Tratado fisiológico y psicológico de la formación del lenguaje · Capítulo real 3 de 14
CAPITULO II
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO II
Historia de los vanos é inútiles esfuerzos que se han hecho por la Sociedad Ungüisfica para formar el verbo y demás partes de la oración en la lengua que se ha de hablar por todos los hombres.
Para poner de manifiesto lo inútil de la empresa que se ha tomado la Sociedad linqüística de París al querer formar una lengua ó i)nm del todo nueva, basta poner aqui la teoría del verbo espuesta por el Sr. Sotos en el primero de los Apéndices de la Sección qninta de sa libro, la cual, según la Comisión linqüística en su infoi-me relativo al proyecto del Sr. Sotos, es la mas excelente de cuantas se han presentado hasta la fecha; y es preciso que nosotros empleemos este método verdaderamente cartesiano para convencer á estos* incrédulos de lo imposible de poderlo conseguir, haciéndoles ver que todo ello no es sino una pura patraña.
Habiendo visto que los sustantivos son trtdos polisílabos acabados en una vocal; que se declinan por los casos nominativo, acusativo, dativo, genitivo y vocativo, añadiendo al fin del nombre para cada caso la sílaba la, le, li, lo, lu, ó haciendola preceder al sustantivo y colocando al fin los artículos al, el, il, ol, ó simplemente las vocales ó, é, í, ó, añadiéndolas k los signos de la declinación, como mas acomode, según sea el nombre propio, apelativo ó común determinado ó indeterminado; que los adjetivos son igualmente polisílabos acabados en n añadiendules una vocal a, e, i, o, u, para declinarlos de un modo análogo á los sustantivos; y que el plural de unos y otros se espresa con una z, puesta al fin de ambos; además que los géneros de los sustantivos, únicos que los tienen, se espresan anteponiendo las sílabas an, en, in, para masculino, femenino y epiceno relativamente, j e\ on, 6 la «, antes de la n, final para los adjetivos sustantivados;
resta h saber que los verbos son polisí- ' labos también, considerados en su radical; ó como dice el autor, modo impersonal, que viene h ser el maQ.or, de los hebreos, y que todos acaban en una r, con una vocal que la precede, sin que altere el significado ó naturaleza del verbo ar, er, ir, or, íw, porque la condición del verbo se espresa con la sílaba, sa para los activos, se para los recíprocos, 5* para los neutros, so para los impersonales, j su para los pasivos, poniendo antes ó después del verbo j con separación cada una de esas sílabas; v. gr; amar verbo activo, ucelar— sa ó sa— ucelar; detenerse, verbo recíproco, agecemer— se ó se— agecemer; descansar, verbo neutro, agecir— si, ó si— agecir; estar en pié, verbo impersonal, agobor— so, ó so— agobor; ser amado, verbo pasivo, ucelar— su ó su— ucelar.
Los modos, en la nueva lengua, son seis: indicativo, condicional, subjuntivo, volitivo, impersonal y gerundio. Para espresar esos seis modos, se adoptan las seis primeras consonantes del alfabeto, cada una por su orden añadida al ñn de la r, característica del verbo, y son las siguientes: indicativo, ucelar— b; condicional, ucelar— c; subjuntivo, ucelar— d; volitivo, ucelar— f; impersonal, ucelar — g; gerundio, ucelar— j. Los tiempos del verbo son tres, á saber: pasado, presente y futuro, este es su orden cronológico y lógico h la vez, y parece que aqui se ha pescado algo de la lengua hebrea; pero vamos adelante. Todos los modos tienen esos tres tiempos, excepto el volitivo, porque significa siempre un acto presente de la voluntad de la primera persona del singular, el que se refiere á un acto futuro de las demás personas ó casos personificados. Cada uno de los tiempos pasados y futuros tienen uno absoluto y tres 6 dos relativos an tenor, simultáneo ó posterior al principal. Las tres vocales a, e, i, colocadas detrás de la cosonante que marca el modo, espresan esos tres tiempos, absoluto pasado, presente y futuro; y ¡las mismas vocales repetidas marcan los tiempos re-
lativos ó interaiedios de cada absoluto; mas la o, marca el pasado indefinido, asi: pasado absoluto, que no depende de otro en el indicativo, ha; relativo anterior, laa; simultáneo, hae; posterior, hai; indefinido, hao. El presente es indivisible y se espresa con la segunda vocal e, asi: le, para el indicativo. El futuro absoluto se espresa con la tercera vocal i, asi: hi; este tiene dos relativos, el anterior, lia; el posterior, hii; la primera vocal i, denota siempre el futuro absoluto; la segunda vocal a sobre la i, el relativo anterior; la segunda vocal i sobre la i, primera, característica de futuro absoluto, indica el relativo posterior del mismo futuro; y sobre estas sílabas 6 bisílabas se les añade las letras personales del singular y plural para formar la conjugación; estas son las siguientes: I, m, n, r, s, t; para la primera persona se emftlea la 1; para la segunda la m; para la tercera \tin: y sirven para el singular; para la primera del plural sii've lá r; para la segunda la s; para la tercera la t; colocandolas al fin • del monosílabo ó bisílabo que indica el modo y tiempo asi: ucelar — l)ál, yo amé; ucelar- &ctm, tu amaste; ucelixfi—lan, aquel amó. Anterior relativo MCQ^Vix—haal, y o había amado; ucelar— &«- am, tu habías amado; ucelar— 6aaw, aquel liabia amado, simultaaco relativo ucelar—&ae?, yo amaba; ucelar— &íiem, tu amabas; ucelar— 6aew, aquel amaba. Posterior relativo ucelar-^&m7, yo habla de amar; ucelar— 6a¿m, tu habías de amar; ucelar— &am, aquel había de amai-. Indefinido ucelar— &aoí, yo he amado; ucelar—&aom, tu has amado; ucelar— &íio», aquel ha amado. Pero esto no basta; es preciso añadir a estas finales del verbo ó al principio de la radical la partícula que espresa la condición del verbo, que son cinco como hemos visto: ucelar — bal— 5a ó 5(í— ucelar— bal yo amé; ucelar—bam— 5a tu amaste; ucelar— ban— sa aquel amó; y por este estilo se aplicarán las otras cuatro, según fuere el verbo recíproco, neutro, impersonal ó pasivo; y con"* esto quedan detallados
los modos, tierq.pos y personas.
La teoría del verbo del Sr. Sotos tiene otra particularidad ú originalidad que abona la preferencia de su sistema de que carecen las demás lenguas, y es que en este el imperativo se subdivide en volitivo general, imperativo, suplicativo, excitativo y permisivo. Esta novedad se distingue por medio de cinco vocales que se ponen entremedio de la característica del modo volitivo y de la letra personal que va al fin, como queda dicho; así: ucelar— /am ama tu, volitivo en general; ucelar — fem ama tu, imperativo; ncelar — fim ama tu, suplicativo; ucelar — fom ama tu, excitativo; ucelar— /«m ama tu, permisivo. Las demás personas se pondrán mas adelante en el prospecto de toda la conjugación. El modo infinitivo, ó como le llama el autor, impersonal, tiene tres tiempos, ga para pretérito, ge para presente, gi para futuro. El participio considerado como adjetivo del nombre verbal ó impersonal tiene los mismos tiempos con el aumento de una n característica de adjetivo, asi: gan, gen, gin, Por último, el gerundio y sus tres tiempos se espresan asi: Ja, je, ji. Aqui tenemos pues, la sencillez, la claridad, la regularidad y orden lógico con que se conjfiga el verbo, y todos se conjugan del mismo modo, que no hay mas que una conjugación con solo agregar aquello que es propio de la condición del verbo activo, recíproco, neutro, impersonal y pasivo.
Conjugación del verbo amar «ceZar, que sú've de tipo para las cinco conjugaciones ó condiciones especiales de los cinco verbos arriba esplicados. MODO INDICATIVO B:
Pasado absoluto ha: primei-a persona 7, ucelar — bal yo amé; á este se le añade la condición del verbo sa, se, si, so, su, asi: bal — sa, bam — sa, ban — sa, bar — sa, bas— sa, bat— sa, para el activo, bal— se, bam— se, ban— se; bar— se, bas— se, bat — se, para el recíproco, bal— si, bam— si, ban— si; bar— si, bas— si, bat— si, para el neutro, bal— su, bam— su, bañen; bar— su, bas— su, bat— su, pai-a el pasivo..
Pasado relativo anterior, baal, baam, baan-
baar, baas, baat.
