Poemas · Unidad 40 de 50
Unidad 40 · EL FANTASMA.
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EL FANTASMA.
Blancas y finas, y en el manto apenas visibles, y con aire de azucenas, las manos — que no rompen mis cadenas
Azules y con oro enarenados, como las noches limpias de nublados, los ojos — que contemplan mis pecados:
SALVADOR DÍAZ MIRÓN I 29
Como albo pecho de paloma el cuello; y como crin de sol barba y cabello; y como plata el pie descalzo y bello,
Dulce y triste la faz; la veste zarca Así, del mal sobre la inmensa charca, Jesús vino a mi unción, como a la barca.
Y abrillantó a mi espíritu la cumbre con fugaz cuanto rica certidumbre, como con tintas de refleja lumbre.
Y suele retoñar; y me reintegra
la fe que salva y la ilusión que alegra; — y un relámpago enciende mi alma negra.
Cárcel de Veracruz. El 14 de diciembre de 1,893.
PINCELADAS.
Pardas o grises, donde no musgosas, tres tapias; y cuadrando el vergelillo, reja oculta en verdor florido en rosas, que son como de un ámbar amarillo. —
Césped. — Un pozo con brocal de piedra. Lirios. — Nardos. — Jazmines. — Heliotropos. Un copudo laurel que al sesgo medra, con telarañas como grandes gropos. —
i3°
Un firmamentü rubio. — Vésper brilla, a manera de lágrima que brota y que creciente y única se orilla para efundir o evaporar su gota. —
Bien lejos, y en un arco de horizonte, rica y negral vegetación abunda; y excediendo los pliegues de tal monte, y en símbolo de tierra tan fecunda,
volcán enhiesto y cónico alardea, como en robusta madre teta erguida que se vierte de túmida y albea medio empapada en su licor de vida!
Como tenue labor, hecha con vaga nieve ideal por manes de chicueios, y que lenta fusión merma y estraga en la sublime curva de los cielos, —
un trasunto se borra en una nube: el de un ángel monstruoso por deforme. - Gloria. Silencio. Paz. — La Luna sube del término del mar, flava y enorme.
Asciende y disminuye y palidece; y en el cerco irisado que la inviste como de sacra majestad, — parece la cabeza de un dios enfermo y triste.
SALVADOR DÍAZ MIRÓN 131
Y su místico imán turba la calma, y prende una ala torpe al grave anhelo, y suscita en el ponto y en el alma ciego y estéril ímpetu de vuelo.
IDILIO.
A tres leguas de un puerto bullente que a desbordes y grescas anima, y al que a un tiempo la gloria y el clima adornan de palmas la frente, hay un agrio breñal, y en la cima de un alcor un casucho acubado, que de lejos diviso a menudo, y rindiéndose apoya un costado en el tronco de un mango copudo.
Distante, la choza resulta montera con borla y al sesgo sobre una mollera.
El sitio es ingrato, por fétido y hosco. El cardón, el nopal y la ortiga prosperan; y el aire trasciende a boñiga, a marisco y a cieno; y el mosco pulula y hostiga.
La flora es enérgica para que indemne y pujante soporte la furia del soplo del Norte,