ROORIOO.
Pri. Don Rodrigo anhela despedirse de ese mozo. La nueva de vuestra muerte le ha colmado de dolor: sin sacarle de error, le he dicho, reverendo padre, que en esta celda hallará á don Juan j pero si os pesa de verle...
Car, No i bien está asi^ pero antes, reverendo padre, he de pediros una gracia.
Pri. Qué puede vuestra reverencia pedir que yo...
Car. Poca cosa por cierto j y no me la negareis hoy que la elección os prepara un nuevo triunfo, en el cual no acierto á encareceros la parte de contento que me cabe. El mancebo que acabo de recibir no tiene vocación para la vida contemplativa: mandad, pues, que las puertas le sean abiertas. Bien veis que es poca cosa.
Pri. Poca cosa, reverendo padre? La orden de S. M...
Car. S. M. fue inducido en error.
Pri. En error! Su reverencia lo cree posible?
Car. Ah, padre mió I Quién mejor que yo sabe si un rey puede engañarse?
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Pri» Humildad que admiro. Mas red que me hago delincuente para con el rey si desobedezco.
Car, Pero lo sois para con Dios si obedecéis.
Pri. Para con Dios, padre, es una cuestión, y para con el rey es positivo.
Car. Es decir que mis ruegos... En buen hora. Lo exijo, y tomo sobre mí...
Pri. Tendré, padre, la amargura de...
Car. Pero...
Pri. Pero... hermano mió, yo mando aquí.
Car» {Con indignación.) Yo mando, yo mando! (Con resigniicion.) Decis bien, padre prior. Su reverencia manda. Hice voto de obediencia; no seré yo quien dé el ejemplo de la rebelión.
Rod. (Que reconoce al entrar á Carlos f^. ) Saoto Dios! Qué veo?
Pri. Su reverencia me permite que me retire?
Cúr, Vuestra reverencia manda aquí.
CARLOS V. DON RODRraO.
Rod. ( Pugnando por arrojarse á los pies de Carlos V., que se lo impide. ) No me engañaron mis ojos? V, M. vive todavía? Creí, señor, ver su sombra saliendo de su sepulcro.
Car. Decis bien, don Rodrigo. No- soy sino una sombra de magestad. No lo oísteis? No me dijo: Yo mandol Se negp á dar libertad á mi hijo , á ese hijo que me ama ya sin conocerme'. Príncipe perfecto, don Rodrigo! Qué noble continente ! Pasiones impetuosas, no es verd.id? Y una cabeza, don Rodrigo, nías ardiente que la niia !!
Rod. A quién lo dice V. M.?
Cúr, Ha presentido su cuñal Hijo del águila, ha me-
(70) nester aire y sol! Vive Dios! Don Rodrigo, los tendrá. Si, la luz para sus ojos, y para sus alas la libertad! ^Corre á abrir la puerta de su celda.)
DICHOS. DON JUAN. PABLO.
yuan. {Con el hábito de novicio sobre sus vestidos.) Y vuestras instancias, padre mió?
Car. Malogradas, don Juan, del todo malogradas.
yuan. Sabia yo ya que este hábito habia de serme aciago.
Car. No os desaniméis. Don Rodrigo, á quien en efecto debéis agradecer el haberos traido á esta casa, nos ayudará con sus consejos.
yuan. Que me saque de ella , y prometo olvidarlo todo.
Car. Andad, hermano Pablo, y ved si alguien escucha.
Pab. Corro , y vuelvo ( yíparte. ) para no perder nada.
ESCENA XIV.
DICHOS, menos pablo.
Car. Deliberemos.
Jfuan. Advertiré ásu reverencia que ese novicio puede sernos de grande utilidad. Car. Le oiremos. ,
ESCENA XV.
DICHOS. PABLO.
Pnb. {j4 Carlos.) Nadie, reverendo padre, nadie.
(7()
Car. Podéis hablar, Pablo, á la par que nosotros.
Pab, Yo, reverendo padre? Tanta honra...
Cúr. Merecedla con vuestra discreción.