Pasado relativo simultaneo: bael, baem,
baen, baer, baes, baet.
Pasado relativo posterior, bail, baim, ba-
in, bair, bais, bait.
Pasado indefinido: baol, baom, baon, ba-
or, baos, baot.
Presente es uno solo: bel, bem, ben, ber,
bes, bet.
Futuro absoluto: bil, bim, bin, bir, bis,
bit.
Futuro relativo anterior: bial, biam, bi-
an, biar, bias, biat.
Futuro relativo posterior: biil, biim, bi-
in, biir, biis, biit.
MODO CONDICIONAL C: Pasado ca: primera persona, ucelar — cal yo hubiera amado. Pasado con partículas activas: cal— sa, cam — sa, can — sa, car — sa, cas — sa, cat — sa.
Presente con recíproco general: cal— se, cam— se, can— se, car— se, cas— se, cat —se.
Futuro con verbo neutro: cil— si, cim— si, cin — si, cir — si, cis — si, cit — si.
MODO SUBJUNTIVO D: Pasado absoluto da; piimera persona ucelar—dal—sa.
Pasado absoluto como pasivo: dal— su, dam— su, dan— su, dar— su, das— su, dat — su.
Pasado relativo anterior id: daal— su, daam— su, daan— su, daar— su, daas — su, daat — su.
Pasado relativo simtdtaneo: dael — su,daem —su, daen— su, daer— su, daes — su, daet— su.
Pasado relativo posterior, dail— su, daim su, dain — su, dair — su, dais— su, dait — su. Presente que yo ame: del — sa, dem — sa, den — sa, der — sa, des— sa, det — sa. Futuro que yo amare: dü— sa, dim — sa, din— sa, dir— sa, dis— sa, dit— sa.
MODO VOLITIVO F: Volitivo general: ama tu ucelar fam— sa; aquel fan — sa; nosoh-os far — sa; vosotros fas— sa; aquellos fat— sa: iynperaiivo, fem, fen, fer, fes, fet: suplicativo, fim, fin, fir, fis, fit: escitativo, fom, fon, for, fos.
fbt: permisivo, fum, fun, fur, fus, fut: con la radical y partículas respectivas.
MODO IMPERSONAL G: Pasado: haber amado ucelar— ga— saj^^^csente: amar ucelar— ge— sa; futuro haber de amar ucelar— gi—sa; particíjiio como adjetivo pasado activo: ucelar— gau — sa; reciproco: gan— se; neutro: gan— si', pasivo: gan— sn] presente: ucelar— gen — sa; recíproco: gen— se; neutro: gen — si; pasivo: gen— su; futuro: ucelar— gin—sa; recíproco: gin— se; neutro: gin— si; pasivo: gin— su; con la radical antepuesta como siempre.
MODO GERUNDIO J: Pasado: habiendo amado ucelar— ja; iJresente: amando ucelar— je; futuro: habiendo de amar ucelar— j i; con sa, se, si, so, su.
De lo espuesto hasta aqui aparece claramente que la radical ó el infinitivo del verbo sin partícula alguna, sea cual fuese su terminación en ar, er, ir, ur, ur, por si mismo nada significa con respecto á su condición de ser activo, recíproco, neutro, impersonal o pasivo; lo cual todo depende de la partícula prefija o afija sa, se, si, so, su, que lo caracteriza; y de consiguiente para poder conjugaran verbo conviene saber ante todo que cosa se quiere decir con aquella radical que se emplea para determinada significación so pena de decir un verbo neutro por un activo ó un pasivo por un recíproco; en fin, es preciso haber estudiado primero la filosofia antes que la gramática.
Esta lengua, que podemos llamar originat mas bien que imiversal, dejaría de ser curiosa y aun útil para las ciencias, si sus verbos, nombres y partículas tuvieran alguna significación 6 relación análoga á las ideas que expresan; pero nada de eso se puede colegir en todo ese sistema. La aplicación que se les da á las partículas no nacen de algún principio fundado ni en la naturaleza de las vocales y consonantes, ni de algún verbo que sea la causa de su significación. En ninguna lengua hay ni puede Jiíiber pjas que un verbo, que es
el maqor ó fuente de donde salen todas las partes de la oración: él es el alma del discurso, es la esencia de la proposición, es la expresión del juicio. Sin verbo no hay nada en la lengua, no hay atributo, no hay predicado, no hay proposición; el discurso no vive, el juicio no se formula. Todas y cada una de las partes del discurso no son mas que verbos ó partículas de verbos con la significación de su radical en cualquier parte en que se . hallen, cualquiera que sea su colocación, cualquiera que sea su oficio en la oración. Hasta ahora los filólogos no han comprendido bien la lengua que hablan, ni el carácter ni la esencia de las palabras; para ello se requiere una análisis mas minuciosa de lo que piensan para comprenderla: es preciso analizar la naturaleza de las vocales, la de las consonantes simples, la de las compuestas, como igualmente la de los diptongos; es preciso saber que cosa significa esa articulación para j)odcr formar esa silabas, para formar radicales, para con ellas formar verbos, nombres verbales y partículas análagas á ellos, sin lo cual no hay lógica, no hay filosofia, no hay analogía, no hay gramática, no hay nada.
Los objetos que se hayan de calificar con nombres, que han de ser verbales precisamente todos^ si no queremos anomalías, se han de acomodar á la naturaleza del verbo que los expresa y no á la clasificación científica de las escuelas ó artes cuyo objeto es muy distinto del oficio del lenguage. El lenguage tiene por objeto indicar las acciones y cosas según se hallan en el orden físico y no en el orden lógico. Estas series de clasificaciones lógicas de nada sirven para el fin de la palabra que se emplea para indicar las relaciones físicas que existen en una acción, v. gr: amar, decir, correr, con todo el séquito de sus derivados ó verbales, ya sean nombres, ya sean partículas que entran en la formación de nombres, verbos, tiempos, modos y personas, ora sean conjunciones, preposiciones, adverbios ó interjeciones; pues todo
ese fó-rrago de nombres con que las llaman los gramáticos para indicar ya el oficio, ya el lugar que ocupa en la oración viene á reducirse á que todas ellas son fragmentos do radicales de verbos que se han tomado para hacerles ejercer aquel oficio y simplificar de este modo la expresión, como lo veremos mas adelante al formar el análisis de todas las lenguas.
Por largo tiempo, tanto gramáticos, como filósofos, se han formado del verbo ideas muy erronens. Unos, como Aristóteles, han creido que daba la idea del tiempo. Otros, como Buxtorf, que la daba de la persona unida al tiempo. Otros, como Julio César Scaligero, que expresaba lo que es transitorio en oposición á lo que es permanente. Otros, en fin, que está destinado siempre á representar la acción ó la pasión. Las gramáticas de los pueblos semíticos, en especial, hebreos y árabes, tenian el verbo por fundamento radical, por fuente etimológica de todas las demás palabras, y á la verdad es asi, y los que sienten lo contrario dan á entender que son muy empíricos en materia de idiomas; pero es preciso distinguir en que sentido se toma la palabra verbo; si se toma como verbo en gramática no expresa sino una acción ó pasión ya sea imánente, ya sea transitoria, como ser y querer; que por eso se llama también verbo sustantivo el primero; mas si se toma como radica], prescindiendo de las funciones de la conjugación, en este sentido puede significar y significa realmente una acción ó pasión, un estado ó una calidad inherente á algún objeto; y es lo que se llama nombre verbal sustantivo ó adjetivo; y en este mismo sentido no funciona ya como verbo, sino como nombre; ya no pertenece al modo sino á la declinación; asi de amar viene amor sustantivo; nombre verbal que pertenece á la. declinación amor amoris; el pasivo ó participio pasado y T^vescnte amatiis^ amata, amatiim, adjetivo y á veces sustantivo, V. g: entierra h tu muerto; el par- -iicipio activo de tres tiempos pretérito,
presente y futuro amians, amantis adje, tivo y sustantivo; San Agustín: Da amantem; da desidcrantem, da...peregrinantem; médicans y niédicus, xmscens y pastor; el participio futuro adjetivo y sustantivo amable, lo amable, de lo amable, y asi de los demás. Toda lengua que no tenga estos cuatro modos de formar nombres verbales es anómala, sin lógica y corrupta, y fuera de estos cuatro no hay otros nombres en la lengua, asi tierra, fuego, aire, agua, son todos verbos de arder, secar, lucir, fluir, tomados en sus participios ya activos, ya pasivos, ya neutros. .
