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Unidad 12 · EL TURISMO EN FRANCIA

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

10.3 personas por cada kilómetro en explotación, en vez A

de 14.1 que era el coeficiente de 1922.

Podemos aún agregar, para que mejor se aprecie la

eficiencia de este personal (relacionándolo no ya con el

kilometraje de la via, sino con la cuantía de tráfico anual,

como es más justiciero hacerlo) que si en 1914 hubo 38.8 *

empleados por cada millón de ejes-kilómetro de moviliza--

ción y 60.4 empleados en 1922, el coeficiente del año

último bajó a 32.5 empleados, lo que és una nueva ma-

nifestación del buen : servicio actual en la movilización de

la Empresa.

Mucho podríamos aún agregar sobre los servicios y

eficiencias actuales en la administración de la red ferro-

viaria del Estado de Italia; pero lo dicho, ya es más que

suficiente para apreciarla en toda su importancia. Con ra--

zón, pues, los señores Ciano y Oddone, y más que ellos el

Daís, se pueden vanagloriar de los éxitos alcanzados, que

seguramente irán en creciente, dada la perseverancia y entusiasmo del personal y la confianza pública, que no cesa de ensalzarlos y estimularlos. Y tanto es así que ya se puede preveer para el presente año una ganancial quizás superior a 600 millones de liras.

Los balances ferroviarios se hacen en Italia todos los primeros de Julio. en vez de los treinta y uno de Diciembre como entre nosotros. |

Con razón, pues, el Ministro de Comunicaciones, señor Ciano, al dar cuenta recientemente al Congreso Nacional de los resultádos obtenidos en su administractón, ha podido decir: | j

— «El país, bajo la égida del Jefe del Gobierno, señor Mussolini, puede estar cierto que encontrará en sus ferrocarriles un organismo siempre digno de sus grandes destinos y del rango que le corresponde en la civilización moderna».

EL TURISMO EN FRANCIA

París, 3 de Junio de 10923.

Ayer tuve el agrado de visitar en sus oficinas de la Avenida de la Grande Armée, a los señores Henry Delert y Juan Desaubliaux, Presidente y Secretario General del Touring Club de Francia, para quienes traía una carta saludo de la Asociación Automovilística de Valparaíso, siendo acogido con la benevolencia y cortesía que caracterizan a las altas personalidades de esta nación.

Esta visita me ha proporcionado la oportunidad, no sólo de conocer en sus detalles la vasta e interesante organización de esta institución, la más antigua y prestigiosa en su género de la Francia, sino también de apreciar la importancia que aquí. como en Italia y Suiza, encierra la industria del furismo en la vida económica del país.

El Touring ocupa un edificio muy hermoso en una de las avenidas más elegantes que concurren a la Dlaza de L'Etoile y se ve todo el día su amplio hall y sus diversas

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dependencias, materialmente invadidas por concurrentes

de toda especie, que solicitan las: más variadas informacio-

nes para las jiras en proyecto. De ahi su prestigio y popularidad dentro y fuera del país, como que constifuye un obligado rendez-vous de turismo.

Este Club, como lo indica su nombre y en conformidad a sus estatutos, tiene como principal objeto desarrollar el lurismo bajo todas sus formas; pero, conjuntamente cuida de la conservación de los museos y parques nacionales, de la comodidad de sus asociados y hasta de señalada educación infantil.

Fundado hace ya cerca de cuarenta años, en Enero de 1890, por un grupo de jóvenes enlusiastas y reconocido por el Estado, como institución de utilidad pública, en Noviembre de 1927, no ha cesado de crecer en prestigio

y en servicios, como lo atestigua el número creciente de

sus socios, que a los cinco años de su [undación ya alcanzaba a la cifra de 20,000, de 100,000 en 1905, de 150,000 en 1915, y ahora pasa de 200,000.

La cuota anual que paga cada asociado es sólo de 15 francos, con derecho a recibir la revista mensual que edita; pero como recibe otras subvenciones y ofras dádivas generosas, su presupuesto llega a una cilra muy próxima a 4 millones de francos por año, que invierte generosamente en propaganda, impresiones, concursos nacionales, vigilan- :

¡cia de hoteles, conservación de caminos y múltiples asun-

tos que tengan relación con el turismo, Toda esa obra, que se extiende hasta los más apartados rincones de la Francia, es dirigida por un directorio

“central y diversos organismos provinciales y todavía por

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una serie de Comifées especializados, que obedecen a los

nombres de Contencia, Propaganda, Circulación, Hotelería,

Reliquias, Monumentos, Forestal, Ferrocarriles, Automovilismo, etc, a los cuales debe también agregarse una sección especial que tiene a su cargo el desarrollo en la juventud. del gusto por las excursiones regionales y colectivas, para

que así se conozca la Dafria y se propague el culto de -

todo lo hermoso y de todo lo bello, que encierra en sus paisajes y sus reliquias históricas este gran pais.