Pab. Jamas digo sino lo que me callan.
Car. Qué os parece, don Rodrigo, que se haga?
Rod. Urge el tiempo, padre mió. Los criados de S. M. que nos acompañaron hasta el monasterio se volvieron ya á dar cuenta de ia espedicion. Ordenes mas severas pueden llegar de un momento á otro. Vuestra reverencia debe de haber conservado algún amigo ó deudo en la corte. Que escriba en favor nuestro, y presto, y á quien pueda mucho. Hé ahí mi sentir. He dicho.
Car. Yo, pobre monge! Olvidado! Por otra parte, os lo confieso, cifro mi orgullo en libertar á don Juan por mi propio esfuerzo. Quiero probarme á mí mismo que aun no he envejecido.
RoJ. (yípar/e. ) Siempre el mismo Creándose dificultades para tener la gloria de vencerlas.
Car. En consecuencia, se desecha el consejo, don Juan.
yuíin. Si he de deciros la verdad, mi mejor consejo fuera esa espada que veo pendiente de ia pared, y que me prueba que habéis sido soldado.
Car. He probado de todo un poco.
y^uarj. Dádmela, pues, y si no me abriese paso...
Car. Por mas caballeresco que sea, don Juan, vuestro sentir, os diré que seria mas conveniente en una fortaleza que ea un monasterio. No decíais ^ue Pablo...
yuan. Le prometí secreto.
Cúr. Hablad, hermano Pablo, os lo mando.
Piib. Vuestra reverencia me empeña su palabra...
Car. De qué?
Pub De que aun después de conocido mi arbitriV podré aprovecharme de él para mi mismo?
(72)
Car. Queréis dejarme, hermano?
Pab. No á vuestra reverencia, sino el convento. No tengo vocación tampoco.
Car. Hermano Pablo!
Rod. {Bajo.) Ved, señor, que...
Car. {Bajo.) Decis bien. Veamos. Hablad.
Pab. Tengo dos medios. {Enseñando la llave.) Uno!
Car. Dios me perdone! La llave maestra del padre lector!
Pab. Su reverencia olvida...?
Juan. Padre mió I
Pab. ( Descubriendo la escala bajo la tarima.) Otro!
Cúr. Una escala de cuerdas!
Pab. Con esta se baja por esa ventana ; con la otra se sale por la puerta escusada que da al campo.
Crif. Sabéis, hermano, que niereceriais... Con todo, no me ocurre nada mejor. No será la primera vez que un novicio habrá andado mas discreto que todo un capítulo.
Pab. La comunidad está en el refectorio, cuyas ventanas dan á la parte opuesta j y cuando está en tan santa ocupación, nunca piensa en otra cosa. Aprovechemos la ocasión.
Car. En buen hora!
Juan. Honra y prez al hermano Pablo!
Car. {yí don Rodrigo.) En cuanto os veáis fuera de aqui, conducid á don Juan ú casa del anciano du-
. que de Medina: habladle de mí: no habrá olvidado aun á su antiguo amigo. Ocultos en su posada, esperad á recibir letras mias. Manos á la obra, don Juan.
Juan. No he de hacerme de rogar,
Rod. Queréis que á mi edad...?
Cúr. Yo os tendré la escala. Pablo, tened cuenta. {Hace seña al novicio., que sale á la puerta á acechar.)
Rod. Vuestra reverencia se dignarla...
(n)
Car. A Otros he a3rudado á bajar, y de mas alto.
Rod. ( Besando la mano á Carlos. ) Dios guarde, pues, á vuestra reverencia!
yuan. A mas ver, padre mió!
Cúr. Os vais sin estrecharme en vuestros brazos?
Juan. Decis bien. Fuera ingratitud.
Car. {Conmovido.) Volveréle á ver?
Juan. Ah ! Se me olvidaba, (^a á desnudar el hábito. )
Pab. {Jícude presuroso.) Silencio! Silencio! El padre prior.
Rod. Somos perdidos!
Car. Ha de ver la escala!
Pab. ( ^ don Rodrigo. ) Cerrad una de las maderas.