Poemas · Unidad 24 de 50

Unidad 24 · 74 CULTURA

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

74 CULTURA

la púrpura del sol que se aproxima

y el zafir de la noche que se aleja.

Tu frente audaz, que el pensamiento arruga,

puede alzarse sin mancha! Dios te impele.

Nadie reprocha a la rastrera oruga

que se convierta en mariposa y vuele!

Envueltos en su túnica inconsútil,

tus veinte años de destierro gimen

El crimen te absolvió ¡Pero fué inútil!

¡Tú no absolviste al crimen! Y allí, de pie sobre tu peña sola, nueva Pathmos, ceñida por la ola; allí, vuelto a los reprobos distantes, y en tu lengua de hipérboles y elipsis, lanzaste, nuevo Juan, los fulgurantes relámpagos de un nuevo Apocalipsis!

Y tú no fuiste el único en el duelo,

en la pena, en el Gólgota, en la injuria

Cuanto era cumbre o remontaba vuelo sufrió el embate de la misma furia.

Mas ¿cómo pudo ser? ¿qué fuerza extraña, qué ingente cataclismo decapitó de un golpe la montaña, aventando sus crestas al abismo? ¿Qué tempestad de tenebrosos rastros, qué estallido de horno rompió el volcán, bajo su nimbo de astros, arrojando sus águilas en torno?

SALVADOR DÍAZ MIRÓN 75

¡Profanado el augusto tabernáculo

y erguidos y triunfantes los protervos!

¡Apagada la zarza en el pináculo

y allí agrupados en festín los cuervos!

¡El pueblo subyugado por la tropa;

el pueblo audaz que con ardor fecundo,

dando su sangre en holocausto a Europa,

reivindicó la libertad del mundo!

¡Radiante y vencedor el culto falso!

¡La virtud perseguida con encono!

¡El deber espirando en el cadalso

y la infamia sentándose en el trono!

¡Oscurecido el sol! ¡La Francia esclava!

— ¿En dónde estaba Dios, que no veía, puesto que así dejaba prevalecer la noche sobre el día?

¡Oh poeta! Tu espíritu enamora: Es cual la estatua que el egipcio estulto honraba por sonora: Tiene el supremo pedestal: el culto, y la suprema inspiración: la aurora! Sin rival cuando canta y cuando gime, tu voz reina en el duelo y en la fiesta; tus versos son la música sublime, no de una lira, sino de una orquesta! No hay nota por tu acento no emitida;

?6 CULTURA

tan grande en la inquietud como en la calma,

tocas todo el registro de la vida,

recorres todo el diapasón del alma!

Siempre con igual éxito, tu numen

brota en odas, idilios y elegías;

y es que en tí se completan y resumen

Píndaro, Anacreonte y Jeremías!

Tu genio no es el bólido infecundo

que en vano estalla en el celaje incierto:

Es la columna que dirige al mundo,

camino del Edén, por el desierto!

El ideal que el porvenir reserva

y que hace ahora su primer ensayo,

saldría de tu frente, cual Minerva

surgió de la cerviz del dios del rayo!

Angeles que combaten con vestiglos

y que alcanzan victoria tras victoria,

tus himnos brillan como el sol! — La historia

no ha producido en los mayores siglos

gloria que pueda superar tu gloria!

¡Contemplad al coloso! Ved cómo lucha y lucha y no desmaya; cómo pisa radiante y magestuoso, el más alto crestón del Himalaya: