Viajando · Unidad 16 de 24

Unidad 16 · EN EL BALNEARIO DE VICHY

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

EN EL BALNEARIO DE VICHY

A Blanca Montt de Avendaño.

Niza, 10 de Septiembre de 1927,

En Francia, o si se quiere en París, todo el mundo, desde el más humilde portero hasta el más empingorotado

rentista, acostumbra a hacer sus vacaciones. Los unos en

el mar, los otros en las alturas; los menos en el campo y los más en los balnearios. En todo caso, pocos se quedan sin darse esa satisfacción, ya que sólo los muy desamparados de la fortuna no se dan, año a año, el legí-

timo y saludable agrado de trocar el aire viciado de las.

grandes ciudades por la atmósfera liviana de otros climas, sea en busca de salud, necesidad física de descansar de sus habituales quehaceres o meramente por sesuiL la moda y no ser así menos que los demás..

Siguiendo fambién nosotros esta Shell corriente y a pesar de que el clima de París se mantenía fresco y hasta

a ad os a

lluvioso, nos dejamos tentar por la moda, eligiendo para ello el balneario de Vichy, plácido y hermoso como pocos y que a su fama mundial, unía la condición favorable de estar en el camino de la Cofe d'Azur, que tanto deseábamos conocer y todavía del puerto de Génova, que es donde debemos tomar próximamente el vapor de regreso a la patria. do

Vichy es un balneario muy simpático y agradable.

Ubicado a orillas del río Allier y distante de 360 Kms. al sur de París, al cual está unido por línea férrea, apenas se levanta a 260 metros sobre el mar, lo que hace muy confortable su temperamento y aleja los frecuentes y temidos peligros de las alturas.

Según la tradición, fué fundado allá por el año 830, por San Martín, Obispo de Tours, para pasar después al dominio de los Duques de Borbón, que instalaron en él un famoso convento de Celestinos, cuyos estudiosos monjes no tardaron en conocer y apreciar las virtudes salutiferas de señaladas fuentes que surgían en la región, las mismas que siglos después, dos famosos médicos de la Cámara de Luis XIV, los señores Nicolay y Fuef, supieron prestigiar en toda la Francia, bajo los auspicios reales y a la sombra de curaciones que llegaron a estimarse como milagrosas.

En esa época grandes personajes de la Corte visitaron el balneario; pero nada contribuyó tanto a su fama y nombradía como las noticias consignadas en las notables cartas de Madame Sevigné, que pasó en él dos sucesivas temporadas, allá por los años 1676 y 1677, llevando a

128 Santiago Marín Vicuna

la sombra de sus bosques y en sus reparadoras fuentes | de salud, una vida de descanso, que no cesaba de | ponderar a su hija: |

—Prendre les eaux de Vichy, le dite en una de ellas, c'est comme si on renouvelait un bail de vie et de santé. | |

Dero sólo dos siglos más tarde, 1853, y bajo el alto. patrocinio del Estado, se fundó la actual Compañía ex plotadora de sus fuentes, cuyos éxitos ante la humanidad doliente se espandieron en fal forma, que. el propio Empera= dor Napoleón III, en la plenitud entonces de su prestigio, | quiso aprovecharlas, iniciándose con ello una era de tanto. renombre y de tanta afluencia de visitantes, que hoy día, ricos y pobres, chicos y grandes, todo el mundo, en estos tiempos de inevitables surmenage, viene, tarde o temprano, | a pedir a sus aguas y a su clima, el restablecimiento de la: salud perdida o meramente quebrantada y a obtener de sus. fuentes mágicas las fuerzas necesarias para continuar la

| |

lucha por la vida, que las privaciones y agitaciones a ell inherentes, suelen hacer odiosa, cuando no insoportable. Dor lo demás, el balneario, como todos los de su género tiene su época predilecta; pero aunque la saison empieza. en n Abril y termina en Octubre, los meses de mayor SN

V ¡ a q a n d ' 129

tiene 18 grados de calor, hasta las de gran energía de Chomel y de La Grande Grille, que surgen a la superficie con 40 y 43 grados. Las fuentes intermedias (denominadas Lucas, Hopital, Medames y Du Parc) tienen asimismo sus virtudes e inconveniencias propias, según sean sus componentes y calorías, por lo cual cada enfermo que llega a Vichy, antes de iniciar su tratamiento, debe forzosamente hacerse examinar por un facultativo especialista, que los hay muchos y muy renombrados en la localidad, pues de lo contrario se expone a consecuencias muy graves, si no irreparables.