Nos queda algo que decir acerca de la nueva nomenclatura con que el Sr. Sotos llama al infinitivo modo impersonal. Dos son los nombres técnicos que se ha pretendido borrar de la gramática, alfabeto sustituido por alefato: infinitivo sustituido por indefinido; y por último llamado impersonal. Del primero dice D. José María García Blanco que es un anacronismo; y del segundo dice el Sr. Sotos Ochando que es tres— mal appélé infinitif ó itidcfinido. Veamos, pues, si la palabra alfabeto es un anacronismo, y si el infinitivo es malísimamente llamado tal. para que se puedan sustituir con los ridículos é insignificantes nombres alefato, indefinido ¿impersonal; asillamado porque no determina las personas, ni el tiempo, ni el modo, es decir, que viene h ser una pum radical ó nombre sustantivo del verbo. ¡ Clásico modo de entender la conjugación! ¿Conque el infinitivo no determina el modo del verbo en un estado independiente de tiempo y persona? Luego no es MODO. Y si no es MODO ¿ porque se pone entre los MODOS ? ¿ Es acaso un modo no modo ? ¿ Es un verbo que no es verbo ? Se dirá que no tiene personas aunque tenga los tres tiempos, pasado, presente y futuro. Bien ¿y que se sigue? ¿Que es indefinido ? No : porque acábame s de difinirle. Y ¿ como le difinimos? MODO INFINITIVO.
Conviene advertir la diferencia que hay entre los dos términos infinitivo é
indefinido; el primero es activo, el segundo pasivo; el primero no define; el segundo no es definido; aquel que no define puede ser wn modo, tal como lo es el infinitivo; pero un modo que no sea definido no puede ser modo; seria lo mismo que una definición indefinida, lo cual implica en los términos. Es mas fácil concebir que el modo indicativo se llame modo indicado; que el imperativo ó volitivo se llame modo imperado ó querido, de lo que se puede comprender como el modo infinitivo puede ser llamado indefinido. Un modo indefinido no es modo alguno; y si no es modo debe desterrarse de la conjugación; pues no será sino una radical ó un nombre que pertenece tanto á la conjugación como á. la declinación según fuere la partícula afija ó prefija que le determine mas á esta que aquella, y como tal seria común á todos los modos con igual indiferencia para prestarse h los nombres, verbos, adverbios, preposiciones, conjunciones é interjeciones de la lengua.
Pero tampoco puede llamarse modo impersonal, como opina el Sr^ Sotos en su Proyecto de lengua universal; pues esb seria no haber leido mas que en el Catón y, como se dice, en el libro de su aldea, para poderse acomodar á una idea tan estravagante. Los infinitivos de todas las lenguas cuando se consideran como verbos tienen todas las personas tácitas ó espresas por medio de los adjetivos y pronombres personales: hízome hablar, haréte ver, mandóle decir: equivalen á hizo que yo hablase, haré que tu veas, mandó que él dijese; en donde se vé que el me, te^ se, le, son acusativos no del verbo hacer, sino del verbo que sigue, hablar, ver, decir, que se halla en rejimen directo; en prueba de lo cual basta recurrir á la lengua khécliua que es la mas filosófica del mundo para convencerse. En esta lengua la característica de acusativo es la partícula ta puesta después del nombre. Ahora bien en esa lengua el verbo amar es munay infinitivo: yo quiero amar, mu-
nayta munani; tu quieres amar, munayta munanqui; el quiere amar, munayta muñan. El participio pasado haber amado es munasqa; liaber amado yo n»unásqaiy; haber amado tu, munasqáyqui; haber amado él, munásqan; puestos en juego de oración; yo quiero haber amado munasqayta munani; quieres haber amado munasqay quita munanqui: quiere haber amado munasqanta muñan. El participio futuro haber de amar es munana; haber de amar yo munánay; haber de amar tu mnnanáyqui; haber de amar el munánan; puestos en juego de oración; yo quisiera haber de amar munanáyta munáyman; tu quisieras haber de amar munanayqujta munayquiman; aquel quisiera haber de amar munanánta munáninan; como so ve aquellos y, yqui, w, que son pronombres posesivos m«o, tuyo, suyo, y que aquí se toman por yo, tu, aquel., van sobre la radical del verbo muña, y sobre ellos la partícula de acusaf-vo; y por consiguiente son todos personales.
Por lo que toca á la permutación de la palabra alfabeto por aquella de aZe/ato, aunque no es este el lugar propio para ocuparnos en ello, debemos decir que es una verdadera estravagancia. Véase nuestra análisis de la escritura hebrea Párrafo 1* DEL ALFABETO HEBREO
Sin embargo diremos también á estos neólogos lo que Platón en Cratylo; Esto de poner nombres como conviene á las cosas, es empresa que pide mucho hombre: Nominum igitur impositio, Hermógenes, haudquaquam levis aut exigua res ehse vidctur, quemadmodum tu arbitrariSf ñeque humilium vulgariumque hominum opus. Ac proinde verum dicit Cratylus cum afirmat, natura rébus nomina existere; nec quemlibet Jiominem nominum este artíficem. (Plato in Cratylo) •
Por último y como de paso tocaremos el nuevo sistema ortográfico del Sr. Sotos al adoptar para su Proyecto de lengua universal veinte trazos de una linea cortados y dispuestos de cinco en cinco en línea horisontal, oblicua, perpendicular é inversa para indicar las veinte le-
tras alfabéticas que adoptó para su sistema tan arbitrario como caprichoso; pues que nada significan dichos signos por ser destinados á indicar unas relaciones no solamente privadas de sentido, sino aun contrarias al verdadero valor y significación física de las letras en su articulación; asi emplea los monosílabos la, le, U, lo, lu, que no tienen origen en su lengua para indicar la declinación de los cincos casos primeros del singular, con una s al fin para el plural. Pregunto yo, ¿ cual es la radical del verbo que califica esa característica de declinación añadida al caso del nombre ? ¿ será lana, lena, lina, lona, lunal Y aquella z del plural ¿ de donde la sacó ? ¿ del francés, vasco, español, portugués ó del hebreo ? si la sacó de otra lengua ya no es original la suya. ¿ No sabe el señor Sotos Ochando que la e y la i en todas las lenguas son una misma vocal? y si la e es un diptongo ai, y la o también au en francés, en castellano, en hebreo y en todas las lenguas ¿ que idea primitiva representan en su sistema ? sabemos que nuestro artículo el, la, lo viene del árabe, y que este lo ha tomado del hebreo en donde se halla su verbo radical en significación de indicar ó demostrar una cosa, que por esto son llamados apelativos, la á de los vascos, el ó, é, tó de los griegos tienen su radical en el hebreo hayaJí ó havah; futí ó est aquello que es, asi en portugués ó home, ó emperador, significa aquel que es hombre, aquel que es emperador, el emperador; pero en la nueva lengua no significa nada por que no tiene raiz, no tiene etmología, y por consiguiente' no tiene tampoco lógica, ni física, ni filosofía.
^ste mismo reparo se le puede aplicar á todas las demás letras empleadas para la composición de aquel sistema La verdadera significación filosófica de las letras para formar la palabra, y la verdadera significación de esta para indicar, ya las acciones, ya los objetos que lleven inherente aquella calidad verbal que son los sustantivos, adjetivos, ó cu-
alquier otra circunstancia análoga, como son los adverbios, preposiciones, conjunciones, interjeciones hasta los artículos, aformativas ó preforaiativas de la palabra en cualquier estado en que se encuentre en el juego de la oración no se puede aplicar á un sistema caprichoso 111 arbitrario, como es aquel del Sr. Sotos Ochando y cualquier otro que de lluevo se invente, como acabamos de verlo con la autoridad de Platón. Los signos de las letras ó la escritura podrá variarse al arbitrio del hombre, pero la significación natural y primitiva de las voces articuladas que forman la palabra es inamovible, y no se puede mudar sin caer en un caos y en una confusión de ideas la mas estravagante; tal que sena preciso invertir todas las relaciones déla naturaleza para acomodarias al propio sistema y al propio capricho. Por tanto un tal lenguage no puede ser filosófico, ni fisiológico por faltarie la base principal que es la significaeion de los elementos primitivos con los cuales se ha de construir cualquier lengua.
