Viajes de un Colombiano en Europa, primera serie · Unidad 49 de 76

CAPITULO II. — parte 1

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GRANADA MONUMENTAL Y SOCIAL.

La Alhambra.--La vega de Granada.--El Jeneralife.--La Catedral.--La Cartuja.--El Albaicin.--Los Gitanos en Granada.

Subamos á las fortalezas de la Alhambra y los jardines y retretes desiertos del Jeneralife. Pero antes, que el lector me permita, una vez por todas, una advertencia.

Como _viajero_, he buscado en España y otros paises de Europa todas las impresiones, todos los objetos que pudieran darme simultáneamente goces morales profundos y la idea general del estado de la civilización en cada pueblo. Pero como _narrador_ de viajes, me es imposible describir todo lo que me ha impresionado: 1º porque soy incompetente para los trabajos técnicos (los de ciencias físicas y bellas artes); 2º porque la tendencia principal de mis estudios se refiere á la condicion _social_ de las grandes masas mas que á sus especialidades etnológicas y artísticas.

Que no se me pidan, pues, descripciones minuciosas de monumentos y curiosidades, que pueden hallarse en los libros _ad hoc_ escritos por artistas-literatos, como Teófilo Gautier y otros. No me es dado ofrecer sino _impresiones_, ni quiero emitir sino reflexiones _propias_, sean ó no equivocadas. No he podido estudiar la _Alhambra_ ni otros monumentos como artista, sino bajo su punto de vista social, único que puede estar á mi alcance.

Subiendo la alta colina de la izquierda del _Darro_, por entre callejuelas estrechas, sucias, caprichosas y casi arruinadas, habíamos llegado al pié de la gran puerta monumental que da entrada á la ciudadela ó vastísima fortaleza de la _Alhambra_. En todo el derredor una falda muy pendiente separa la planicie de la colina de las profundidades del Darro y los altos barrios de la ciudad. Despues, como un inmenso cinturon de piedra, arrancan del seno circular de la falda los enormes torreones y los estupendos muros que aislan la planicie, presentándola sobre el horizonte de Granada como una corona de rocas y verdura que se destaca en el aire. A la derecha de la puerta principal se levantan las masas enormes de la _Alcazaba_ y la torre de la _Vela_: á la izquierda las torres _Bermejas_ casi arruinadas. Média entre los dos lados un vastísimo espacio, un abismo como de 60 metros, que en tiempo de los Moros estuvo salvado por un puente colosal, suspendido en el aire y que tenia sus estribos ó extremidades en la Alcazaba y las Bermejas! Aquello debió ser prodigioso....

Entramos, y todo un mundo de pompa y armonías, y memorias solemnes, y ruinas y animacion de la naturaleza, se ofreció á nuestros ojos. Yo no tenia idea, excepto en las grandes selvas colombianas, de un lujo de vegetacion semejante. Desde la puerta hácia el interior, en una extension de varias centenas de metros, se prolonga un bosque de árboles seculares y suntuosos, bajo cuyo follaje la sombra es absoluta. Ese bosque está dividido en muchas calles magníficamente macadamizadas, á cuyos lados corren y saltan arroyos cristalinos que forman una música deliciosa. Ni un rayo del sol penetra bajo aquellas cúpulas sagradas donde vaga el genio de toda una raza, de toda una civilización extinguida.... A la derecha, entre pabellones de yedra y tupidos arbustos y colosales olmos, se destacan las murallas y los torreones de la línea interior de fortificaciones que separaba la Alhambra propiamente dicha de los vastos jardines de la ciudadela. A la izquierda se extienden algunas quintas (entre ellas la muy famosa de un rico banquero, Sr. Calderon), rodeadas de _cármenes_ ó huertos y jardines, donde se ostenta cuanto hay de mas delicado y bello, de mas aromático y voluptuoso en la vegetacion andaluza. Aquel paraíso de perfumes, de sombras, de verdura y armonías está habitado por centenares de ruiseñores que silban dulcemente al acercarse la noche. Se quisiera vivir allí largos años, en un incesante recogimiento de amor, de contemplacion y poesía....

