Tradiciones argentinas · Unidad 149 de 252

Unidad 149 · 232 TRADICIONES ARGENTINAS

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232 TRADICIONES ARGENTINAS

traba indeciso, hasta que repetida la orden con más energía, poniéndose al lado del jefe de tan valientes soldados, le acompañó á iniciar la carga, que si no llegó á cruzar bayonetas fué porque, desconcertado el batallón enemigo, dio vuelta caras. Entonces Benítez, mejor montado, logró en su avance arrebatar la bandera del «Batallón Cuzco.» Al galope regresaba con ella desplegada hacia el grupo del que se había desprendido, y fuera por pique del comandante, ó porque realmente entre el acre humo de la pólvora y la polvareda de los que corrían le desconocieran, fué recibido á palos y cintarazos, tomándole por abanderado enemigo. Hubiera pasado de mediana paliza, por equivocación, á no ser el leal esclavo. Después de ayudarlo á islar, cortando el portabandera, rezagado por el propio peso de su bandera, prendiéndose á la cola del caballo de su amo, gritando seguía en su media voz de negro bozal:

— ¡Si es mi amo! No le peguen. Es mi amito que ha tomado la bandera de los chapetones — y bregaba apartando las culatas de unos, fusiles y bayonetas de otros, y poniéndose por primera vez delante de su amo, si no evitó caer herido sobre el caballo muerto á sablazos, consiguió salvar al ciudadano que arrebató la primera bandera.

Ya el 12 de agosto de 1806, el comandante Puyrredón, á la cabeza de los húsares, había arrancado la bandera inglesa, como luego sobre el campo de San Lorenzo el teniente Buchardo la española. Eran gentes del oficio, que oficio es de bravos argentinos aprisionar banderas; mas este comerciante, cuya habitud fué expedir muladas á Sumalao ó Potosí, demostró en su heroica abnegación cómo no es incompatible á un corazón bien puesto pesar barras de plata é improvisarse soldado, y soldado heroico según las circunstancias.

Medio siglo después, otro vecino de la ciudad de Corrientes, el doctor D. Félix Amadeo Benítez, guiando por cuestas desconocidas la división al mando del general Paunero, enseñó el camino de la victoria trepando á la Batería del Naranjito, del otro lado del Arroyo, sobre el puerto, y avanzando intrépido tomó la primera bandera paraguaya al lado del mayor Sagari, al caer éste muerto- en el cuartel de la Batería, contiguo á la primera ventana por donde penetraron Charlone, el capitán Martín García, Sáenz y otros.

Este bravo vecino de la ciudad de Corrientes, que en el desembarco de las tropas argentinas, el 25 de mayo de 1865, guió las primeras guerrillas por cuestas, barrancas y subidas sólo por él conocidas, salvando á numerosas familias de la ciudad en la noche aciaga, mereció especial recomendación en el parte de la batalla. Notable coincidencia de intrepidez