El Touring abarca, pues, un programa sumamente variado y extenso, como que hasta tiene señalada intervención en la confección de los itinerarios y en las tarifas [erroviarias del Estado y particulares. : |

—Llevamos ya cuarenta años de insistente acción, me decía con entusiasmo el señor Desaubliaux; pero, a pesar de estar satisfechos de la obra realizada, no cesamos de extender y multiplicar nuestras actividades, dentro y fuera del territorio. Diga, pues, a los amigos de Chile que su cooperación será acogida por nosotros con todo afecto,

ya que uno de nuestros más vehementes anhelos es el de.

extender más allá de las [ront teras los beneficios de nuestra instifución.

—Sabido es que la unión hace la fuerza, agregó; pero para que aquélla sea sincera y sobre todo duradera y prolífica en beneficios. hay que empezar por conocerse, que suele ser sinónimo de apreciarse.

Dero la propaganda y el desarrollo del turismo de- la

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Francia no está limitado, como es fácil comprenderlo, a la

labor que realiza el Touring, sino que se extiende a mu-

chas y diversas instituciones similares, que también llevan

vida próspera y prestigiada y que obedecen a los nombres

A de Club de Alpinistas, Automóvil Club de Francia, Unión

“de Velocipedistas, etc.; los cuales cuentan ya con más de

medio millón de asociados, a los cuales hay que agregar como 700 Federaciones Receptivas Provinciales, que cui dan de los agrados de los turistas en jira, como también de estimular la colaboración incesante e interesada del comercio, de las empresas [errocarrileras y de los establecimientos termales y climaféricos diseminados de uno a otro extremo del país, entre los cuales los más conocidos y prestigiosos son los de Vichy, Deauville, Biarritz, Niza, Montecarlo. Lourdes, Evian y Grenoble.

“Tenemos así que mil y un organismo y de los más variados ámbitos territoriales concurren a estimular, organizar y hacer próspero el turismo, seguros como están de contribuir así a la prosperidad de la patria común, y a la consolidación de las finanzas nacionales y privadas.

De ahí que el Gobierno, para aunar fantos esfuerzos y para encauzar mejor fantas actividades dispersas, se haya resuelto a crear un organismo directivo central, la Oficina

' Nacional de Turismo, cuya existencia se deriva de la Ley

de 24 de Septiembre de 1914 y cuya actual organización

data del Decreto de 14 de Mayo de 1925, en conformi-

dad al cual, ha pasado a constituir una de las dependencias más activas y prestigiosas del Ministerio de Obras Públicas, como que está dedicada a controlar y a dirigir

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todos los servicios que tengan contacto con el turismo, en sus múltiples y variadas derivaciones.

Esta es hoy la oficina que cuida y atiende la construc: ción, conservación y vigilancia de los caminos; la movili. zación confortable de los viajeros, etc., y lleva la directiva general en todos los ramos y medios que conduzcan a ampliar la corriente de visitantes, o en otros términos, a evitar O contrarrestar la competencia extranjera. que es constante y sobre todo amenazadora, ya que es sabido que todas las naciones de Europa explotan hoy el turismo como fuente de progreso y vitalidad comercial.

Dara aquilatar esto último, me limifaré a citar el hecho siguiente, que lo estimo revelador:

En Septiembre del año pasado, se celebró en Milán (Italia). un gran Congreso Internacional de Carreteras. donde se debatieron con lujo de detalles. todos los problemas conducentes a la mejor y más expedita vialidad continental. y en él surgió un proyecto, que empieza ya a ser una realidad, tendiente a facilitar la comunicación terrestre, entre los “mares del Norte y del Báltico, que circundan la Inglaterra, con la pintoresca Costa Azul del Mediterráneo y que consiste nada menos que en construir un camino de 1,600 kilómetros, que conduzca de Ham. burgo a Niza (vía Hanover, Francfort, Strauburgo y Milán), la gran corriente de viajeros que visita esos lugares.

