Tradiciones argentinas · Unidad 89 de 252
Unidad 89 · 138 TRADICIONES ARGENTINAS
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138 TRADICIONES ARGENTINAS
aquella Jauja inagotable, que apenas alargaban un poco la mano para recolectar, se enriquecían ; por lo que envueltos sus habitantes en tal molicie de costumbres y laxitud enervante, gran esfuerzo les parecía substraer una hora á vida de placeres continuos, por lo que muchos fueron indiferentes á moros y cristianos.
Pero cuenta la tradición que en el país de la plata los esforzados habitantes del Alto Perú mantuvieron siempre viva y latente la lucha por la independencia.
Ya en 1780 preciso fué anegar el país en sangre para sofocar el movimiento de Tupaj-Amaru, el primer día del siglo reproducido en la plaza, donde un año antes que en la de Buenos Aires, y en otro 25 de mayo, se dio el primer grito de independencia, aunque íué la última en obtenerla.
Los doctores Zudáñez y Morillo, Rivero, Barros, Arce y todos los precursores de la revolución salieron de esas aulas que á tantos americanos ilustraron.
De aquel centro de luz irradió claridad apetecida, y chispas volaron por todas partes, con los estudiantes que de aquí y otros puntos llegaron á la Universidad de Chuquisaca, esparciéndose luego hacia los cuatro vientos.
Poco frecuentaba el alto clero fiestas y saraos; pero en la campaña curitas había que les permitieron seguir á los indios cristianizados las mismas antiguas danzas ante sus ídolos, hasta delante de las andas de la' celebrada procesión del Corpus y solemnes festividades.
La danza semiprofana fué así degenerando tanto, que en Tambarrias, al son de arpas y tambores, más de uno arremangábase los hábitos, listo para un punteo ó T^amacueca.
A propósito de esto refiere el ilustrado Sr. Palma que un arzobispo vio de una manera casual en cierta ocasión bailar la mo^amala, y volviéndose al familiar que le acompañaba, más perito en achaques de volteretas, preguntó:
— ¿Cómo dicen que se llama este bailecito?
— La T^amacueca, ilustrísimo señor. •
— Mal puesto nombre. Esto debe llamarse la resurrección de ¡a carne...
Dejando la verdad del cuento al tradicionista perulero, seguimos con el nuestro.
Alcalde de vara larga era el Dr. Manuel Obligado^ en 1789, en la ciudad de los tres nombres (á la que los bolivianos le agregaron el de Sucre y en nuestro daño y el propio inventó BoHvar capital de una nación sin