Nuevas lecturas · Unidad 6 de 74
Unidad 6 · 3- NL'LVAS LECT1
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
3- NL'LVAS LECT1
cienda; y si ninguno de estos señores, con ser tan cortesanos suyos, se determina á darle la razón lisa y llana, y se limitan tan solo á no darla al rústico alcalde de Alcobendas, venga el mismo Mariscal de Grammont y vea y diga, si en justicia no anda mal parado el pleito para V. E.
Porque venga acá y dígame, señor excelentísimo, ¿Ha visto V. E. alguna vez, que los que están abajo digan á los que están arriba la verdad monda y lironda? ;Le dieron alguna vez una pildora, sin que cuidasen de dorarla primero?...
Pues fuerza será que si el gran señor quiere saber de sus subalternos la verdad desnuda, cuide su buen entendimiento de despojarla primero de los velos y cendales en que hasta los más rectos y mejor intencionados se la presentaran envuelta. Fuerza será que supla y adivine lo que, por respeto ó por miedo, sin duda le callan; y cuando en cosas para él desagradables, osen decirle como seis, tenga por seguro que lo menos, lo menos, ha de suplir y añadir otra media docena, si no quiere ser engañado.
Y si cree V. E. que porque dejé en el tintero al beneficiado de Pazpagua, quise exceptuar de esta ley común el delicado y resbaladizo fuero de la conciencia, diréle, que si le di por un mo-
A UN GRAN SEÑOR TITULADO ^3
mentó de lado, no fué por exceptuarle, sino por formar de él capítulo aparte.
Buscan unos un confesor santo, otros le desean sabio, algunos le quieren prudente; y yo digo, que todas estas cualidades deseo al de V. E. ; pero que con ninguna de ellas separadas, ni aun con todas juntas á un tiempo, medrará mucho el alma de un poderoso, si no tiene sobre todo, el que ha de dirigirla, valor é independencia.
No intimide, pues, V. E. mucho al suyo, para que el miedo no le ate; ni le favorezca demasiado, para que la gratitud no le sujete. Manténgale siempre á distancia, y respétele mucho de lejos, para que ni le contengan temores ni le tuerzan esperanzas: porque arrostrar aquellos y despreciar estas, es á menudo acto heroico, y el heroísmo no se encuentra al volver de cada esquina, ni puede exigirse ni esperarse siempre de la masa común de nuestro frágil barro humano.
Y tan cierta es esta doctrina y tan prudente su práctica, que para su solaz y provecho he de referirle un donoso apólogo que trae el Venerable P. Calatayud en una de sus obras; que si tan santo varón lo cuenta á todo el mundo en las públicas páginas de un libro, bien puedo referirlo yo á V. E. en los cerrados pliegos de una carta.