Nuevas lecturas · Unidad 40 de 74

Unidad 40 · 1 16 NIEVAS LECTURAS

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1 16 NIEVAS LECTURAS

Mil gritos del alma de esos que sirven al hombre de oración en las angustias supremas, desgarraron entonces el aire, y la ola que se alzaba furiosa cayó á los pies del estandarte sin mojarlo, y quebróse la que venía detrás más lejos, y fué á romper la otra en el extremo de la calle, y comenzó á retroceder el mar lentamente, poco á poco, mugiendo y bramando siempre, como una fiera rabiosa aún, pero acobardada, que se retira á su caverna.

Corrió al punto por todo Cádiz el grito de: ¡Milagro! y la población entera voló á la capilla de la Palma, adonde llegó también D. Antonio Azlor en el momento en que entre gritos y vítores entraban el estandarte. Tuvo entonces el noble aragonés el movimiento de gozo más grande que sintió en su vida, y lo único que se lo turbó al pronto un poquillo, contaba él más tarde á su sobrina la Villahermosa, fué que no hubiera hecho el prodigio el estandarte de la Virgen del Pilar en vez de hacerlo el de la Virgen de la Palma (1).

(i) En memoria de esta providencia admirable de la Virgen Santísima, púsose entonces en la calle de la Palma un cuadro conmemorativo, que se conserva adn en el lugar mismo en que se detuvieron las aguas. Celébrase también todos los años, el día del aniversario, una solemne función en acción de gracias á Nuestra Señora de la Palma, siendo después llevado procesionalmente el estandarte hasta el lugar

LA VIRGEN DE LA PALMA

mismo en que acaeció el suceso. He aquí como documento curioso de aquella época, los Afectos fervorosos que la Archicofradía y primera compañía espiritual del Santísimo Rosario de Nuestra Señora de la Palma dedicó á su soberana titular en memoria del terremoto é inundación que padeció la ciudad de Cádiz el día 1.0 de Noviembre del año de ifSS-

Madre v Señora, Mística PALMA, Tú sola eres Nuestra esperanza.

No hay mucho tiempo Que por tu causa Se libró Cádiz De una desgracia.

Al ver tu imagen, Oh Madre amada. Se retiraron Del mar las aguas.

De todos Santos Se celebraba En aquel día La fiesta sacra.

Era la hora En que en las aras Cultos debidos A tu Hijo daban.

Cuando la tierra Toda temblaba Y sus vaivenes Horrorizaban.

¡Hora funesta, Fatal desgracia! Tan fuerte y triste Como impensada.

Los edificios Todos chocaban Unos con otros Con fuerza extraña.

Después furiosas Del mar las aguas Entran soberbias Por las murallas.

Hasta las nubes Se levantaban Terribles olas Como montañas.

Por esas calles Sin freno entraban Casi anegando Todas las casas.

Un tierno infante Que reposaba, Víctima triste Fué de las aguas.

Otros llorando Su Madre abrazan, Temiendo el riesgo Que amenazaba.

Las casas dejan Desamparada^, Y por tu imagen Todos clamaban.

Lamentos y ecos De voces varias, La postrer hora Triste anunciaban

Las olas siguen Más encrespadas, Todo era espanto, Horrores y ansias.

En este punto Con confianza Un sacerdote Tu imagen saca.

Y este devoto Dice á las aguas: «Todas tus furias De aquí no pasan».

Pero ¡oh prodigio! Que á estas palabras Las olas hacen La retirada.

El mar altivo Huye y se amansa,

Retrocediendo Sil furia y saña

Madre y Señor,, ( etc

Tü fuiste el iris Que esta borra Dichosamente La puso en calma

Ue tu capilla Todos se amparan Dando á tu imagen Rendidas gracias

Todos decían: Oh Reina amada, Sean tus piedades Las que hoy nos valgan.

"Cesen las iras, Oh Virgen sacra, Con que tu Hijo Nos amenaza.

• Mira, Señora, Las circunstancias En que este pueblo Triste se halla

»De tu Hijo amado La furia aplaca, Y haz que perdone Ofensas tantas».