Existe también en esa región una fuente natural e ¡nfermitente, que dos veces al día brota y surge como un chorro de espumoso champagne, subiendo a gran altura;

pero, quizás por carecer de propiedades curativas, sólo se

le aprovecha exhibiéndola a la curiosidad infatigable de los. veraneantes. | j

Dara atender a las prescripciones médicas a que he hecho referencia, en cada una de las fuentes curativas ya citadas se da gratuitamente a los enfermos el agua que éstos gradual y diariamente requieren; pero anexo a lo an-

terior funciona un gran Establecimiento Termal de primera,

segunda y tercera clase, según sean los medios de fortuna

de los dolientes, en el cual se proporciona, a precios di-

versos y moderados, baños, duchas, masajes y otros servicios hidroferápicos, y todavia complementan lo anterior secciones independientes y de altos méritos curativos. relacionadas con otras ramas de los procedimientos hoy en boga para atender a señaladas dolencias corporales y referentes a lo que los científicos denominan mecanofera-

130 Santana Maat Vicuña Ñ

pia, electroterapia. radioferapia, etc., que funcionan bajo la supervigilancia de recomendados expertos en la materia. Todo lo anterior es lo que habitualmente utilizan los que afluyen por salud al citado balneario; pero para también atender a la humanidad doliente que vive lejos y que no puede proporcionarse los agrados de concurrir personal. mente a sus fuentes de salud, se ha instalado en el balneario una serie de anexos, que proporcionan agua embotellada, sales comprimidas y múltiples otros productos de laboratorio, que se expenden por el mundo, en cantidades fabulosas y con la garantía de la firma del Estado.

Dero la Compagnie Fermiere de Vichy, que en forma tan plausible y hasta cierto punto altruista, tanto se preocupa de aprovechar y dilundir las bondades curativas de las fuentes termales que explota, ha cuidado asimismo, con igual solicitud y profundo sentido práctico, de estimular a las autoridades comunales y a las empresas particulares a que embe- | ¡lezcan y confortalicen la ciudad, que hoy cuenta con cincuenta hoteles de primera clase, otros tantos de segunda y tercera categoría y extensos parques y jardines de un verde y sombras incomparables, donde a diario se disemina la enorme concurrencia, para entregarse a los agrados de la. charla y de la amena lectura. cuando no a los halagos del. firt, a lo cual debe agregarse numerosos y bien instalados Clubs. donde se practican los más variados sport, que tano contribuyen al agrado y a la higiene del buen vivir, como asimismo otros tantos Casinos, que se esmeran en

a a on od. 131

proporcionar a los visitantes, no sólo las impresiones de los tapetes verdes, inherentes a todos los centros de veraneo, sino también otros espectáculos de mayor moralidad, como ser conciertos al aire libre y casi permanentes, en los cuales actúan celebridades como Paul Paray, estimado hoy como la primera batuta de la Francia, y asimismo teatros, dramáticos y líricos, donde trabajan los más renombrados actores de la Comedia Francesa y de la Opera Cómica, que son hoy los centros culturales de mayor nombradía de Paris.

