Tradiciones argentinas · Unidad 41 de 252
Unidad 41 · DOCTOR P. OBLIGADO 69
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DOCTOR P. OBLIGADO 69
obús la campana, rota de tanto repicar el primer día de gloria (12 de agosto de 1806), primera victoria del pueblo, en prevención del regreso de la escuadra española, cuyos buques bombardearon la ciudad en 18 10.
Hoy la beneficencia transforma el antiguo alto de San Pedro, y hasta su viejo mercado se convierte en jardín: tan rápidamente prosperan en preparado terreno semillas de caridad caídas al pasar. Hasta la electricidad ilumina y aumenta el movimiento. Los tranvías subiendo y bajando continuamente las barrancas que limitan el viejo local historiado, llenan de vida y actividad barrio tan aislado ayer.
Los gentiles llegaron á deificar toda noble pasión, convirtiendo en semidiós al héroe que por ella descollaba. Así, al más fuerte denominaron Hércules; á la más bella, Venus; Marte al mejor guerrero; y levantaron templos á todas las virtudes: á la Piedad, la Clemencia, la Prudencia, á la Fortuna, la Esperanza, la Paz, la Concordia y la Victoria, y también á Belona y al Pavor. Bien que por aquellos tiempos que tradicionamos, el más redomado picaro quería chancelar cuentas con su conciencia, elevando un templo, no al Hércules negro. Caco ó dios del robo, aunque sí con el producto de contrabandos; bajo esta consideración (edificaciones para ganarse la gloria), no es San Telmo la única iglesia del susto.
Mortero de fundición americana que existe en el fuerte
LA PRIMERA COMEDIA
(el primer teatro)
Pan y Circo pedía por muchos años el pueblo romano, y hoy en España sólo piden toros.
Podrán acostumbrarse á vivir sin pan; pero sin toros, sin la afición á sus corridas, no se reconoce ningún español de raza.
Las hijas de esta tierra, dignas descendientes, heredaron sus propios gustos; no clamaban por circo y toros, que en su sensiblería causas serían de soponcios; pero aunque el pan anduviera escaso, se apretaban la barriga por exhibirse bien emperingadas en teatritos de ocasión con cómicos de la legua.
Si nuestras abuelas no alcanzaron á convertir la vida de la colonia en perpetuo carnaval, á pesar de las sencillas costumbres de este pacífico vecindario, casi hicieron de ella una continua comedia
Tuvo lugar la representación de la primera en ésta allá por los años 1747, con motivo de la coronación de Fernando VI. Es decir, la primera en público, que en lo interior, en cada casa se representaba una comedia, por el prurito de aparecer fuera de ella cada cual más de lo que era, muy distinto de lo que hogaño se estila.