Algunos filólogos buscando la verdadera significación de las letras, persuadidos de que el alfabeto hebreo era el mas antiguo, el mas perfecto y mas filosófico de cuantos haya habido hasta hoy buscaron en este la significación primitiva de los elementos del lenguage; pero en vez de fundar sus estudios j observaciones sobre la naturaleza de las letras, apelaron á los geroglíficos palográficos de la escritura, y á la idea simbólica de la palabra con que se llama cada letra en el alfabeto hebreo; y tan luego echaron de ver en las letras y en el nombre de eUas no solo los distinctos movimientos orgánicos que egecutaban los hebreos al hablar, sino también los objetos é ideas mas respectares, como ellos dicen, gefe, casa, camello, puerta etc. como símbolos de la creación, de la existencia, de la propiedad, de la justicia ó seguridad, del amor, de la sociedad, y en fin, los principios fundamentales del orden social, adminisü-ativo y económico; las ideas primordiales ó univer-
sales de todo hombi'ej de loda familia ó pueblo, la orden ó progresión gradual á que stí sujeta cuanto existe desde su creación, que es la idea simbolizada en la primera letra, hasta á la muerte, que Gs leí última; el principio y fin de todas las cosas*
Esta es la patraña que forjaron los racionalistas con sus símbolos ideológicos del nombre de las letras, y desde luego les I pareció ver los cuernos del buey en la primera letra alef que significa gefe ó buey manso que tira del arado; una casa ó un dosel por no decir una cabana en la bait; un camello que se levanta en el ghimel; un marco ó el claro de una puerta eu dalet; un anzuelo en van; en la he no pudieron ver el amor que significa esa letra; vieron una maza en el sain; un cuadrúpedo de perfil en hait; un aguijón en lamed} pero el agua en maim ó mem, y el aumento en nun tampoco pudieron verlos; si bien vieron en el tau la señal de la cruz que para ellos era símbolo de muerte.
No negamos que las letras puedan tener alguna analogía vcon los nombres que las caracterizan, pues que siendo iniciales en dichos nombres , alguna semejanza les debe corresponder con el signado de la palabra, asi la radical taua que en khéchua y aymará significa cuatro^ en hebreo significa señalar y hecho nombre el tau significa señal; en griego es el artículo neutro como en inglés to be; to have; los que no saben firmar hacen la señal de la cruz en testimonio de verdad porque en la cruz murió Jesu-cristo y para los hebreos y otras naciones la cruz era el símbolo de la muerte como para los cristianos es el símbolo de la vida; t>ero la letra a no es un buey, la b no es una casa, la g no es un camello y la ¿ no es la muerte para que siempre lleve consigo este carácter ó símbolo, como debería llevarle si este fuera su destino. Digo m^as: la letra T que en el orden natural significa Cernía no puede ser símbolo de la muerte que es la separación del alma del cu-
erpo con el cual oslaba unida. Luego esta significación es opuesta, como seria la a, que significa extensión, ó la r, que significa división. No consideremos pijes los elementos del l.engilage con las x>alabras ya formadas, por que seria lo mismo que tomar por elementos de la aritmética un número ya compuesto, una cantidad ya determinada, lo cual no puede ser.
Hagamos una breve aplicación de lo dicho hasta aqui sobre la ideología de las letras alfabéticas en sentido simbólico, y se verá cuan absurda és aquella teoría. El Dr. D. Antonio M. García Blanco en la 5 f p. de su Diqduq ó Análisis filosófico de la escritura y lengua hebrea pag. 72. cayó también en la ridiculez de dar tales esplicaciones á las letras del alfabeto hebraico, juntamente con el nuevo título de alefato para no incurrir, como diee, ^n un anacronismo; y hubiera sido mejor para el confesar su ignorancia, que no hacerse ridículo con tal estravagancia. Queriendo, pues, dar unas claves para la traducción del hebreo, pone como primera clave gene- . ral para entender y traducir un escrito hebreo el examen ideológico de sus elementos diciendo: « La significación ideológica de las letras hebreas queda consignada en la primera parte de este Diqduq; el haberse abandonado el sistema radicalisticQ de Loescher para la investigación de la propiedad hebraica y no sernos todos los signos igualmente conocidos %n cuanto á su valor ideológico, nos impide el generalizar esta primera clave cuanto desearíamos y fuera ella susceptible; no obstante u.na observación reiterada en infinidad de palabras, nos da derecho por lo menos á sospechar que la significación de las voces hebreas fué en sus tiempos el resultado del complejo de los signos 6 letras que las componían radicalmente y de los incrementos, iniciales ó finales que se les unier(m; asi vemos que la palabra ab padre ó sea gefe de casa; ben hijo ó casa aumentada; aiin madre ó gefe de ministerio; ah hermano ó gefe de violencia (con alusión á la muerte violenta que
dio el primer Iieniíano a su hermano Abel). » i Que disparate ! ¡ Que alusión !
Cualquiera puede conocer por tan corta muestra cuan estravagante sea dicha ideología simbólica; pues en este concepto, Cain seria hermano de Abel, pero Abel no seria hermano de Cain porque no le mató también, pues según esta ideología la palabra hermano debia significar matador ó gefe de violencia; y si Cain no mataba á Ah&l no hubiera sido su hermano, ni hubiera tampoco existido tal palabra hasta que no hubiera hecho alguna muerte. Pero vamos adelante; prosigue el mismo autor; «cah virilidad ó pura violencia; aid vapor ó primera potencia segura; jom dia ó poderosa unión; lail noche ó estimulo poderoso de otro estimulo; ?>w/7t movimiento ó ministerio unido á la necesidad; mot morir o ministerio unido al fin; » En seguida pasa á analizar los verbos con igual ideologismo: « hanae edificar ó tener afecto de hijo ó de casa aumentada Ó de aumentar casa ó de propagar la existencia; abae amar ó tener afecto de padre, de gefe de casa, ó de principio de existencia; y otros innumerables, en que su significado puede obtenerse perfectamente, mediante la combinación ideológica que dan sus elementos. »
Por este estilo va analisando el autor palabras compuestas ó aumentadas con incremento inicial, final é intermedio ó con todos ellos juntamente; y dice que: « uniendo k la idea fundamentaJ de sus radicales la accesoria de la servil ó serviles que ss le agregan, no puede menos de resultar la significación exacta de la palabra, sea nombre, verbo ó partícula. » Por último nos remite á la 0- bra de Loescher JDe causis linguce sanctce, y al Arcanmn formarum nominum hoshraiconim de Simonis.
Ya que hemos empezado hablar de la significación ideológica de las letras hebreas, y por consiguiente de todas las lenguas, para que no se diga que hemos pasado por alto de otras muy filosóficas significaciones que pueden sacarse por medio de esa combinación tan pon-"
derada, volvamos al mismo autor, {íom. 1 J pag. 201. ) el cual refiriéndose k la formación del nombre propio dice lo siguiente: « Puede decirse, que el único nombre propio,qne debe reconocerse en hebreo es el inefable., el siempre venerando, el dulce sin par, sonoro y enérgico JRO WAH.¡ cuyo origen divino no impide que se analise su peculiar estructura, su procedencia gramatical y la genuina pronunciación que le corresponde. Por lo que respecta á su formación es hebraica pura, á saber, scheva en 1» servil emantica i, con que empieza; de foi-ma qautail ó qautal, que por recaer en vei'bo lamed-he-se reduce á qamez su terminación, para que descance con mas comodidad la quiescible e, es claramente primaria de hayah ó havah ser^ el supremo ser: su forma aumentada con el iod símbolo del poder; y si se analisan sus letras radicales y la emantica que se les junta según la ideología Loescheriana, que mas bien debíamos decir hebraica (cada loco con su tema), se hallarán las ideas mas confonnes k la Divinidad, consignadas en los elementosque constituyen su principal nombre, sa nombre propio. Poder, amoTy unión y arnor, son las ideas que claramente simbolizan los elementos del nombre Jeve. » Y aqui el espíritu ideológico, simbólico, loescheriano del autor no puede ya contenerse por el grande hallazgo y esclama: «El poder amoroso unido amorosamente; el poderoso amor que estrecha afectuosamente; el poderoso amor íntimo del amor; el amorosísimo poder de la imidad; el centro de unión á que todas las criaturas tienen una poderosísima é irresistible tendencia; tal es la definición que nos da de la divinidad su propio nombre.» ¡ Que barbaridad ! ¡ Que alucinación !