Como se ve, en Vichy no se escafiman los medios y procedimientos para hacer grata y amena la vida, y en esto se obra con muy buen criterio, ya que ha sido cientificamente comprobado que nada contribuye tanto a la salud del cuerpo y a la elicacia de las fuentes naturales de curación, como la multiplicación de los agrados espirituales, o si se quiere, de la recreación de las almas doloridas; principio fundamental de eficiencia reconocido desde muy antiguo y que hasta los romances populares de la localidad se nes encargado de consagrar, diciendo:

Un baignair qui s'ennue, Meme les jours de pluie, Serait bien mieux chez lui,

Quía Bourbon ou Vichy.

En tal forma el citado balneario, sin reunir en su seno la elegancia deslumbradora de Deauville, ha llegado a conquistarse la reputación de ser la Ville d'eau más importante y quizás de mayor nombradia de la Francia, pues,

MA OO UA O M'a r tn vibciaa

a las eficaces virtudes de sus fuentes curativas, agregal los halagos del conforí moderno y los agrados de una vida! tranquila y sin las exageradas preocupaciones sociales de otros balnearios, donde concurren los adinerados, que se

enloquecen en las pesadillas del bacaraf, y las mundanas, que trastornan las cabezas y engendran escándalos de resonancia mundial. | - Por lo contrario, en Vichy, sólo se lleva una existen cia amena, del todo burguesa y sin las emulaciones de la elegancia, o más bien dicho, entregada por entero a faire la cure, a fin de obtener así los benelicios máximos en

pro de la salud precaria. Dasé ahi casi cuatro semanas,

por lo cual me considero en situación de apreciar de como es sencilla la vida y de como, sin ser monófonos, eran iguales los días, siempre plácidos y agradables.

La ciudad despertaba y se ponía en pie muy temprano, hasta el punto de que a las 8 A. M. empezaba ya el traqueteo interminable por las sombreadas avenidas del Parc du Source. Los veraneantes, con sus indumentarias caseras y sus vasitos-graduados én la mano, iban y venían, como hormigas constructoras, a las fuentes distribuidoras de aguas y al Establecimiento termal, a lin de llenar con imponderable escrupolosidad las prescripciones dictadas por los facul: tafivos, ocupando las entre-horas en lecturas, los hombres y en bordados, las damas, hasta la hora del frugal almuerzo. Pasado el medio día, los que no dormían la

y) y

patriarcal siesta, se diseminaban por los parques que bon

dean el Allier y contornan los Casinos, a fin de gozar al aire-libre, de las selectas orquestas que amenizabán las

horas quietas de la tarde y después, en las noches, se

Y. Í a e a n d la 193

congregaban nuevamente los veraneantes, en foilefs ya más cuidadas. sea en los amplios e iluminados Casinos, donde se jugaba o bailaba a voluntad o en los espléndidos espectáculos teatrales, con lo que llegaba asi, la media-noche, la hora de queda, en que la concurrencia tornaba nuevamente a sus domicilios, saboreando comentarios, que nunca faltan en las ciudades de tanto gentío "y movimiento, para entregarse por fin al sueño reparador, que hacía olvidar los pesares del Puno y renacer las esperanzas del: espíritu...

Entre los miles y miles de grandes y pequeños personajes, que a diario pululaban, sin ostentación y burguesamente por las avenidas, parques y fuentes de Vichy o que con estudiada ostentación, frecuentaban los conciertos y Casinos del gran balneario, dos personajes me llamaron especialmente la atención, hasta el punto de haber quedado grabados en mis recuerdos:

El Rey de Egipto, por las credenciales de su alta investidura y el Intérprete del Casino, por lo romántico de su historia. |

Al primero, a Fuad Í, lo había ya divisado antes, en los boulevares de París, con su numerosa corte de altos dignatarios de Estado y posteriormente en los palacios de aclimatación de Kew Garden, el maravilloso Jardín Bofánico que ornamenta los alrededores de Londres; pero en Vichy, con mofivo de su estada medicinal reglamen-

134 Ad NO Marin. Vic uaN

taria, pude verlo con mayor frecuencia y casi familiari-' zarme así con su presencia. | «|

