Tradiciones argentinas · Unidad 247 de 252
Unidad 247 · 382 TRADICIONES ARGENTINAS
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
382 TRADICIONES ARGENTINAS
traba con su buque desmantelado, el 2 j de mayo, entre otros dos para evitar zozobrara antes de anclar dentro del puerto.
El audaz jefe conoció muchos valientes, pero ninguno como aquel intrépido, que cuando todos palidecían en la confusión del peligro, él sonreía apacible é inmutable.
— No subiré más á bordo. Se necesitaba doble ración de valor para aguantar los corcovos del barco sobre el potro de las olas — repetía Martínez al referir aquella danza en el Plata, tan de improviso invitado.
Hay meses en la historia patria que parecen consagrados por la gloria. Sus fúlgidos rayos iluminaron los hermosos días de febrero, que no por ser el más corto conmemora menos fastos. Los de San Lorenzo, SaltaPutaendo, Chacabuco, Bacacay, Ituzaingó, Patagones, Colonia, Juncal y otros muchos combates ven reverdecer sus laureles en las conmemoraciones de febrero.
Difícil es compendiar en breves páginas las múltiples hazañas del capitán Williams.
Limitóme á recordar las que en las fechas de tu ingreso en la Escuela Naval, el día 9 de tan glorioso mes, en tres años diversos, obtuvo el capitán, el comodoro y el almirante.
La sangre fría que demostró en el primero, el arrojo sublime del seg¡undo, la astucia del tercero, hacen descollar éstos entre cien otros episodios gloriosos de su vida.
Volviendo de los mares del Sur, donde hiciera numerosas presas al enemigo, se le telegrafió de tierra:
— La escuadra imperial ha entrado en el Uruguay.
Rápidamente contestó:
— El comodoro garante no saldrá.
Hombre de pocas palabras y de grandes acciones, siempre mantuvo la mirada serena más allá del horizonte, fija en su único objetivo, cual si tuviera firmado pacto con la victoria. Púsose en marcha con su ligera escuadrilla, dejó á barlovento aquella preciosa isla, llave de nuestros ríos, que recuerda en su nombre el del primer piloto (Martín García) y que el año 14 fué cuna de su gloria; penetró en el Uruguay, y escalonando sus buques frente á la isla del Juncal^ dejó bajo llave, según su expresión^ á la escuadra enemiga, que no tenía otra salida.
No tardó ésta en retroceder cuando supo cortada la estrecha desembo-
cadura por la nave de Williams, cuyo nombre significaba la importancia de una escuadra y cadena más fuerte que la de veinte barcos con que el tirano pretendió un día atajar la civilización en las barrancas donde tu tatarabuelo dejó su nombre (combate de Obligado).
Conocedor del río, situó estratégicamente sus buques, atrayendo los del enemigo sobre bancos para ellos desconocidos. Encallaron unos, destrozó y desmanteló otros, y á los pocos días reapareció sobre el Plata con la escuadra y su almirante prisionero. Cumpliéndose entonces el presentimiento de su visión de niño, fué conducido en alas del entusiasmo y en brazos del pueblp por calles embanderadas, en que las damas le arrojaban flores, hasta el célebre Café de Marcos, donde saltando sobre una mesa el célebre poeta Juan Cruz Várela, declamó aquella oda sublime, cuyo verso leíste transcrito por mí en la primera página del álbum de nuestro primer acorazado que lleva su nombre:
El almirante Brown
«Alzóse Brown en la barquilla débil, pero no débil desde que él se alzara.»
Por poco que recuerdes de nuestra gloriosa historia nacional, habrás adivinado ya el nombre del heroico capitán.
Noble ejemplo á imitar es este primer almirante del Río de la Plata, cuyas hazañas hasta hoy no han sido superadas por otro alguno.
Aunque combatió con jefes de tanto renombre como Romarate, Lobo, Pinto, Greenfield, segundo de lord Cochrane, Norton, SenaPereyra, nunca fué vencido; y una cohorte de brillantes oficiales tuvo por coadjutores en los primeros triunfos navales de la República Argentina. El coronel Erézcano, Seguí, Somellera, Buchardo, Mazón, Castellí, Silva, Larrosa, Cerretto, Azopardo (el mismo Romarate), primer jefe contra quien combatió y que Brown atrajo posteriormente á su servicio por simpatías personales, Thurne, Jorge, Toll, Cocke, sobre quien se extendió negra sombra cuando se alejó de los severos principios de su jefe^ Bynon, Cordero, su propio hermano Miguel Brown, Parck, La Rosa, Norther, Drumont y otros.
De aquella pléyade de bravos sobreviven únicamente Cordero y Sin-