Nuevas lecturas · Unidad 57 de 74

Unidad 57 · 154 NUEVAS LECTURAS

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

154 NUEVAS LECTURAS

al fin esperar á que se enfríe, sentado junto á ella y relamiéndose los bigotes con forzada paciencia.

Esto mismo hice yo desde el mes de Mayo, que terminé mis pesquisas, hasta el próximo Setiembre que fui á tomar las aguas de Cestona. Hallábanse mis amigos instalados en su palacio desde el principio del verano, y el 10 de Setiembre llegué yo al balneario, distante una hora y media escasa de Z**. Vinieron á los pocos días á despedirse de mí sus dos hijos mayores P** y X** que se iban á Biarritz, primera etapa del viaje de los elegantes, durante el otoño, á París y Londres. Esta era la ocasión que yo acechaba: una vez ausentes los dos hermanos, quedaba deshabitada en el palacio, durante la noche, toda aquella hilera de cuartos, desde el salón azul hasta el de X**, y podía yo hacer libremente mis observaciones sin temor de alarmar ni de molestar á nadie.

Fuíme, pues, una mañana á Z**, con ánimo de dormir allí y volverme al día siguiente á Cestona, vencido ó vencedor, pero en posesión ya del terrible secreto. Quería al mismo tiempo examinar en pleno día y detenidamente todos aquellos cuartos y tomar allí de antemano, con calma y seguridad, mis posiciones.

Comencé mi visita de inspección por el salón

EL SALÓN AZUL 155

azul, y todo lo encontré tal como lo había dejado un año antes. El Patriarca Jacob dormía, y los dos famosos retratos parecían dormitar también, ignorantes de que durante mi ausencia les había tomado yo la filiación y removido los huesos. Tentado estuve de presentar á la señora monja humildes excusas por los malos juicios que sobre ella había formado. Era esta señora muy posterior á la tragedia del hugonote, y ningún pito tocó en tan terrorífico suceso. Llamábase D.a Micaela de Aguirre, en religión Sor Micaela del Santísimo Sacramento, y había nacido en 1603 y muerto en olor de santidad á los setenta y cinco años, siendo Priora en Valladolid del convento de la Madre de Dios, de monjas dominicanas. En cuanto al caballero del siglo XVI, variaba mucho el asunto, pues era nada menos que el propio D. Miguel de Zarauz, testigo y actor en el drama del cuarto azul y único poseedor, quizá, de su secreto. Así constaba en los inventarios de la casa, donde constaba también que la rica cadena de oro que llevaba al cuello con la efigie de Carlos V, había sido regalada por éste á su abuelo D. Juan de Zarauz después de la batalla de Mühlberg, y se hallaba vinculada en la casa.

Busqué también en mi cuarto el pasadizo secreto de que me había hablado el Padre L**, y