Se pasa bajo el pórtico de la fortaleza, dejando el bosque poblado de misteriosas armonías, y el viajero se encuentra en el extenso patio de los _Aljibes_. En el centro las cisternas cuya cavidad subterránea es inmensa: al sur la _Alcazaba_, la torre y plataformas de las _Prisiones_, y en avanzada la altísima torre de la _Vela_; al norte el _Palacio de verano_ á la derecha, una ancha calle á la izquierda, que conduce al poblado ó ciudadela, y en el centro el palacio de _Cárlos V_, ruina colosal y noble que occupa una pequeña parte del sitio que cubriera el _Palacio de invierno_ de los reyes moros. Donde quiera escombros gigantescos, desolacion y tristeza;--el esqueleto colosal del prodigio militar y artístico de una civilización....

Al subir por entre rotos muros las empolvadas escaleras del sombrío edificio de las _Prisiones_, resuenan los pasos del extranjero en el seno de la mole granítica y de ladrillo durísimo, produciendo ecos recónditos que parecen los lamentos de las víctimas un tiempo amontonadas bajo aquellas bóvedas tremendas. Cuando se sale á la vasta plataforma de aquel sepulcro inmenso, y se respira el aire libre bajo el cielo poético de Granada, se siente como una especie de resurreccion. Subimos á la torre de la _Vela_, impacientes por abarcar el asombroso horizonte que se contempla desde allí. Fué en esa altura estupenda donde tremoló por primera vez el estandarte de los reyes católicos, el 2 de enero de 1492, para anunciar á todos los habitantes de la Vega que el reinado de Boabdil habia terminado.

Renuncio á la pretension de revelar las hondas emociones que me dominaron durante la contemplacion de aquel espectáculo admirable. Miré en derredor, dí un grito de supremo placer, me así del borde del altísimo bastion para no caer, porque un vértigo me arrebataba, y mudo, tembloroso, sin aliento, sentí una lágrima que se me escapaba como el mas puro homenaje.... Es que estaba mirando la imágen de mi _Patria_!

En efecto, habida consideracion á las distancias y proporciones y á los pormenores característicos, nada hay que ofrezca tan rara semejanza en el conjunto como la Vega de Granada con sus serranías, vistas desde la Alhambra, y la llanura de Bogotá, circundada de cerros, contemplada desde las alturas de "Monserrate." Razon tuvo el conquistador de mi patria para llamarla _Nueva Granada_, y aún darle á su capital el nombre de _Santafé_, en recuerdo de la villa de los reyes católicos (que se alcanza á ver desde la Alhambra) donde nació el atrevido Gonzalo Jiménez de Quesada.

El panorama que se registra con la mirada desde la torre de la _Vela_ es superior á cuanta hermosura puede imaginarse. Al pié se extiende la ciudad de Granada, descendiendo en plano inclinado, hácia la llanura, llena de caprichos, de interesantísimos detalles, de arboledas magníficas á trechos, de torres y monumentos de variadas formas; acariciada por el Jenil de un lado; cortada por el Barro del otro, y rodeada de una inmensa cintura de _cármenes_ (huertos, jardines y casas de campo) donde se ostenta la mas lujosa vegetacion. A la derecha se levanta el estribo de serranía donde se admiran las bellezas del _Monte-Santo_ y el barrio de Albaicin, arrabal subterráneo donde vive bajo las rocas, en la miseria y el abatimiento, la raza misteriosa de los Gitanos; y en el fondo del abre que separa ese cerro del de la Alhambra y el Jeneralife, desciende por entre jardines, molinos y bosques de frutales el Barro caprichoso, tan presto arroyo miserable como torrente caudaloso.