No se podrá,n quejar justamente los simbológicós de que vayamos escasos en presentar con todo su esplendor y brillo su nueva ideología de las letras hebraicas, pues que hemos u^ado los mismos egemplos que ellos nos han ofrecido á la consideración; y asi cuando se lleven
el chasco de liaber tomado á san Podro por un alemán solo porque lleva barba y bigotes deberán imputarlo ú su poca consideración; mas antes de confutar su eslra vagante sistema vamos é esclarecer ia significación y origen del nombre tetrágrama que se dice propio de Dios.
Benedicto Blancuccio en sus Ynstituiiones in linguam sanctam. § Be nomine in genere, pag. d9.se. libra de toda cuestión con decir: 2 ? « Nota, quod nómen proprium Dei, { quod est Jehová Jeve, quod scribitur non profertur), virorum, úrbium, regiónum, terrárum, montium, fluviorum et solitúdinum, non habet plurale, nec variatur in regimine genitivi, nec praeponitur ei he demonstrativa sive emphjática, caret affixo et número pluj-aii: nonpossunt ex lilis verba forman; nec vegunt post se genitivum. » Pero lo que tiene de bueno Blancuccio, y que no quiso seguir Garcia Blanco, es que aquel admite, como es regular, que todos los nombres son derivados de los verbos: « falluntur ( pace eorum • dixerim ) quídam asserentes, quod hoc nomen rei non derive tur k verbo, vel quod verbum dei'ivetur ab ipso; patet ex ténébra unde obtenébrare, et tamen ténebra est nómen i'ci. » Y concluye con la regla de Elias Levites: quod liceat derivare áverbisquodcumqne nómen etiamsiiu scripturis non inveniatur. Con esta confesión tenemos bastante para confirmar nuestra doctrina de la derivación del nombre Jeve de su propia radical havah esse vel fuit.
Eduardo Slaughter S. J. en su gramatica hebraica impresa en París 1857. pag. 88. Dice que; «Jeve nombre de Dios significa el mismo ser, cuya radical es liavah fuit. Es verdaderamente inefable porque se ignora su verdadera pronunciación, supuesto que los hebreos, por respeto, se abstuvieron por mucho tiempo de pronunciarle, y en su lugar pronunciaban el otro nombre mas común Adonai, y da de ello la razón gramatical fundada en los puntos que no son propios de aquel, sino de este y cuando viene en concurso con aquel lleva los puntos del otro nombre Eloliim, en cu-
3'0 caso para no leer Adoni Adonai, se lee Adonai Eiohim; y los que lécn Jehová deberían en este caso leer Jeavi., lo cual es absurdo porque ni á la i ni á la e competen el segol-scheva y el descanso en hireq. Por tanto, dice, es un error leer Jehová: si por conjetura tuviera que determinar la verdadera pronunciación de ese nombre, diria que se ha de leer Jahvéh fundándome en que otros nombres propios de esta forma coinciden con la tercera ¡persona singular del futuro en Kal, y el mismo Dios, Éxodo 3.v. 14, pone su nombre diciendo: aihyeh, que es la primera persona del futuro Kal tomado de la radical hai/ah fuit. •» De modo que este autor opina que los nombres verbales vienen de la radical del verbo, pero no siempre del infinitivo; pues supone derivado del futuro el nombre tetrágrama é inefable de Dios, en lo cual anda errado.
Veamos lo que dice Juan Buxtói'fio en su Lexicón hcehráicum et caldáicum; pag. 156. V. havah, fuit: participio: hoveh, futurus, est, vel superest. Et cum a loco e ex forma caldáica ihúa, erit; plañe irregulariter, jahv¿'a;íahn': tehvéh erit, et in a tehvia sit. En seguida pone el nombre Jeve, nómen Dei proprium, ut tradit Aben-Esra, ípsum ab essentia sua denóminans quod dicitur ens, existens; existens ab aeterno et in aeternum. Ynterpres ejus fidus est divus Yohannes: jpaa; á qui est, qui crat, et qui venturus est. El Rabino Bechai in Exodum. fol. 65. columna 4. confunde los tres tiempos de este participio con el futuro, diciendo: Etiam in nomine appropriato (Jeve) comprehenduntur tria ista témpora (como habia dicho de la primera persona del futuro aihyeh)^ ut notum est ómnibus. Según la doctrina de Bechai tanto vale la primera persona del futuro en boca de Dios y la tercera en la nuestra, como el . nombre propio Jehovah; lo cual es un absurdo. Es verdad que los hebreos y los kéchuas usan con frecuencia de un tiempo por otro, lo cual en hebreo se designa por el van conversivo; pero le usan cómo verbo en
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la oración y no como nombre apelativo, ni mucho menos como nombre propio: este no tiene plural, y el apelativo lo tiene; además el benoni ó participio presente, es decir, de tres tiempos, tiene el vau formativo después de la primera radical sin la emkntica característica del futuro ni del pretérito; al contrario el pretérito y el futuro nunca pueden hacerse sin aquella. El maqaur, el benoni y el payul pueden ser verbos y nombres al mismo tiempo sin ninguna variación en su forma; los tiempos pasado y futuro siempre son verbos y nunca nombres, ejemplo Jauram, Jausafat Jausaip son participios verbales y nombres participiales apelativos y propios á la vez: lo cual no puede hacerse con los demás tiempos, del verbo.
El error de unos y otros procede de haber confundido el jod preformativo del nombre propio con el jod de tercera persona del futuro, y haber creido que por ser verbo lamed-he la quiescente no podia descansar en hireq ni en zere sino en phatah, no advirtiendo que la segunda sílaba del benoni es precisamente zere compuesto del diptongo ai y la primera otro diptongí^ aii quedando las ce primera y tercera radicales del todo mudas por ser consonantes y no vocales. Y asi el verdadero nombre de Dios tal y cual debe ser escrito y pronunciado á la francesa es Jeauvaie lee Jovée^ y no sale de la tercera persona del futuro, como dice Slaughter, ni es Jihvéh o Jahvéh^ ni es -el Jhoiuah de García Blanco ni el Jehová 6 Jehaví de Pedro Galatino que fué el primero que le tradujo según el original y no por dominus como se acostumbraba- Este es pues el Jupi-ter de la mitología mudada la V en p, y la e tercera radical mudada en i por eufonía como sucede casi siempre con los defectivos lamedhe, asi en francés ouvi que es el mismo participio benoni hebreo en vez de ouvée como debería ser con el artículo teuto-latino ter y el jod formativo de nombres; (el SE VE ó HEBE de Pla-
tón, que es el maqor absoluto del ver-> | bo ser hebreo, es el esse abstracto ó el ser por excelencia;) eséljau ójavan de los griegos; y por último el Jovis ó Griove de los italianos mudada la J en G como suele hacerse v. gr: jocus gíuoco, juvenis giovane, Johannes gior anni, judeiis giudeo; y asi de JÓ VE extinguidas las ee radicales y quedando solo el rail de Eue con el Jod pre^ formativo y las dos mociones del benoni ate— ai lee o—e se formó GIOVE. En khéchua y aymará hay una interjecion que sirve solo para vocativo que se usa sola también sin nombre, y significa Señor, como se acostumbra en castellano y en latín domine; esta palabra es yau, en khéchua y aymará no tiene verbo ni nombre que le corresponda, como suele en todas las demás palabras; luego es hebrea. En vasco Señor se dice jahe 6 jave, con la carcterístíca de apelativo a dice jabea, javeá el Señor; á este se le agrega otra partícula hebrea aun lee on, que significa hiicno en vasco, y en hebreo substancia, y da el compuesto jave— aun— á lee jauná, que significa Señor o dueño— bue-r no— el, el buen dueño: on ó aun significa tanto en vasco como en hebreo ente, el óntos de los griegos Jauná significa el dueño que posee; y con este nombre llaman á Dios. En la escuara ó lengua vascongada jabe ó javo es el participio activo ó presente del verbo jahctea dominar, tener dominio ó señorío, jabean dominado pasivo, jabego participio futuro ó gerundio en rus del latín; luego los nombres propios se sacan del infinitivo y no de otros modos y tiempos. El apelativo se forma del mismo modo, V. gr; guisa forma, del verbo guisar, que es vasco— castellano y en italiano es adverbio á guisa, á manera ó modo y forma, compuesto con om de que hablamos arriba que significa bueno ó ente dice guisona la forma buena, y con este nombre se apellida el hombre por su bur ena compostura ó forma natm-al.