Su cuerpo mediano y casi obeso; su rostro mofletudo y rojizo; sus bigotes engomados y terminados en punta, como los de cualquier petikmaitre boulevardier y el fez| rojo que cubría su cabeza redonda y vulgar, impresiona» | ba desfavorablemente, pero se trataba ahora de un rey, de | una testa coronada de noble ejecutoria y de cuya acción gubernativa todos concurren en decir, no sé si por adu-.

lación o en justicia, que el hijo del Khedive Ismail, del ejecutor feliz del Canal de Suez, y representante co. ronado de la dinastía de Mohamed Aly, estaba laborando | en hechos efectivos la grandeza de su patria y todavía

que su reinado, inaugurado hace sólo cinco años, en. 1922, había de marcar una época inolvidable en los pro= gresos de la gran nación que baña el Nilo y resguardan. las seculares pirámides construidas por Cheops.

Y efectivamente, la opinión conciente es unánime en declarar que el Egipto actual, a la sombra del protectorado. británico y bajo la administración progresista de Fuad I.

LES

constituye hoy uno de los países más prósperos de la tierra A y más digno de ser visitado en el Oriente y que su comercio | y prestigio se extienden por todo el orbe con maravillosa 1 y justiciera rapidez. A

El Rey desde hace meses y con el objeto de seal algunas dificultades con Inglaterra, visita la Europa: pero y antes de regresar a sus palacios del Cairo ha querido pasar una da en a mientras la reina e

Gu MA

V i Q j a n d e) ]

decía me otorgó la oportunidad de verlo casi a diario y muy de cerca, contemplándole feliz, lejos de las ostentaciones vanidosas de su corte y aspirando los aires purificados de los parques del Allier.

El otro personaje a que he aludido era, por lo con» trario, un señor muy amanerado, de muy correcto vestir y de un curioso parecido con el ex-czar Nicolás 11 de Rusia y el rey Jorge V: de Inglaterra, que noche a noche, se le veía pasear seremoniosamente por el gran hall del Casino, ostentando en el hojal alto de su correcto smocking una plaquita de oro que manifestaba su humilde ocupación de interprete-oficial del Establecimiento, lo que lo ponía al alcance de cualquiera de los concurrentes.

Tomé algunas informaciones sobre su procedencia y supe así que se trataba de un alto personaje de la estinguida nobleza rusa, nada menos que de un almirante de la escuadra del Mar Negro, que venido a menos, por las desgracias sangrientas de su patria, se ganaba ahora honrada y burocráticamente la vida poniendo en contacto la humanidad de idiomas diferentes y sirviendo as a cosmopolitismo del gran Casino

Nacido en una. gran familia de la vieja y estirada nobleza rusa, sus primeros años los había pasado en la ostentosa corte de los Romanoff, muy próximo al Czar; siguió después la carrera privilegiada de las armas navales y tras una dedicación abnegada de muchos años y de una actuación destacada en la guerra ruso-japonesa, había llegado, paso a paso, al puesto más alto del escalafón, “siendo designado en 1914, en los comienzos de la Guerra

136 SRA O Mia.rin. Vic0onDo

Mundial, nada menos que Almirante de la Escuadra del Mar Negro.

En esas Íunciones y con E varia, entre victorias y descalabros, había pasado el período álgido de la con-

flagración mundial, hasta que en. 1917, al abdicar Nico=

lás HI, hubo de iniciar su expediente de retiro.

Kerensky lo llamó entonces a su lado, para aprovechar así sus conocimientos y experiencias en las horas reconstructivas que él presidió; pero al aparecer el Soviet, con

sus intemperancias y los caudillos rojos de Lenin y Trotz=

ky, con su programa comunista, revestido con el ropaje falso de Paz y Pan, y al dictarse todavía, en Julio de ese año, el tratado de Brest-Litowsk, que dió término a la guerra externa e inauguró la hoguera interna, hubo de abandonar definitivamente su patria, sin esperanzas de regresar a ella. |

En esa época nuestro intérprete, como lo decía, logró salir trabajosamente de Detrograd, acompañado de su esposa y dejando atrás, en ignoradas manos, sus tierras y sus bienes ancestrales. Estuvo por algún tiempo al servicio del rey de Grecia, de quien era amigo personal; pero firmada después la paz de Versalles, inició una vida errante, con horas pecuniariamente muy difíciles, hasta que su esmerada educación lingilística le permitió optar el humilde y honrado puesto que hoy le encomiendan, uno

_ fras otro, los Casinos de Vichy, Niza, Montecarlo y

Deauville.