Después, en el fondo del panorama, la _Vega_ primorosa,--donde un tiempo ostentaran en las justas su brío, su galantería y sus odios y ambiciones los _Abencerrajes y Zegries_, y donde probara una raza intelligente los prodigios del trabajo en el arte de la agricultura y en la ingeniosa actividad de la fabricacion. La Vega de Granada es literalmente un mar de verdura, en cuyo fondo resaltan numerosas poblaciones, alcanzándose á distinguir entre otras _Santafé_, las dos _Gávias, Churriana, Almilla y Alendin_. Los grupos de esas poblaciones hacen un juego muy gracioso con las arboledas en fila que indican el curso de los caminos y riachuelos y el deslinde de las heredades, con las plantaciones de cereales, de moreras, naranjos, avellanos, limoneros, granados, olivos, almendros y otros muchos frutales, y con las mil casas campestres y los primorosos cármenes del paraíso granadino.

Por último, todo ese paisaje esplendente se ve encuadrado por las montañas de la Sierra-Nevada, donde en la cima de los anfiteatros de colinas y planos inclinados, y sobre inmensos pedestales abruptos de granito y mármol se destaca, como el lomo fulgurante de un mar de plata, el cordon de eminencias coronadas de nieve perpetua, que parece estar enviándole á la Europa los reflejos del sol abrasador de África.... En uno de esos anfiteatros de cerros se nota el del _Suspiro del Moro_, desde cuya cima dicen que el vencido Boabdil lanzó la última mirada y el postrer adiós á la gentil Granada, ya conquistada por las huestes de Isabel y Fernando....

Descendimos de la torre de la Vela para entrar al santuario del arte voluptuoso de los orientales, haciendo el mas raro contraste con el palacio de _Cárlos V._ ¡Qué de páginas de civilizaciones distintas, trazadas con piedra sobre una misma colina! En las torres _Bermejas_ y de la _Vela_, la arquitectura fenicia y la romana; en la _Alcazaba_, la arquitectura árabe del segundo período; en la Alhambra (_Palacio de verano_) el estilo florido y refinado del tercer período; y en el palacio arruinado de _Cárlos V_ la arquitectura clásica del Renacimiento. Asi, en solo un espacio reducido, cuántas razas y civilizaciones distintas tienen su representacion!

Se adivina la estupenda grandiosidad que debió tener la parte mas importante de la Alhambra (el palacio de _invierno_)con solo saber que el vasto edificio llamado hoy «palacio de Cárlos V» apénas ocupa como una cuarta parte del lugar que estuviera cubierto por el edificio principal de la Alhambra, que fué destruido por la orgullosa vanidad del rey emperador. Hoy el edificio no tiene mas que sus muros y fachadas magníficas, sus arcadas interiores y los elementos del suntuoso palacio. Su forma exterior es cuadrada, pero en el interior es perfectamente circular, como si se hubiese querido establecer allí un circo romano. Aquella espléndida ruina llama mucho la atencion, pero no interesa como el palacio de _verano_, porque el viajero llega solo preocupado con lo que tiene el carácter de morisco ú oriental.

La primera impresion que se siente al penetrar en el famoso recinto es de _desilusion_. Se han ponderado tanto las maravillas de la Alhambra y su grandiosidad, que al visitarla se la encuentra muy inferior á las descripciones hechas por los viajeros entusiastas. Desde luego, la maravilla de hoy no es mas que un _detalle_ de lo que fué la residencia de los reyes de Granada y su corte; y aunque de algunos años acá se trabaja en restaurar el palacio de verano, que se desplomaba en ruinas y ha sido devastado por bárbaros visitadores de todos los paises, se encuentran patios y salones cuyo estado no corresponde á lo que los artistas y anticuarios han creido que debió contener el palacio.