Mas adelante probaremos que todos los verbos, nombres, adverbios, partículas
y demás partes de la oración de todas las lenguas provienen todas, sin escepcion, de alguna radical hebrea, que es la verdadera lengua madre y universal que las ha engendrado ú todas ellas; ])or ahora nos contentamos con hablar tan solo del nombre en general y decimos que este bo puede salir sino del infinitivo con sus participios, pues que el nombre es una palabra que espresa la acción, pasión ó estado de una cosa en abstracto ó en concreto con alguna cosa, lugar, tiempo, instrumento y modo de ser. Por razón de su origen todas las palabras salen de algún verbo conocido ó por conocer y no hay nombre verdadero que no sea verbal, contra la escuela radicalística ó Loescheriana que apelan á la ideología simbólica y á la anomatopeya. La dificultad que algunos encuentran en hallar la verdatlera radical del nombre, es decir, el verbo de donde sale, es pura ignorancia humana, y efecto de su sistema ideológico el mas estravagante y que nada tiene que ver con la formación del leuguage; y asi todos los nombres son derivados del verbo, y no viceversa. Esta derivación será primaria en hebreo cuando salen inmediatamente de la forma Jiol que es la mas simple, y secundaria si de alguna de las otras formas compuestas; mas el nombre será simple ó compuesto según fque se forme de una sola radical ó de varias juntamente; pues que en hebreo, como en todas lac lenguas hay ciertos nombres ya propios ya apelativos con sus subdivisiones que se componen de puras partículas radicales de varios verbos como Yimmanuail con nosotros Dios, las cuales conservan siempre su primitiva significación en cualquier parte que se hallen.
Han, pues, errado torpemente aquellos gramáticos que han derivado la formación del nombre verbal del solo maqaur ó fuente del verbo, y mucho mas aquellos que la han derivado de la tercera persona del pretérito ó del futuro. Los nombres verbales que se derivan del presente infinitivo espresan la acción ó pasi-
ón de un modo abstracto como de amar el amor i)orque no se refieren á tiempo, ni á persona o cosa alguna; y de aqui vienen sus adjetivos amoroso abundancia de amor. Al infinitivo pertenece lección ó lectura, meditación, locución, pronunciación y otros semejantes porque espresan la acción de leer, meditar, hablar, pronunciar; y asi de los demás, en abstracto. Los participios del verbo son tres pasado, presente y futuro; el pasado ó pasivo espresa dos tiempos pasado y presente, como amado; el participio presente ó benoni sirve para los tres tiempos pasado, presente y futuro, es decir, que indica una cualidad actual 6 habitual en el sugeto sin determinar el tiempo, como amante, oyente, y significa el que oyó, el que oye y el que oirá; el participio futuro sirve para la acción 6 pasión futura solamente como amatúrus y amandiis ó amabilis, cosa que se ha, ó puede, ó debe ser amada. Pero como el hebreo no tiene mas que dos participios el henoni y el j)ayid que es pasivo, por esto todos los nombres activos ó neutros se han de sacar por el benoni fuera de aquellos que pertenecen al inaqor, como queda dicho; y los pasivos, pasados y futuros por el payul ó niphal, puyal y hophal, esto es, todos los nombres parricipiales . hebreos pueden traducirse en pasiva por los acabados en able, eble ó ible siempre que recaigan en verbos que la tengan o ado^ ido de los reflexivos é intransitivos, como laudable, ó alabado ; estable, ó estado ; y en esta parte, con permiso de los filohebreos, itecimos que la lengua khéchua es • mas explícita, mas regular que la hebrea ; pues ella tiene sunombre verbal infinitivo munay amar y el amor ; munasqa ser amado y el amado-; tnunac el que ama y el amigo ó Q.m.ante ymunana para amar y amable, con solo la diferencia del régimen tanto como verbo, según lo esplicamos arriba, cuanto como nombre verbal ; pues que recibe los pronombres propios, personales y aun los artículos de la declinación en ambos casos. Por tanto el infinitivo en una lengua íilosófica debe
indicar la acción y el nombro A-erbal en abstracto; el participio pasivo solo el objeto pasivo de pretérito y presente en concreto, cuando se usa como nombre verbal ; el participio activo ó benoni la persona ó cosa agente en los tres tiempos ; y el participio futuro los puros futuros actu vel potentia, que son las causas instrumentales de la acción, como seria la voluntad para querer.
Lo que hemos dicho hasta aqui del inünitivo debe entendei-se de su estado puro y prieto ; pero si se le agregan á este algunas partículas ó nombres que formen sentido con él, en tal caso vendría a ser un vei'dadero gerundio como en latín tempus amandi tiempo de amar; locus scribendi lugar de escribir, y en este sentido la khéchua tiene también su gerundio que se declina por aposición como en inglés sin artículo de genitivo, pues basta que haya dos nombres seguidos para que el primero sea genitivo, y asi dice: paray— pacha lugar ó tiempo de llover; y de esta manera se pueden formar nombres como en hebreo y en árabe, los cuales dejan de ser simples tan luego que reciben otro nombre ó partícula para su formación ; asi en árabe de la radical nassara aj'udar, hace nassavon ayudamiento que es infinitivo; manssaron tiempo ó lugar de ayudar; y con el min hebreo hace los instrumentos, asi de barada liinai*, mibradon liiía; de fátaha abrir, miftalion \\q.\g: es pues un circumloquio que equivale k estas espresiones: aquello de ayudar; aquello que lima; aquello que abre; y asi siempre vienen a reducirse al infinitivo, al gerundio y al participio; luego los nombres no se pueden sacar sino del infinitivo y de los participios según fuere su naturaleza.
Para mayor abundamiento vamos á analizar la palabra Jei'C, la que dijimos no puede ser derivada del maqor havah, havaih, havaiih, que son las tres formas que se le dañen Kal y que para la eufonía pueden también usarse en la tercera persona, del pretérito aun cuando sea conversivo de futuro, porque la significación puramente verbal no conviene al
nombre verdadero en lo tocante k la construcion gramatical, y por consiguiente tampoco puede aplicarse á la tercera persona del futuro, aunque sea conversivo de pretérito por la misma razón, porque en primer caso significaría aquel fué y en el segundo aquel será. ííi uno ni otro sentido son aplicables á Dios como nombre propio, porque Dios es eterno ni tampoco puede proceder de primera persona como nombre propio aihvaih; pues de otra manera los hebreos nunca podrían hablar en primera ó tercei-a persona sin nombrar esplicitamente el nombre inefable para ellos so pena de muerte; y sin embargo los hebreos nunca se han hecho escrúpulo de esto. Es verdad que el futuro admite la forma 2)oycl en muchos verbos, pero la cai'ateristica de futuro, que en tercera singular es JoíZ, tiene solo el oficio de indicar la persona y el tiempo; mas no el objeto, lo cual es solo propio del participio, como lo indica su mismo nombre; pues que él es el único que concreta la significación verbal k una cosa (individuo) pam nombrarla. Ni tampoco puede salir del wíoqor. que da el nombre verbal en abstracto, 3' espresa el ser í>ctu tcI potentia; pues que el nombre propio no significa la ac- , cíon ó pasión en abstracto sino en concreto y cuando decimos el ser supremo, el amor infinito y otras espresiones por el estilo, aunque Dios es todo ello, no por esto entendemos que aquellos sean nombres propios de la divinidad, k no ser que se resuelvan por el participio, el que es sobre todas las cosas, el que ama infinitamente; y así debe salir precisamente de un participio, á no ser que digamos que el ipsum esse^ el ipse atnor, la ij)sa virtus son entes reales y no entes de razón, lo cual es falso; véase el discurso preliminar en donde tratamos de las ideas abstractas.
