Poesías · Unidad 18 de 23
Unidad 18 · LA CALAVERA
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
LA CALAVERA
I J de la huerta del convento, en un agujero oscuro do silba al pasar el viento,
y como una dolorida queja, á las piedras arranca, hay en el fondo escondida una calavera blanca,
de algún fraile soñador de vida ejemplar y bella y dedicada al Señor, en el mundo única huella.
Abre los ojos sin fondo como á visiones extrañas y del vacío en lo hondo forjan telas las arañas.
Húmedo musgo grisoso recubre la antigua grieta donde en supremo reposo descansa ignorada y quieta.
N el derruido muro
Pero hasta aquella escondida mansión, la brisa ligera lleva murmullos de vida y olores de primavera.
Golondrinas que en sus marchas dejaron el patrio río huyendo de las escarchas, de las brumas y del frío ;
cuando la luz del Poniente filtra por el hondo hueco, y hace parecer viviente el cráneo rígido y seco,
desde las negras ruinas alzan sosegado vuelo y en sus vueltas peregrinas tocan las ramas y el suelo,
como buscando en el prado ya por la tarde, sombrío, el espíritu elevado que habitó el cráneo vacío.
AVANT-PROPOS
JL cuando el estómago se estraga, al paciente, pobre dispéptico, dieta sin grasas.
Le prohiben las cosas dulces, le aconsejan la carne asada y le hacen tomar como tónico gotas amargas.
Pobre estómago literario que lo trivial fatiga ¡y, cansa, no sigas leyendo poemas llenos de lágrimas.
Deja las comidas que llenan, historias, leyendas y dramas y todas las sensiblerías
Y para completar el régimen que fortifica y que levanta, ensaya una dosis de estas gotas amargas.
RESCRIBEN los facultativos
semi -románticas.
EL MAL DEL SIGLO
1 J que en lo íntimo de mí se arraiga y; jiace, el ¡mal del siglo... el mismo mal' de Werther,
de i Rolla, de Manfredo y, de Leopardi. Un cansancio de todo, un absoluto desprecio por lo humano... un incesante renegar de lo vil de la existencia digno de mi maestro Schopenhauer ; un malestar profundo que se aumenta con todas las torturas del análisis...
EL MÉDICO :
— Eso es cuestión de régimen ; camine de mañanita ; duerma largo, báñese ; beba bien ; coma bien \ cuídese mucho, |lo que usted tiene es hambre !...
EL PACIENTE :
OCTOR, un desaliento de la vida
PROSA
EL PARAGUAS DEL PADRE LEÓN!
ucHAS veces lo he visto de cerca y imuchas de lejos,
X ▼ JL y en cada una de ellas lo he mirado y remirado con el empeño con que ;im semi -escritor enamorado de la teoría del docalmenta humano, observa á los tipos que se apartan de la humanidad corriente, de la humanidad de pacotilla... Me he complacido en estudiar los pormenores de su extraña figura, ¡mezcolanza de líneas purísimas y. de detalles grotescos, aquel perfil regular y, noble de la cabeza amplia, aquellos largos cabellos blancos, aquellos ojos verdosos de expresión alocada, aquella nariz aguileña, aquellos paraguas inverosímiles que lo abrigan en los días lluviosos, aquel lente forjado como para el ojoi de un cíclope, que carga en el holsillo, aquel cuerpecito de gnomo, aquella voz chillona unas veces, cavernosa otras, con que alarga hasta lo infinito las gonoras sílabas latinas de las liturgias diarias...
Lo he visto oficiar, vestido con ^na casulla lila, tramada de ¡oro, cayéndole sobre las canas ensortijadas mí rayo de ¡sol matinal, envuelto en la nube aromática del incienso que sube hacia el tabernáculo, y en esos momentos la figura toda, el \perfil del filósofo romano, los ojos verdosos, el cuerpo deforme, tomaban una expresión de