Me sería preciso escribir centenares de páginas (y mal escritas) si quisiese indicar minuciosamente todo lo que hay de suntuosidad, de capricho, de refinamiento pintoresco, de riqueza y adornos de arte y de especialidad de estilo, en aquellos patios embaldosados con mármol y llenos de aguas y delicias, como los de los _Arrayanes_ y los _Leones_; aquellos muros cuajados de arabescos primorosos; aquellos pavimentos brillantes y cubiertos de azulejos y mosaicos caprichosos; aquellos artesonados de cedro que parecen bordados por el buril de una hada; aquellas bóvedas y cielos rasos y techumbres de diversas formas, en yeso modelado, entre cuyas molduras de colores vivísimos resuenan cien ecos singulares; aquel grupo de leones de mármol que parecen estar contando al mundo de hoy los amores de las sultanas y esclavas del harem; aquellos salones de maravillosas filigranas en estuco, que guardan en su recinto mil memorias, bajo los nombres de sala de los _Embajadores_, de las _Hermanas_, de la _Justicia_, de los _Abencerrajes_ (que hace evocar las sombras de las víctimas), de la _Reina_, de _Lindaraja_, etc.; aquellos jardines repletos de fuentes y arrayanes y naranjos; aquellos baños de alabastro y retretes de la voluptuosidad; aquella mezquita que recuerda toda una religion poética y sublime; aquellos complicados pasadizos, sótanos y escaleras en laberintos; y aquellos miradores aéreos suspendidos sobre abismos para que las reinas y princesas moras pudiesen contemplar los cármenes del Darro, las colinas vecinas y la ciudad y su vega, bañándose con deleite en la luz de las mañanas y en las ráfagas de aromas y armonías que exhalaban los huertos, jardines y arroyos y aves mil, en las faldas que la Alhambra domina con sus murallas y torreones, sus azoteas y celosías.

Si se me preguntase cuál es en resúmen mi opinion respecto del palacio de verano, diría, á riesgo de no agradar á los artistas admiradores ni á los españoles que se jactan de un monumento debido á una civilizacion perseguida por la España católica: Lo que resta de la Alhambra, que es una fraccion nomas, es curiosísimo, pero no grande ni noble: es _lindo_, pero no _bello_. Allí todo revela al esclavo, no al verdadero _artista_; todo es profundamente voluptuoso y artificioso; todo habla á los sentidos, á las pasiones brutales (el amor lúbrico, el juego, el odio y la venganza); nada hay que se dirija al pensamiento, al alma divina,--nada que sea _noble, delicado y sublime_. La Alhambra no es la obra de un _pueblo artista_, como eran las iglesias góticas de la misma época, sino la obra automática del _obrero-esclavo_, obedeciendo á un mandato concebido por un amo, á quien dominara el instinto del deleite, el hábito de la autoridad suspicaz, vengativa y sensual.

En lo general, aunque se ven variedades graciosas en los colores y las formas de los adornos, el trabajo que se ostenta en todos los salones y recintos de la Alhambra es tan homogéneo en su _genio_ ó su estilo, y aún en su ejecucion, que no revela riqueza de fantasía en el artista, sino la mano paciente de un _artesano_ imitando un modelo invariable, ó sirviéndose de moldes para estampar en el yeso los labrados ó arabescos. La piedra no hace allí ningún papel en lo que toca al arte; casi todo esta en yeso ó materia plástica, y en los trabajos de madera la riqueza de labor es subalterna. Esa consideracion disminuye mucho el valor comparativo de los primorosos pormenores del palacio. Al recorrerlo, el alma no experimenta ninguna emocion, y se sienten casi los estremecimientos de la carne como si detras de cada puerta estuviese dormida entre flores y perfumes, sobre un lecho de mármol, una princesa ó esclava desnuda, de ojos ardientes y cabellera de ébano....