Ya hemos dicho que el participio activo ó presente sirve para los nombres activos y neutros o intransitivos, y que es de tres tiempos pasado, presente y futuro, á diferencia del infinitivo que significa el ser o acción indefinida v. gr: cay eu khé-
chua sifjniíica ser, munay amar y el amor, el participio pasado significa el pasivo v. gr: casqa sido ó estado y haber sido ; ahora bieu cae significa ens vcl existens, estante, ó el que era, el que es, y el que será; munac el que antiaba, el que ama y que amará; este también se distingue del participio futuro eana el que será, ó á de ser, ó debe ser, ó para ser, ó puede ser, o conviene que sea, ó estable. Esto supuesto todo el mundo sabe que para formar un participio activo ó benoni en hebreo después de la primera silaba radical y no después de la primera letra, se ingiere un vau formativo del benoni, el cual en la escritura muchas veces no parece, pero se incluye en el vauhólem ; este vau junto con la a de la primera silaba radical de todas las palabras hebreas dauu diptongo francés au que se pronuncia o, v. gr: dabar fluir en el benoni dauhair lee doler; mas es también cierto que para el benoni se usa la segunda forma que es otro diptongo francés ai que se pronuncia é V. gr; dauhair lee dóber; gaunaib jFur vel furans lee goneb; rauphaia lee rophéh médicus vel médicans: luego haciendo lo mismo con el verbo sustantivo en el benoni de la radical del verbo havah^ se forma Jmuvaih lee hoveh; siendo verbo doble quiescente pe-he y lamed-he, las dos éé inicial y final quedan mudas; la primera como embebida en el tritongo francés eau que suena o, y la segunda siempre muda post zere; este participio que es el oíwi afirmativo de los franceses significa el que es, ó ente ó estante y con n paragógica es el ontos griego: luego prefijándole la letra jod carateristica de nombre propio, como lo es también de patronímicos y de plural, cuando se pone al fln de la palabra, aunque no siempre necesaria para el primer significado, nos dá la verdadera escritura, que es la francesa, y la genuina pronunciación del nombre tetragrammaton é inefable Jeaiivaie léase en francés Jovéh.
Parece que con lo espuesto hayamos esplicado suficientemente la naturaleza
del verbo y de los nombres verbales, y que lo dicho será suficiente para con^ vencer k los neológicos de que sus sistemas no van muy. bien de acuerdo con la filosofia, ni con la razón; pero no es nuestro intento censurar ii aquellos que opinan diversamente acerca de la diferente pronunciación del nombre Jovch^ porque no ignoramos que el hebreo tic ne muchas voces que pueden derivarse de varias formas sin perder su mérito, asi eremos que son verdaderos participios benoni tatiar lee toar; hacam sapiens; rahman mis»íricors ; pahdan timidus ; zadiq justus; baria sanus; y david qne es nombre propio acaba también en i: solo queremos advertir que para hacer bien la aplicación de los nombres á los objetos se debe observar que si se quiere denotar la acción ó calidad del verbo en abstracto se debe emplear el maqor ó infinito; y si la significación es en concreto como calidad habitual inherente, ya sea real en la cosa^ ya sea apropiada,- se debe usar del participio, por lo cual no está bien aplicado el nombre revolver y mucho menos lo seria si se dijese revuelta k una arma que gira sobre su eje, mas deberla decirse roldana ó rodante, esto es, cosa de girar ó que gira.
La pronunciación de muchas palabras con el tiempo, y mucho mas cuando pasan de una lengua á otra se altera muy fácilmente así en hebreo ausain lee ozen es la oreja en participio benoni como acabamos de indicar, y sin embargo de aqui viene la palabra latina asina; que pierde el vau formativo de payul azuna que es pasivo y significa orejudo; pera se debe advertir que los griegos en vez del vau ponían la y griega que pronunciaban como la u francesa, y de aqui ha venido que los latinos que no podían pronunciar la y griega la hayan sostituida por la i vocal, y en vez de escribir azuna han escrito asina; lo mismo que decimos pan ázimo, físico, que debía decirse azumo, fásico, psuquico etc. Pasemos ahora á hablar de las demás partes de la oración y de las partículas que
también provienen dcí vürbo, y todas ellas no son mas que verbos, piíes, como dice el adagio; del cuero han de salir las correas.
Vamos á entrar en el Laberinto de Creta; la materia de que vamos á tratar es muy complicada, es el Scyla y el Carybdis en que han naufragado todos los filósofos hasta nuestros dias, y ¿seremos mas afortunados nosotros? Sí; y . vamos á surcar este mar tempestuoso; vamos á desenmarañar esta madeja; vamos á desatar este nudo gordiano: vamos á resolver el problema hasta ahora indisoluble de cual fué primero ¿el huevo ó la gallina? ¿el carbónico ó el carbón? vamos, en fin, á salir del laberinto con toda felicidad mediante el hilo que nos sirve de guia en nuestro camino y el faro de la verdad.
Damos por supuestos los elementos de la escritura y lengua que en hebreo son veinte y dos consonantes, cuya figura, análisis y significación daremos mas adelante, todos sonoros, armoniosos y razonados; y asi desde luego pasamos á la foimacion de la sílaba o de la palabra de donde procede la etimología y analogía del idioma. La palabra, en hebreo, como en todas las lenguas; es un sonido articulado, proferido por el hombre con intención de significar al- ^ guna cosa; mas claro, es la sílaba o sílabas que formando actual ó virtualmente grupos de signos radicales, que en hebreo son tres, con incremento de serviles unas veces y otras sin él, ora antepuesto k las radicales, ora pospuesto á ellas, sirven para espresar una idea guardando la mas estricta analogía entre sus factores y su significado; y la unión bien ordenada de estas palabras forma el discurso ó la oración. Los maestros árabes definen así el discurso : tina dicción compuesta de significación perfecta por la imposición; es decir, por la imion de una palabra con otra, y que nosotros llamamos sintaxis ó construcion. Esta definición tan antigua como la gramática árabe, que remonta al siglo VIL comprendé las ocho ó nueve
partes del discurso que se esplícan efj otras gramáticas.
Por la definición que hemos dado se deja entrever la inmensa riqueza de 'a lengua hebrea, que es la madre de todas las otras, y la suma facilidad de llegar á poseer tan vasto caudal de raices. Estas en su principio no bajarían del número de 10,000; puesto que 22 elementos en grupos de á tres dan 10,648 combinaciones, de las cuales aunque se descartaran las 648 como dyras, 'cacofónicas y difíciles, siempre era lengua que contaba las raices por miles, los verbos por millones y las palabras sin cuento; pues de cada raíz salían diez y ocho formas 6 especies distintas de conjugación, que equivalian á otros tantos verbos ó frases diferentes, y de cada conjugación una multitud de nombres y partículas tal, que la imaginación se abisma al comtemplav el inmenso cúmulo de palabras que formaban el idioma hebreo; pues que de este solo han dimanado todos los que se conocen en el mimdo como veremos mas adelante.
En todas las lenguas no hay mas que un verbo que es la radical ■, pero esta se divide en hebreo y árabe como en Khéchua y aymara en tres clases gne son verbos, nombres y partículas, y con ellas se espresa del modo mas terminante cuanto otras lenguas han consignado en sus artículos ó declinación, nombres, pronoubres, verbos, adverbios participios, preposiciones, ínterjecíones y conjunciones. Los primeros gramáticos árabes, que también eran grandes filósofos, partiendo sintéticamente de los principios, que ya indicamos, dijeron lo mismo en sus gramáticas, á saber, que las partes esenciales del discurso son txes-nomhre, verlo y particida significativa; comprendiendo bajo del nombre el substantivo, el adjetivo, el pronombre y los dos participios activo y pasivo cuando no significan acción actual, sino habitual ó diré mejor, cuando son nombres, como lo son también los del infinitivo abstracto, del cual ya homos hablado; bajo del verbo comprcndien-
ún igualmente los jmi'licipios cuando signiíicnn acción ó pasión actual ó Iransitoria; y bajo de In parücula significativa tudas las demás partes indeclinables del discurso, incluso el artículo, que en árabe es indeclinable. En efecto, si se miran las cosas sin preocupación, ni pasión ¿que es el artículo griego, que son los pronombres y participios griegos y latinos mas que nombres, como en todas las lenguas? ¿Que son adverbios, preposiciones, iuterjeciones y conjunciones de todas las lenguas sino unos pedacitos ó partículos de nombres ó verbos, que destruidos ó desusados dejaron sus vestigios en ellas? La causa, pues, de haberse hecho la separación de diclias partículas del nombre ó del verbo ha sido únicamente la circunstancia de tener régimen en la declinación en las lenguas que la tienen.
Para no andar vagueando por un mund* desconocido tomamos por base de nuestras observaciones el verbo hebreo, y como por concomitancia el árabe y Khéchua, sin dejar por esto de tocar el de otras lenguas siempre que nos sea útil para iUistrar mas nuestra cansa; mas antes de emprender el camino nos conviene resolver un punto muy interesante en filología, y muy controvertido por los gramáticos y filósofos, á saber, ¿cual es primero en el orden de las ideas el nombre ó el verbo? Alting, Schulten, Robertson en sus gramáticas» y Loescher en su sistema y teoría: de causis linguce hchraicce; pretende demostrar con muchos otros gramáticos asi orientales como occidentales que el primero á presentarse á nuestra mente es el nombre substantivo en el cual comprende después el pronombre y el adjetivo, y asegura que lejos de salir tanto el nombré como las partículas del verbo, este al contrario sale de algún nombre cuyas dos ó tres radicales dan idea de la significación que le conviene, mediante su valor ideológico del que ya hicimos mención arriba.
