Tradiciones argentinas · Unidad 74 de 252

Unidad 74 · Il8 TRADICIONES ARGENTINAS

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Il8 TRADICIONES ARGENTINAS

Ante otro cuadro que le representa, exhumado entre antigüedades por un meritorio coleccionista, y debido á fino pincel que revela la pálida pintura de la escuela cuzqueña, era tal la aglomeración de devotos y ofrendas que acudían diariamente al oratorio doméstico (calle Cueto^ núm. 6$, Santiago de Chile), que su dueño, el piadoso sacerdote Hernán Domeyko, donó al prelado dicha imagen del Jesús de la Buena Esperanza con todas las limosnas y exvotos ofrecidos el primer año de su restauración.

El reverendo padre fray Raimundo Errázuriz^ de la recoleta dominica, le compuso otra novena. El arzobispo Sr. Casanova concedió indulgencias, y el canónigo Jara predicó el primer sermón frente á su capilla en la iglesia de San Saturnino.

Al hermoso marco artístico del arquitecto Manuel Aldunate, siguió el obsequio de un armónium del Sr. Álamo, otro ornamento de lama de oro para el día de su fiesta, cuarenta mil imágenes reproducidas por Cadot y cien ofrendas de dinero de la Sra. de Valdez Guzmán (Hacienda de Urquillay Valenzuela, de Nancagua), Navarro, Iturriaga, González (de Peumo), y en fin, ofrendas de agradecimiento tan numerosas — informa don Efraín Madariaga, cura rector de San Saturnino, — que del centro de la ciudad de Santiago y de los más apartados suburbios, el rico y el pobre, la respetada señora y la mujer del pueblo, todos vienen á postrarse ante la milagrosa imagen y á dirigirle fervientes preces. Hasta de las más lejanas provincias llegan pruebas de cuánto se arraiga en todos los corazones el amor al Jesús de la Esperanza.

Una esposa ve repentinamente concedida la plegaria con que implorara al cielo que cesase cierto escándalo que amargaba la vida conyugal, y podía ser la perversión de los hijos (pues son gracias y favores espirituales los que más prodiga Jesús á sus devotos, aunque otros creen deberle orar por el buen resultado de que dependiera el bienestar de una modesta familia); ora la terminación de inveterada enemistad entre deudos muy cercanos; ora el hallazgo de lo que se consideraba perdido; toda clase, en fin, de beneficios y favores se han alcanzado por su devoción.

Fué la primera gracia obtenida en Chile por su intercesión la noche del 17 de agosto de 1891: puesta su imagen en el zaguán de una casa donde se escondía D. Luciano Vargas, impidió que entraran los rotos, que saquearon todas las de alrededor.

El día que, atraídos por la innumerable fama de tan milagrosa imagen, visitamos su capilla, un rico minero había mandado mil cóndores, limosna que se agregó á las que D. Enrique Cueto Guzmán, Villa Fuerte, Cruz, Valdez y otras familias enviaban continuamente.

Al pie de su altar encontramos una desolada viuda, que rodeada de

tres pequeñuelos, oraba en voz alta, pidiendo una gracia al Señor de la Última Esperanza. Había perdido á su primogénito en las salitreras de Tarapacá, y otros dos en el reparto del botín y guerra civil. Pedía por la conservación de los hijos que le quedaban en su pobre viudez, implorando al «Jesús de la Última Esperanza» que prohibiera toda guerra en su

país!

Sierra Prat (Magallanes), canal Ultima Esperanza

Edificio donde se estableció la primera imprenta