Tal era el personaje que tanto interesó mi curiosidad y que, noche a noche, se le veía pasear seremoniosamente por el gran hall del Casino, ostentando en el hojal alto

¡ a j a n d O 157

de su correcto smocking una plaquita de oro que mani- “festaba. su humilde ocupación de intérprete-oficial del Es- , tablecimiento.

1 Hace diez años, me dijo con profunda tristeza en

una de sus amables charlas, sali de mi patria, escapando de la ferocidad de los bolcheviques y librando apenas con la vida y desde entonces no tengo de lo mío, ni de mi Marilia, ni de mis tierras, ni de mi patrimonio, la menor "noticia, ni espero fenerlas nunca, Mis antiguos blasones de la Casa Petrofl, ya no existen, ni existirán; mis dominios ancestrales de la región de las fierras-negras, del Ichernoziomm caucaciano, son y serán ya, quizás ad-efernun de otros y a pesar de ello, créamelo Ud., no guardo en “mi ánimo, ni rencor por lo sucedido, ni esperanzas remotas de una reacción. Zout esf perdu, fors I'honneur, [ueron sus últimas y resignadas expresiones, parodiando las lrases caballerescas e hidalgas del vencido de Pavia.

He ahí en sintesis la vida patriarcal de Vichy, seguraMente igual: o similar a la que se desarrolla en Karsbad de la Bohemia y en Wiesbaden de la Alemania, etc. ya que todas las villes d'eaux europeas se parecen entre sí como gotas de agua. las unas más lujosas, las otras más simples; pero todas ellas encerrando fines comunes: Reparar las fuerzas agotadas y renovar la salud perdida, como nidos de esperanzas que aletargan las dolencias del cuerpo y endulzan las fatigas del espíritu.

He entrado en estos detalles que a muchos parecerán

á Ñ me”

f p A h

138 AA NNANNO WIN Vicuña

, M

pueriles, no con el fútil pretesto de relatar a mis paisa: nos las incidencias de mi jira por la Europa, sino con la mira más alta y eficiente de estimular a los felices pro»! pietarios de las Termas de Chile a modernizar sus colo: niales y primitivas instalaciones y si fuera posible, a los hombres de Gobierno a la dictación de Reglamentos que

En nuestro país las fuentes termales son muy numerosas y de seguro sus propiedades medicinales son más eficaces y poderosas que las de la Europa; pero hasta ahora, se: gún mis noticias, sólo constituyen monopolios odiosos y por lo general mal administrados, que miran más a los bol: sillos de los clientes, que a su bienestar personal y sin tomar para nada en cuenta la salud pública. En esta forma, sólo pueden. disfrutar de sus beneficios las clases pri vilegiadas y adineradas de nuestra colectividad, lo que ha hecho olvidar que los Estados, los Gobiernos, tienen también la obligación moral de inmiscuirse prudentemente en la modernización e higiene de los servicios y en la ex= pansión de sus beneficios. Los pobres también se enferman.

Las Termas de Chile pueden y deben pues, como lo: decía, constituir fuentes de vida y de regeneración nacio= nales y todo aquello, se podría conseguir sin menoscabo. del derecho de propiedad, a la sombra de una. discreta. supervigilancia estadual, que en Vichy, como en los de-. más balnearios de la Europa, se ejercita sin protestas y con Ópimos frutos colectivos.

Los pueblos sanos siempre traducen la felicidad y la prosperidad de las naciones. | O $