Éste sistema seguido con poco fruto por alguno's, se abandonó del todo, luego que Sclniltens en su obra: Origines liehrcea linguce; demostró que la propiedad de las palabras hebreas solo puede obtenerse del cotejo que se haga £ntre ellas y las demás lenguas coetáneas caldea, fenicia, siriaca, árabe y demás orientales. Al contrario el mayor número de las gramáticas árabes y hebreas modernas empiezan á tratar del verbo siguiendo la opinión de la célebre escuela Kuí'ítica, que sostiene contra la l'osranitica que el verbo debe obtener el primer lugar en el discurso, por que de él como una fuente dimanan todas las demás partes; y en este sentido el verbo es la palabra por antonomasia verhiim, porque contiene la raiz ó fuente de donde salen todos los nombres y todas las partículas de la lengua: de manera que el verbo en el infinitivo es el nombre substantivo verbal abstracto, y sus participios dan todos los demás nombres concretos activos, pasivos y neutros, ya sean substantivos, ya sean solo adjetivos, porque siempre conservan la radical del verbo; mas si en alguna lengua se hallase algún nombre que no proceda de ima radical verbal conocida, es señal evidente de que aquel nombre no es propio de aquella lengua, ó que su verbo ha sido reemplazado por otro, quedando por el mismo hecho desusado y aun perdido. Esto quedará muy bien probado cuando hagamos ver que todas las lenguas proceden de la muy reverenda madre hebrea.
Supuesta, pues, la anterioridad del verbo á todas las demás partes de la oración, procede preguntar ¿entte tan^ tos millares de verbos cual es el primero á presentarse en el orden ideal? Aquí todos convienen unánimente y de consuno en responder que ningún otro tiene esta prerogativa fuera del verbo ser^ dicho por antonomasia verbo substantivo ó substancial y de primera necesidad en el discurso, sea cual fuere su uso en la lengua; porque á la
verdad, solo por medio de este podemos foi'mar los juicios, ya sean afirmativos, ya sean negativos de las cosas que pasan^ dentro de nuestra mente, de las cosas que existen fuera de nosotros ¡y de las cualidades de ellas; bastando él solo para suplir todos los demás, pues que lo llevan incorporado y embebido en si mismos. En efecto, cuando se dice: Pedro vive, camina, escribe, vale lo mismo que decir: Pedro es viviente, es caminante, es escribiente, tal como lo usa la lengua vascongada indefectiblemente en todo verbo, mudando solo el participio según convenga k la propiedad de la oración, y-gv.jaten det estoy comiendo, manducans sum ; jan det comido he manducans fui; en donde conviene saber que el verbo det tiene cuatro significaciones de ser, estar, haber y tener. Y esta manera de hablar es muy propia y natural en la lengua árabe tanto vulgar como literaria según se puede ver en su gramática: mas en latin este modo de hablar está muy encubiento en los verbos por causa de su composición con la radical en la conjugación así v-gr: el verbo liabeo que se compone de la radical hebraica havah en sus cuatro significaciones de ser, estar, haber y tener, por causa de las dos quiescentes éé y la defectiva m, que constituyen lastres radicales de dicho verbo évé y otra radical hayali que significa lo mismo; combinadas las mociones ó vocales con las radicales hauah y pronunciadas a lo francés dicen ho^ que es el verbo italiano io /¡o, es decir, yo soy, estoy, he y tengo, que es el participio hebreo habens, vel smwí, quedando mudas las cuatro vocales finales en el participio que como hemos dicho se debe escribir y leer como en francés éauvaie dice Jiovéh, que es castellano antiguo. Es muy conocida la i-adical hebrea de este verbo en el inglés to have; ahora bien duplicado este verbo, la una en eentido de haber y la otra en sentido de ser, las dos radicales dan estas palabras compuestas hauc—han.) lee ba-
beo; la pñmera es el mismo vei-bp inglés í have yo he ; la segunda es el italiano ho; que forman en latin hábeo, habens sum. Como las tres radicales de este verbo son enfermas, como dilian los árabes, dos quiescentes y una defectiva, se puede leer como quiera, asi en italiano dice:io ho, tu hai, colui ha, noi habia — mo, voi have —te, coloro ha— nno. En francés : j'ai, tu has, 11 ha, nous havons, vous havais, ils hont ; y sin h también, porque la h es muda; las demás partículas que sé le aumentan al fin para indicar las personas también vienen del hebreo, de las cuales hablaremos después cuando tretemos de la formación etimológica de las palabras; por ahora basta advertir que el latin es un dialecto hebreo-giiego — teutón mas bien que una lengua madre.
Queda pues demostrado, que el verbo 5er, implícito ó esplicito, entra en la conjugación de todas las lenguas, tengan radical unida ó separada, como se vé por la conjugación vascongada y latina, cuya final no es otra cosa que el verbo ser, estar, haber, ó tener, según la naturaleza ó propiedad del verbo activo, pasivo o neutro; asi en Khéchua el verbo cay que tiene las cuatro significaciones indicadas, se conoce por la naturaleza del verbo si el participio es pasivo, el verbo cay es pasivo ser, munasqa cani amado soy ; munasqa canqiii amado eres; munasqa carqani amado ful; munasqa carqanqui amado fuiste; con los neutros se usa en sentido de estar: tiyasqa cani sentado estoy ; tiyasqa canqui sentado estás ; y para tercera persona basta poner una m ó mi que significa lo mismo, asi: munasqam ó munasqanmí es amado; tiyasqam ó tiyasqanmi está sentado ; mas por lo que mira la significación de tener con propiedad no se puede usar de la ni ó mU que es verbo sustautivo; y por esto usa de impei-sonal ó tercera persona del verbo cay en este sentido de haber' como el árabe y hebreo, á manera del latin y del francés : cet á mol
est mihi; con la diferencia de que la lengua Khéchua usa del genitivo en lugar del dativo; el hebreo y árabe dice: filius non est mihi, y la Khéchua dice: de mi, ó hijo mió no hay, no tengo hijo; churiyqui mana canchu hijo tuyo no hay: es decir, no tienes hijo; paypa churin mana canchu de él hijo suyo no hay; esto es, no tiene; y de cualquier cosa en tercera persona mana canchu no hay d no tiene; pero si se usa m ó mi significa solo es ó está v. gr: pim ¿quien es? ó quien está?
De todo lo dicho hasta aquí resulta que en ninguna lengua puede formarse la conjugación sino por el concurso de dos radicales, la primera que represente la idea, calidad ó naturaleza del verbo ser con las cuatro significaciones indicadas espresas ó embebidas en el pronombre personal, pues que el pronombre es también un verbo, como ya lo veremos. La lengua huaraní no tiene conjugacion,y así por toda ella no usa sino la pura radical pospuesta al pronombre personal, v. gr : radical co ser ; checo, yo ser; nde— co, tu ser; ipebaé — co, aquel ser ;ñande—co, nosotros ser; pe— co, vosotros ser; ipebae— reta— co, aquellos ser; para el pretérito añade una partícula de tiempo pasado ma, asi ; checo— ma yo fui ; ndeco— wá tu fuiste; y así de las otras personas; para el futuro usa de né^ che— co— we yo seré; para el sojuntivo añade la partícula ó interjección moná^ que significa ojalá quiera Dios y sus equivalentes; checo—moí^a ojalá ser yo;para el inperfecto pone rambóe^ yo era; ó rauiámo yo fuera ; pero sin mudar nunca la radical ni el pronombre personal; de aqui proviene que cuando hablan en castellano los indios dicen: tu trabajar y yo pagar, tu dar y yo hacer, ó por gerundio: yo pagando y tu trabajando ; tu dando y yo haciendo; por que no conocen la conjugación; pero los Khéchuas y aymarás la tienen muy perfecta como los hebreos árabes y vascos ; aunque los vascos tienen dos, una regular y otra irregular, las que recibiendo en si los pro-
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nombres personales, y las relaciones ó relativos de transición, dan veinte y tres conjugaciones del verbo; pero en substancia no son mas que una, que es la del verbo scr^ que se pone á la radical por aposición ó posposición, según fuere el verbo regular ó irregular, como se puede ver cu su respectiva gramática y que pronto ocupará nuestra atención.