Como es fácil comprenderlo, esta carretera podría significar a los intereses económicos de la Francia una efectiva amenaza, por lo cual la Oficina Nacional de Turismo a que he hecho relerencia, se ha apresurado a así advertirlo a os poderes públicos, proponiendo, a su vez, para con-

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trarrestarla, la construcción inmediata de una ofra carretera rival, cuyo trazado definitivo aún no está resuelto; pero que debiera seguir alguna de las siguientes rutas:

1.* Unir Chesburgo con Niza (vía Tours, Lyon y Gre-. noble) mediante una carretera de 1,200 kilómetros de longitud;

2. Unir el Havre con Turín (vía Rohuen, Tours, Lyon y Chambery) siendo en tal caso de 1,230 kilómetros el largo de la vía; o - 3.2% La solución Saint-Nazaire-Turín (pasando también por Tours y Chambery) en cuyo caso se reduciría a 1,030 kilómetros la distancia por recorrer.

Dara mejor apreciar la importancia de estas rutas, esfimo indispensable consultar un mapa de la Europa Central, ya que así sería fácil aquilatar los intereses económicos en juego, o si se quiere, el esluerzo, el gran esfuerzo que las naciones rivales están dispuesta a realizar para atraer y [facilitar la corriente generosa de viajeros que, año a año y en proporciones gigantescas, surge de los países lejanos y se derrama jubilosa en el Continente, con su natural cortejo de gruesas inversiones y de buen vivir.

Dero volvamos al tema principal de este artículo.

El turismo en Francia o si se quiere en París, se dile-

rencia, a mi juicio, notablemente del que se desarrolla en otras naciones.

En Italia, por ejemplo, y por lo que yo he visto, el

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viajero que llega a Génova visita presuroso el puerto y. la ciudad, con sus callejuelas forcidas y estrechas de la |

Edad Media, de los tiempos de Cristóbal Colón; sigue

después a Milán, para admirar ahí su alto comercio y su |

00.2 0S a ntiica y ar Mi garden Vocal |

maravilloso Duomo; continúa en seguida hacia Venecia, |

para navegar en góndolas sus poéticos canales y confem-.

plar las suntuosidades de los viejos palacios de los Dux; |

llega así a Florencia, donde se deleita con las obras de|

arte de su Museo, el más rico y maravilloso del mundo;

sigue todavía a Roma, para visitar las catacumbas de los

mártires y quedarse estupefactos ante la magnificencia de sus iglesias innúmeras; se dirige todavía a Nápoles, donde se deleita en los fumaroles del Vesubio y en los panoramas que culminan en las grutas encantadas de las islas de Prócida y salta por último a Sicilia, para admirar los paisajes de Palermo, desde donde, por lo general, sigue hacia Grecia y a los pueblos borrados del antiguo Oriente.

Se ve, pues, ahí a un viajero que no se da roposo y que no tarda en safurarse de impresiones, mientras que el que viene a Francia, tan pronto como llega a sus puer-

tas fronterizas, no tarda en dirigirse rápidamente a París,

la ciudad-imán, la ciudad-laz, donde se radica, para deleitarse en las múltiples e inimitables distracciones que esta gran capital ofrece al extranjero y de ella, por lo general,

ya no sale, hasta que agofa sus recursos o fermina su

programa de excursión, exclamando al partir:

—Ádiós ciudad soñada y apenas disfrutada!

Tenemos, pues, en el primer caso, un furista movedizo y novedoso y en el segundo un turista que se entrega de

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“lleno a los deleiles de los teatros, restaurants y cabarets que ofrece ésta la ciudad de los placeres inagotables. De ahí que el viajero gaste en París mucho más di- “nero y mucho más fiermpo que en otras ciudades del Con. —tinente. :

—Cuántos turistas visitan al año la Francia y cuánto dinero desparraman en ella?

Difícil es decirlo con precisión, pero quiero a lo menos dar algunas cifras que pueden ilustrar esta cuestión, sobre todo en lo que concierne a los visitantes ingleses y norteamericanos, que son los más numerosos y los que cul. minan en el buen vivir y en el derroche de conforf.

El año pasado, salieron de Inglaterra con destino al extranjero 760,000 turistas, de los cuales el 65 por ciento, oO sea cerca de 500,000 vinieron a Francia donde gasíaron en su vida fastuosa y placentera, un total de 15,000 millones de francos, o sea un promedio de 30,000 francos por persona. |

En igual forma y en el mismo año, según lo expresan los cálculos dados por el Departamento de Comercio de Wáshington en un curioso libro intitulado El balance invisible del comercio internacional, partieron de los Estados Unidos hacia el extranjero 410,000 turistas, de los cuales 320,000 se dirigieron a Europa y 220,000 a Francia. dejando estos últimos en los hoteles, restaurants, teatros y cabarets parisienses, la fabulosa suma de 226 millones de dólares o sea cerca de seis mil millones de francos...