Poesías · Unidad 5 de 23
Unidad 5 · JO^SE A. SILVA
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JO^SE A. SILVA
Dice el poeta, \y tiende la jmirada
por el amplio jardín, donde la brisa
que entre las flores pasa,
en los cálices frescos se perfuma,
y la luz matinal trillja y se irisa
de claros surtidores en la lespuma ;
y do bajo lo verde,
de las tupidas frondas,
sobre la grama de la tierra ¡negra,
loca turba infantil grita y se pierde
y la tristeza del lugar alegra
al agitarse en cadenciosas rondas,
forjando con las risas y los gritos
de las húmedas bocas encarnadas,
con las rizosas cabecitas blondas
y las frescas mejillas sonrosadas,
im idilio de vida sonriente
y de alegría fatua
al pie del pedestal, donde imponente
se alza sobre el cielo transparente
la epopeya de bronce de la estatua.
PBJMEBA COMUNIÓN
ODO en esos momentos respiraba
A. una pureza mística ; las luces ¡matinales que alumbraban
la ignorada capilla, los cantos religiosos que pausados
hasta el cielo subían, el aroma suave del incienso
al perderse en espiras, las voces ulteriores de otro mundo
sonoras y tranquilas, los dulces niños colocados junto
al altar de rodillas y hasta los viejos santos en los lienzos
de oscura vaga tinta, bajo el polvo de siglos que los cubre
mudos se sonreían.
v3?
PAGINAS SUYAS
RISA Y LLANTO
UNTOS los dos reírnos cierto día...
^ l^J} 7 reímos tanto que toda aquella risa bulliciosa se tornó pronto en llanto I
j Después, juntos los dos, alguna noche lloratnos mucho, tanto, que quedó como huella de las lágrimas un misterioso encanto !
Nacen hondos suspiros, de la orgía entre las copas calidas, y en el agua salobre de los mares se forjan perlas pálidas.
ta?
POETA I di paso los furtivos besos !... I La sombra I | Los recuerdos ! La luna n® vertía allí ni un solo rayo... Temblabas y eras mía. Temblabas y eras mía bajo el follaje espeso ; una errante luciérnaga alumbró nuestro beso, el contacto furtivo de tus labios de seda... La selva negra y mística |ué cámara sombría ; en aquel sitio el musgo tiene olor de reseda... Fiiíjó kiz por las ramas cual si llegara el día ; entre las nieblas pálidas Ja luna :aparecía...
Poeta I di paso
los íntimos besos I I Ah i Ide las noches dulces (me acuerdo todavía. En severo retrete, do la tapicerís amortiguaba el ruido icon sus hilos espesos, rendida tú á mis súplicas, fueron míos tus besos ; tu Cuerpo de veinte años entre la roja seda, tus cabellos dorados y tu (melancolía, tus frescuras de niña y tu olor de reseda... Apenas alutabraba la lámpara is ombría los desteñidos hilos de la tapicería...
Poeta I di paso
el último beso I j Ah, de la noche trágica tme acuerdo todavía I
|E1 ataúd heráldico en el salón yacía; !mi oído fatigado por vigilias y excesos, sintió como á distancia los monótonos rezos 1 Tú, ínustia, yerta y pálida entre la negra seda... La llama de los cirios temblaba y se movía ; perfmnaba la atmósfera mi olor de reseda ; mi crucifijo pálido los brazos extendía, ly estaba helada y cárdena tu boca que fué mía I
L jL sobre las teclas vuela tu mano blanca, como una mariposa sobre una lila y al teclado sonoro notas arranca, cruzando del espacio la negra sombra filtran por la ventana rayos de luna, que trazan luces largas ¡sobre la ^-Ifombra ; y. en alas de las notas á otros lugares vuelan ¡mis pensamientos, cruzan los mares, y en gótico castillo donde en las piedras musgosas por los siglos, crecen las hiedras, puestos de codos ambos en la ventana ¡miramos en las sombras morir el día y. subir de los valles la noche umbría ; y soy tu paje rubio, mi castellana, y cuando en los espacios la noche cierra, el fuego de tu estancia los puebles dora, y los dos nos miramos y sonreímos I mientras que el viento afuera suspira y llora I
¡Cómo tendéis las alas, ensueños vanos, cuando sobre las teclas vuelan sus manos I
veces, cuando en alta inoche tranquila.
Una noche,
una noche toda llena de |murmullos, de perfumes y; de
[imúsicas de alas ;
una noche
en que ardían en la sombra nupcial y; húmeda las luciér-
[nagas fantásticas,
á mi lado lentamente, contra mí ceñida toda, muda y; pálida, como si un presentimiento de amarguras infinitas hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara, por la senda florecida que atraviesa la llanura
caminabas ;
y la luiia, llena por los cielos azulosos, infinitos lyj profundos esparcía su
[luz blanca ;
y, tu sotaibra,
fina y Jánguida,
y Imi sombra, por los rayos de la luna proyectadas,
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban,
y eran una,
y, eran xma, y eran una sola sombra larga,
y eran una sola sombra larga,
y eran una sola sombra larga...
Esta noche solo; el íilma llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti ímisma por el tiempo, por la tumlDa y, la dis-
[tancia,
por el infinito negro
donde nuestra voz no alcanza,
Itnudo Yi 3olo
por la senda caminaba... Y se oían los ladridos de los perros á la luna,
á la luna pálida,
y, el chirrido
de las ranas... Sentí frío. Era el frío que tenían en tu alcoba; tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
entre las blancuras niveas
de las ímortuorias sábanas. Era el frío del sepulcro, era el hielp de la muerte,
era el frío de la nada.
Y !mi sombra por los rayos de la luna proyectada,
iba sola,
iba sola, iba sola por la estepa solitaria ;
y tu sombra esbelta y ágil,
fina y lánguida, como en esa noche tibia de la muerta primavera, como en esa noche llena de murmullos, de perfumes, y de
[músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y (marchó con ella, se acercó y marchó con ella... jOh las sombras enlazadas 1 |0h las sombras de los cuerpos que se juntan con las som-
[bras de las almas 1
¡Oh las sombras que se buscan en las noches de tristezas
[y de lágrimas I...
iv:
OH dulce niña pálida, que como un montón de oro de tu inocencia Cándida conservas ¡el tesoro ; á quien los más audaces, ¡en Jocos devaneos jamás se han acercado con carnales kieseos ; tú, que adivinar dejas inocencias extrañas; en tus ojos velados por sedosas pestañas,
y en cuyos dulces labios— abiertos solo al rezo-— jamás se habrá posado ni la sombra de un beso... Dime quedo, en secreto, al oído, muy paso, con esa voz que tiene suavidades de raso :
si entrevieras en sueños á aquel con quien te sueñas tras las horas de baile rápidas iy risueñas, y sintieras sus labios anidarse en tu boca y recorrer tu cuerpq, y ^n su lascivia loca
besar todos sus pliegues de tibio aroma llenos y las rígidas puntas rosadas ^e tus senos ; si en los locos, ardientes y profundos abrazos agonizar soñaras de placer en sus brazos,
por aquel de quien eres todas las alegrías, |oh dulce niña pálida I di, ¿te resistirías?...