Pero hay una cosa singular en la Alhambra, y es, que engaña de todos modos, produciendo diversas impresiones, segun las visitas que se le hacen y el estado de espíritu del extranjero. El que no ha leído nada sobre la Alhambra se maravilla al verla. El que ha leido las descripciones de Washington Irving, Teófilo Gautier y otros escritores, encuentra la realidad inferior, en el primer momento, y sale de la Alhambra bastante desilusionado. Pero si vuelve al día siguiente y mira todo aquello, y lo medita para adivinar el pasado que desapareció, se adquiere una idea mejor, y á cada visita se siente que la Alhambra crece en la imaginación y tiene mas y mas encantos. Por último, si se la contempla desde la altura superior del _Jeneralife_, y se recorre todo el terreno circunvecino, la Alhambra aparece al espíritu en toda la grandiosidad de su conjunto que _fue_, y las apreciaciones varían.

Nosotros subimos á la Alhambra en cuatro días diversos, por lados y caminos diferentes, y buscando todas sus faces ó sus puntos de vista. Considerada desde el cerro del Albaicin ó desde el Jeneralife, las impresiones son distintas. Desde el primer punto se la ve original, soberbia y pintoresca. Desde el segundo se la comprende completamente, hallándola grandiosa, estupenda y muy compleja.

El Jeneralife era la casa de campo, en cierto modo, de la Alhambra. Tiene su asiento en una colina superior, inmediata á la planicie de la Alhambra, y está, á su turno, dominado por otra colina mas alta, donde antes existia una fortaleza que el mariscal Soult hizo volar durante la guerra de Napoleón, y cuyas escasas ruinas se encuentran aún dispersas en la loma. Por el pié del escombro baja un arroyo artificial que prodiga sus aguas salladoras al Jeneralife, la Alhambra, los cármenes vecinos y Granada. A una profundidad enorme corre el Darro, y, sinembargo, fué de ese riachuelo que, desde muchas leguas de distancia, trajeron corrientes abundantes á sus palacios y jardines los laboriosos Moros, esos amantes del sol y de las aguas juguetonas.

El edificio del Jeneralife está fuera de las fortificaciones de la Alhambra, aunque estuvo ligado por viaductos aéreos. Era allí donde reposaban y se bañaban las princesas, las damas de corte y las esclavas, gozando con infinita voluptuosidad bajo un cielo admirable, entre mil perfumes, rumores y caprichos, en albercas y tinas de mármol, y teniendo al derredor el horizonte mas encantador del mundo. El Jeneralife se compone de un laberinto de glorietas, pabellones, miradores, fuentes caprichosas, baños, huertos, jardines y mil primores artificiales, donde fueron profusamente aglomerados y bien dispuestos los ricos marmóles y jaspes, los bellos estucos, los delicados arabescos, los lindos _azulejos_, las cascadillas, las terrazas, los grupos de arrayanes, naranjos, jazmines, granados y rosales formando las mas graciosas figuras, y cuanto era característico del arte oriental, tan hábil en la disposición de los colores, la _orientación_ de los edificios, la distribución de las aguas y el cultivo de las plantas.

Desde allí se tiene la idea completa de la Alhambra, que debió sor una obra inmensa, formidable y de muy variadas condiciones. Una primera línea de fortificaciones, destacada bajo los bordes de la circunferencia de la planicie, lo encerraba todo: la ciudadela y los palacios, los parques y jardines y el Jeneralife. Otra linea mas formidable en su conjunto, con muchos torreones de trecho en trecho, separaba á la Alhambra y la ciudadela de los parques, el Jeneralife, etc.; y por último, los palacios mismos de las residencias de la Corte estaban separados de la masa que componía la ciudadela, dividida en muchas calles con jardines, donde sin duda habitaban las familias cortesanas y acaso una parte de la guarnicion. Hoy todo está casi en ruinas, con excepcion del palacio de verano y la gran mezquita; hay muchos espacios vacíos, los torreones se han derrumbado, los jardines interiores están en esqueleto, y en las calles de esa pequeña ciudad cortesana encerrada entre fortalezas, muchas casas están desiertas y otras no son habitadas sino por familias miserables y mendicantes.

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